Amigos mios que estais en la blogosfera, santificados sean vuestros nombres.
Vengan a mí vuestros reinos. Hágase, o no, vuestra voluntad, en la tierra, como en el suelo. Que siempre tengamos el pan de cada día. Perdonad mis ofensas como quizá yo perdone a los que me ofenden. Y ¡dejadme caer en la tentación! Porque del mal.... no nos va a librar ni Dios.
bruno dijo
Soy mirando !
5 Julio 2008 | 02:57 AM