Estuve esta semana pensando en ti y dejaste ayer una nota por mi blog, en el que hace tanto no publico, ni reviso los comentarios, que tampoco he de tener... Y tampoco te he visitado, pero acabo de hechar un ojo por tu bitacora y me encontre con esa dulce fotico, y esa sonrisa tan linda. Que hermoso y picarón. Hablando de mi, la rodilla está mejor, bueno, me ha pasado de todo, tanto que no he tenido tiempo para publicarlo, o tal vez tan poco que ya no se manejar mi tiempo. Te estimo y lo que mas anhelo es poder leerte pronto....
Gracias Ofelia, espero que sigamos hablando.
Hola Luis, yo tampoco había visto el tuyo, gracias por añadirme. jaja, explícame eso de besos vampirescos, no serán mordiscos?
Cocano, también escuche la versión de Calamaro, está bonita, gracias.
Queridísima Mariana, que bien que te halla experimentar de nuevo tu juventud, te digo que tú la llevas encima. Muchos saludos.
Gracias.
Que vaina, lo del café... Me gusta la historia, ya lo imagino todo, el amanecer de Bogotá y los charquitos. Pero lo mejor es que exista gente como Sebastián.
Un abrazo.
Lo haces muy bien, me imagino que es muy difícil para tí tratar de imaginarlo y plasmarlo. Ni siquiera yo que vivo en Colombia me atrevería a decir que podría representarlo a la exactitud y a veces la situación es mucho peor. Pero tu osadía demuestra tu gran capacidad y te felicito por ello.
Pareciera que lo malo de acá siempre es el entorno, nunca su gente. Aunque quisiera que de éste país, en el exterior se vieran cosas mejores, sería un reto tan árduo como absurdo. Tampoco se le puede pedir a un árbol de manzanas que de peras; ni creo que en el resto del mundo todo sea color de rosa. Sólo se que es muy triste, porque aquí la gente no aprovecha su vida por andar pendiente de sobrevivir. Incluso a mi y a mi familia nos ha tocado, pero hoy sé que es mejor conocer la vida desde un punto de vista inferior para poder crecer.
Tu relato es fantástico, amigo Antonio tus ancentros conquistaron a los mios años atrás pero hoy tu y yo hablamos casi que a iguales y lo digo con todo el respeto porque sé que eres mayor, mucho mayor que yo, en realidad es que yo soy muy pequeña. En cambio aquí la distinción de clases se ve a borbotones así todos seamos iguales afuera. Ese es el mayor problema diría yo, porque tenemos una sociedad quebrantada en mil pedazos y todos nos discriminamos entre sí.
Perdona por extenderme tanto y te agradezco por interesarte en éste tema que tanto clama ayuda.
Un abrazo
Antonio, para tí el beso más grande, por ser casi siempre el primero. No sé si es porque te las pasas escribiendo, o si es porque estamos conectados en horarios, pero casi todos tus comentarios son los primeros en llegar, así que, te agradezco eso, ya que yo hace mucho que no te comento, pero créeme, es por mis horarios (y eso va para todos), a mi me encanta comentar, fue lo primero que hice y eso fue lo que me inspiró para hacer el blog; pero ahora me la paso ocupada; y yo tengo que estar segura de lo que escribo y en eso me demoro raticos. Gracias, entonces, por ser tan noble conmigo.
Te extrañaré mientras vuelves...
Estaba ojeando, caí en tu blog y me rendí a ésta historia... Parece que aunque yo viva tan lejos tus letras me transportan aromas helénicos.
Que facilidad tienes para atraer la gente, me encanta, ojalá que un día de éstos te den un premio por hacer tantas historias al rededor del universo de las palabras...
Yo seguiré tu ejemplo, escribiendo y estudiando, porque aunque no lo creas también quiero ser médico.
Un abrazo...
Insisto en que tienes una escritura sofisticada. Sabes... no pude leer todos los capítulos, pero fue como cuando abres un libro lees un texto y si no sabes inmediatamente de qué lectura se trata, sigues y sigues leyendo, al menos para entender la forma, el sentido en el que escribe el artista.
Es que leyéndote hasta me instruyo en palabras...
Un beso.
Rafa, que hermoso lo que has escrito, yo tenía en mi ventana, después de ella, un trocito de mí naturaleza, pero ya no vivo allí y ahora en donde vivo, mi cuarto no tiene ventanas mirando a lo verde, pero el recuerdo de esa casa, lo llevo presente, habían árboles en todo sitio, estaba encantado.
Que compartes tus sentimientos como un delirante poeta, eso es cierto; que nos haces sentirlos en la piel eso es indiscutible.
Besos.