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1400gramos

16 Mayo 2008

Una pluma

La canción de dragostea din tei me recuerda al verano de hace unos años, cuando salió al mundo. Y aunque la gente se sorprenda cuando digo lo mucho que me gusta, creo que también hay quien siente algo de vergüenza a reconocer que engancha. Aunque joda reconocerlo, engancha.

A parte es que es tan moña moñísima que me río nada más empiezan los gorgoritos. Y todo lo que me hace sonreír aun contra mi voluntad, merece todo mi reconocimiento.

Estoy empezando a estudiar un nocturno de Chopin, el op. 27 num 2. Pero es tan chungo que en nada me aparecen mis bajones de autoestima y me pregunto que qué coño pretendo con eso. Pero nada, de aquí un par de martes me vienen a afinar y poner a punto el piano, y espero que eso me aliente un poco a seguir adelante. Porque aunque al final no sepa montar la pieza, ni pueda llegar siquiera a acariciar la atmosfera que se supone que tiene el tema, habré ganado mucho en técnica y demás para cuando toque cualquier otra historia de las mías.

Será por la emoción, la primavera, las horas de luz, o lo que ya dije; que los mayos salgo de mi ostracismo, que esta mañana me he ido a colgar carteles. A tiendas de música unos carteles diciendo que busco bajista para el grupo punk, en una de ellas buscan profesores y tengo pendiente llevarles el curriculum. Y luego me he pateado escuelas de cine para colgar otros carteles donde digo que me ofrezco para hacer bandas sonoras. A ver qué pasa.

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13 Mayo 2008

Una debilidad

Los potitos de frutas. Una vez al año cae uno como mínimo, y hasta le rechupeteo la tapa con toda la lascivia del mundo y lo rebaño con los dedos como buscándole el punto G. Sufro una punzada de vergüenza cuando la pongo en la cinta del súper, entre el potecito de salsa pesto y el papel de water, pero el placer final lo compensa de sobra.

Lo que me recuerda, gracias a esta estupidizada, desafinada, agobiante, malsana, arbitraria y puñetera memoria fotográfica mía, a cuando acompañaba a mi primo Alex a por papillas de cereales a las farmacias. Él era y es así, más raro que nadie. Lo que pasa es que una vez en Andorra entró en una y la farmacéutica la preguntó que qué edad tenía el bebé. A lo que él respondió con toda la naturalidad del mundo que veintitrés.

-¿Semanas?

-Años.

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12 Mayo 2008

Unos viajes

Los astrales que me arreo cada noche.

Últimamente están siendo bastante puñeteros, porque los muy cabrones saben cómo tocarme la fibra y me emocionan de mala manera. Luego me despierto y se me va la sonrisa, la felicidad, todo.

En la misma noche me pueden suceder varias cosas. Y el segundo y último sueño de hoy (que yo recuerde) ha sido bastante... mmmhhh... descriptivo. Por un agujero pequeñito en un lugar distante ha empezado a brotar agua. Hasta tal punto de que el mundo entero se ha inundado y muy pocas cosas se mantenían a flote. En un primer momento yo estaba en el mar, sobre un montículo que no evitaba que tuviera agua hasta las rodillas. La corriente arrastraba hasta mí cosas; un pedazo de un coliseo romano, una montaña, un coche, gente conocida. Al cabo de un rato tenía las cosas imprescindibles para poder sobrevivir, y de alguna forma, entorno a mí, he sentido que se agolpaban las cosas más importantes de mi vida. Las cosas esenciales. No sé qué coño tenía que ver el coche, o la larva de alien que buceaba por ahí, pero son detallitos. El mundo desaparecía y yo me preocupaba de recuperar lo necesario para renacer.

Ahora mismo tendría que estar camino de Torelló, para grabar los pianos de Jose Maria en un estudió que él pagó. Su maqueta. Ya nos grabamos en diciembre pero teníamos la oportunidad de repetirlo porque no estábamos del todo contentos con cómo quedó. Pero nos ha llamado el productor, que se habían olvidado de nosotros y que ya nos darán cita para otro día. Nos hemos quedado flipando. Más que nada porque cuando uno -Jose Maria- paga 1500 euros esperas cualquier cosa menos que se vayan a olvidar de ti. Estas cosas me joden, porque yo me emociono como un campeón, fantaseo, me ilusiono, y que luego tenga que comerme las horas del día con patatas me fastidia.

Y me gustaría tener la suficiente sangre fría como para obligarme a cumplir una serie de cosas a lo largo del día. Ir a la piscina, ordenar la ropa, cocinar cuando toca cocinar, estudiar como un animal,... me gustaría descerebrarme un poquito y no juzgar lo que hago o dejo de hacer, ni pensar, ni recordar. Y poder simple y llanamente hacer.

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9 Mayo 2008

Un mayo

El otro día dije que los mayos suelen ser el principio de la montaña rusa que me toca vivir cada año, más o menos. Pero lo de ayer se lleva la palma y encumbra a este ciclo que se avecina como el ciclo de ciclos. Porque por lo de ayer este mayo ya es el mayo de mayos. Una flipada de agárrate y no te menees, que diría mortadelo.

No entraré en detalles porque no vienen a cuento, pero ayer me despertaron picando en la puerta de casa. Y yo todo perezoso que abro y me encuentro a cuatro marcianos y una secretaria de la mismisima Temis. Me explicaron una historia flipante y yo les atendí todo lo amable y buenamente que pude. En seguida vieron que yo estaba más preocupado por el mal aliento y los calcetines que había por el suelo que por lo que me explicaban, así que todo quedó en una simple y burocrática autopsia. Pero igualmente esta mañana me ha tocado hacer el proceso de abducción (porque los marcianos están obligados a ello) y yo no sabía si reír por lo absurdo de todo o destrozarme los ánimos pensando en las gilipolladas estúpidas que a veces le toca vivir a uno.

Lo que sí quiero recordar es lo cariñosos que son los marcianos, que enseguida captaron que yo soy un cervatillo y que no me merecía tanta dedicación. Se me disculpaban, los marcianos. Y hoy se me encogían de hombros mientras sufría el proceso de abducción, y me prometían que en nada me devolverán las vísceras que me han arrancado. Que yo, en tanto que cervatillo, no soy de su interés.

Puesta al día: No sé si a Olga le va a tocar el númerito de ser mi musa. Ayer nos vimos y fuimos a tomar un café, y estuvimos charlando hasta que nuestros cuerpos cogieron la forma de la silla. Hace un año de la última vez que la vi y en pocos minutos estábamos hablando de la vida, de todo, y hasta poniendo en común que soñamos con tsunamis. De momento es la única persona que conozco que tiene esta afición a la par que yo. Y no dejaba de mirarle el azul de los ojos, las manos y los dedos, la forma de la boca, los labios, los dientes, las cejas, las tetas, las piernas, la nariz, el acento al hablar, la forma de paladear las palabras, y su forma de reír, sonreír, carcajear y respirar. No me preocupa que me gustase más o menos, sino que lo estaba valorando. Y que después de dejarla en la puerta de casa iba yo en la moto pensando cuándo nos podríamos volver a ver.

No sé si es lo que quiero, y aunque ahora me sienta muy fuerte, muy independiente, muy mío y muy sin problemas (con ella), me conozco y sé que a mí los sentimientos se me escurren de las manos como un puñado de lagartijas hiperactivas chaladas y que a saber qué estaré viviendo yo de aquí dos meses como la moza esta me incite un pelín.

De momento sé que tiene las tardes libres a partir de las ocho y que los fines de semana no se marcha al pueblo si aquí tiene planes. Tomo nota.

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8 Mayo 2008

Unas palabras

De hace mmmhhh... pues la friolera de ocho años. Veinte tenía entonces.

"Estoy jodido y no sé por qué. Es lo único que se me ocurre decir. Tengo la autoestima enterrada, y una mentalidad traicionera y pesada, me muevo como un torpe y si intento decir algo no me sale nada. Apenas balbuceo.

Y apatía. Tengo una apatía encima que no me la acabo. Me consume y me niega para nada. Una apatía que le falta poco para sentarme en un precipicio y esperar a morir de inanición.

Supongo que lo que más se acerca a mi estado de ánimo es "me siento una mierda", pero es muy fácil decirlo. Lo dificil es saber por qué. Esta sensación la llevo encima desde vete tú a saber cuándo, pero hoy ya me rebosa.

Sé que no es la muerte, ni mi temor a la vida o a la maldita realida que me pesa. No. Es algo escurridizo que merodea por mi mente y la devora, destrozándome los sentidos que me conectan con la realidad, con el mundo exterior. Algo que me lleva a caminar desvalido y ausente, rabioso por no poder enfrentarme a lo que no puedo ver.

Es el rechazo de mí mismo, la crítica absoluta hacía mí. El abandonarme y dejarme en un frío desamparo. Una mutilación de mí mismo que me deja maltrecho y aturdido. Como imbécil. No sé qué me lleva a esta desolación, puede que la soledad,... pero es algo que no quiero aceptar. Puede que sí, que sea imaginar la muerte. Pero no, tampoco.

Más allá de ilusiones y sueños, de fatalidades y pesimismos, hay un extraño vacío que me duele. No sé sacármelo de encima, arrojarlo fuera de mí. Ni siquiera sé si es un vacío. Sólo sé que hay algo que no me deja respirar, que se aferra a mi cuello y sólo me deja respirar un hilo de aire como para prolongar aún más la agonía. No es la muerte, ni la soledad, ni la incomprensión, ni la soledad. Es algo... una especie de rechazo de mí mismo, que me destroza, que me hace sentir estúpido. Decaigo, me derrumbo, alzo la mano y no me encuentro con nada.

Pero de aquí media hora a lo mejor ya se me ha pasado."

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7 Mayo 2008

Una supernoticia

He vuelto de dar un paseo para airear un poco todo lo escrito antes. Estoy harto de pasear por barcelona. Pero más harto estoy de mí mismo y necesitaba perderme un poco por el mundo. Al final he vuelto apretando el paso, porque entre guiris, bicings, perros, tiendas, anuncios y demás, me he perdido en exceso.

Luego me he comido un par de lonchas de jamón porque me he olvidado de comer y me ha venido hambre, y también he contestado un mensaje a Olga. Una chica guapa e interesante, con unos ojos azules increíbles, que conocí hace un año pero que entonces sufrió mi indiferencia. Y no me hago responsable de si la volverá a sufrir o no. Mi indiferencia no la comando yo, sino unas oscuras neuronas estrategas que todavía no sé muy bien a dónde coño me pretenden llevar.

Luego me he encontrado que definitivamente mi disco duro ha muerto y he perdido todo lo que no pude rescatar hace un par de días. O sea... páginas web curiosas y divertidas que había ido recolectando en el último par de años. Música; grabaciones mías de años y años atrás, escritos míos de mucho más tiempo atrás. Videos, películas, documentales... mierda... creo que tendré que buscar de nuevo el tutorial sobre como provocar multiorgasmos. Incluso la grabación de mi última audición en la escuela de música.

Pero no me importa. Hoy no valoro todo lo que quedó atrás. Tiene un significado relativo. Tal vez algún día recuerde algo y me sabrá mal no haber ido con más cuidado para rescatar todo el disco. Pero mira Guillermo del futuro, hoy no estoy para coñas futuristas, tío, te jodes.

Y entre esto y lo otro me he encontrado con una portada de diario nacional que nos informa a nosotros, la plebe, que en Sils 56 personas han sufrido una ligera gastroenteritis. Dicen que los síntomas son malestar y ligera diarrea. Y que están buscando el origen de esta pandemia, porque no saben qué lo puede haber provocado... la comida consistió en:

-cóctel de gambas

-fideua

-ternera con setas

-helado.

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7 Mayo 2008

Un ciclo

Mi vida son ciclos. Muchos de ellos empiezan en Mayo. Mayo suele ser un mes significativo para mí, porque en los mayos de mi vida han sucedido el principio de las cosas más importantes y a la vez me he desquitado de lo que me sobraba.

En oposición a Noviembre. El mes de los horrores y las catástrofes. Dónde todo va al revés; pierdo lo que necesito y me inflo de inutilidades.

Y como siempre tengo algo de recelo a estos días que se avecinan. Los disfruto como el que más, pero a la vez me pregunto cuál de las cosas que hoy forman parte de mí, dejará de seguirme antes del invierno. Tal vez por esto estoy particularmente sensible. Y tiendo a la supervivencia, esto es: vivo con la alegría metida por dentro, silenciosa. Y por fuera soy de mármol, y frío, y casi diría que camino con mala hostia por el mundo.

Que no, pero a la que algo me pellizca lo más mínimo me hierve la sangre y todo me jode y cualquier cosa me molesta.

En fin, hoy podría ser un día importante en mi vida, o un día cualquiera. No depende de mí y me jode. Un día importante porque lo que hoy he hecho ha sido estirar como un chicle el recuerdo de un día de noviembre pasado, con la intención de prolongarlo hasta hoy, y a ver si puedo romper el hechizo de los ciclos a base de encadenar el ayer con el hoy.

Pero no tengo esperanza, sí la ilusión. Pero no la esperanza. Y por esto me refugio... en la música, en esas cosas que me acompañan y que han superado noviembres de todo tipo, en todo aquello que da un sentido de continuidad a mi vida.

¿Qué busca uno cuando se arrejunta con alguien? No sé... no lo sé... hoy he dicho que compartir las alegrías que vive cada uno. A lo mejor es un poco tonto. Pero las cosas tontas no tienen porque ser mentira.

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5 Mayo 2008

Una crisis

Al final parece que todo ha quedado en una simple crisis. La semana pasada me llamó Carlos, que su Carmen le dejaba.

Pero lo supe nada más me dijo hola, porque ya me conozco su tono de voz y sé lo que le pasa antes de que entre en detalles. Para algo nos conocemos desde casi toda la vida. Estaba triste, animicamente destrozado y sin hambre ni apetito por nada. Excepto por explicarme las palabras de Carmen y el porqué de todo.

Lo curioso es que nos dijimos que todo esto ya no es la primera vez que lo vivimos. Y jode, es una mierda, pero por experimentarlo ya sabes lo que hay, los sentimientos que van a venir a continuación, y lo pasas mal pero lo pasas. Luego cada uno tiene sus particularidades, y Carlos necesita calor humano para no hundirse. Durante esta semana lo he estado viendo, y acompañando, y llamando como una mamá.

Ayer me llamó todo feliz... que ya había pasado todo, que había estado hablando con Carmen y que volvían y que ya tenía parienta otra vez (sic).

Me alegro por él. Además Carmen le da mil vueltas y eso está bien porque espabila mucho. Carlos es muy esponja y si estuviera con una estúpida el se estupidizaría en dos días.

Pero esta historia, esta semanita, me ha dejado un poso amargo. Por aquello de que comparas la vida de los otros con la tuya propia, y cuando ves un final feliz tan de cerca y experimentas tanta tristeza y felicidad en un plazo tan corto de tiempo yo me quedo como un flan.

Para colmo ayer estuve haciendo una selección de música para el cantante grunge y me encontré con un efecto curioso: el cucurrucucu paloma de caetano veloso me abre las emociones en canal y me desangro por los ojos.

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