Una duricie
La que me está saliendo en la yema de mis dedos. Por culpa de la masturbación según el método Tacoma.
Y hoy he querido mezclar dos vidas y me ha salido mal. He querido juntar a Frank; el cantaor holandés que sale de mezclara tintín con un popero británico... con el uruguayo Patrick; el músico de las recontraexageraciones.
Básicamente -me explicaba Patrick mientras comíamos en uno "de los mejores" restaurante chino de barcelona después de ensayar dos horas con toda la banda- hay que estar encima de la música (y se acompañaba arrugando la cara y cerraba las manos como cogiendo el aire con fuerza), hay que ensayar como si estuvieras en el puto wembley... no podés tocar así parado, sin ánimo. A la banda le falta una dinámica de fuerza, de arrojo -decía Patrick-. Yo tengo esto, vos lo tenés, pero tocando ahí no salía nada como tené que salir.Y ese tipo Frank -sigue diciendo Patrick- no afinaba, iba recontra pasadísimo de tiempo... de pronto decía ¿qué ha fallado? y había fallado él!! (y todo esto con gestos, mientras yo pesacaba cacahuetes con los palillos). No podés hacer ni un verso mal dentro de una canción... porque jodés todo, lo jodés todo.
Y entre cacahuetes me veía diciéndole todo esto a Franck. Cosas que además yo ya veía aunque no le quería dar una importancia tan letal. Y me veo pillando a Franck de las orejas y estudiando los temas frase por frase, nota por nota. Y me veo sacando todo el jugo, haciendo las cosas como se han de hacer. Sin chorradas, sin equivocaciones, sin desafinos ni pasadas de tiempo.
Por mis duricies que de aquí sale algo.
