Una duda
Hoy me he comprado una guitarra. Una guitarra acústica. Una guitarra acústica Tacoma.
Tacoma...
Cruz y raya harían un chiste diciendo algo así como ayyy que ya ta coma los eurios la guitarra.
Porque me ha comido mil euros.
Y tengo un sentimiento de ¿tristeza?. A parte de que porque como catalán dejar mil euros requiere un Requiem y una semana de luto... me supone una especie de compromiso.
El compromiso es una elección.
Y como toda elección es un paso adelante en dirección a un camino.
Y dejas detrás otros.
Y siento pena por todas las vidas que mato y dejo detrás de mí. De todos los Guillermo sin Tacoma, con mil euros de más en su visa, y con otros caminos que recorrer.
Y ya. Hasta aquí la tristeza.
Ahora a mirar adelante:
Tengo tres mierdas de guitarra. Una española, que se compró mi madre haya por el 88 con seis mil pesetas. Otra eléctrica que me compré yo a los 17 por cincuenta mil, y que se me ha caído al suelo innumerables veces y "suena raro"... Y una acústica que me compré por 300 euros hace cuatro años que me salió rara.
En el mundo de la música la rareza es que le coges asco a un/os sonido/s. Porque el instrumento no afina a la perfección, o porque no tiene un sonido cálido, o porque es incómodo de tocar...
He querido arreglar la acustica para poder tocar en breve por cualquier parte junto a Frank. Así que le cambié las cuerdas, la llevé a un luthier, le volví a cambiar las cuerdas y nada. Hoy he ido a la tienda donde la compré a ver si me podían dar alguna idea, pero nada, que no tiene solución.
Así que he dejado la guitarra en el suelo, la chaqueta, y le he dicho al tio de la tienda que me quiero comprar una buena guitarra. De las que duran toda la vida... de las que afinan a la puta perfección aunque te mees en ellas. De las que los dedos se deslizan con facilidad, se acomodan a ti, a tu cuerpo, y una sola nota al aire es como abrir una ventana con vistas a un valle pirineico.
He dudado entre dos, una oscura, sencilla, fácil de tocar y con un sonido envolvente... y otra pesada, brillante, más dificil de tocar pero con un sonido más claro.
Me he pasado media hora con el vendedor en pie, con las guitarras en brazos y dejándome probar ahora una, ahora la otra. Ahora una, ahora la otra... ahora una...
Ha ganado la oscura, la Tacoma. Porque tengo deditos de pianista y las yemas de mis dedos son suaves (exnovias dixit).
He llegado a casa, la he tocado durante dos horas, le he cambiado las cuerdas, la he tocado media hora más. Y ahora descansa en su funda.
Y yo me la miro así de lejos, sin saber cómo valorar la situación; como una nueva novia durmiendo agotada tras el primer encontronazo sexual. En mi cama. Ocupando mi espacio. Mi vida. Entrando en mi mundo. Y yo dudando de si sentirme triste por los Guillermos muertos, o feliz por el vencedor que camina con pies de plomo.
Creo que tengo una conciencia sobre mi conciencia, que mira mi vida más allá de vivirla... pero si eso lo hablo otro día. Me tiemblan los dedos del vicio... voy a tocar everybody's talkin' de harry nillson otra vez.
