Una debilidad
Los potitos de frutas. Una vez al año cae uno como mínimo, y hasta le rechupeteo la tapa con toda la lascivia del mundo y lo rebaño con los dedos como buscándole el punto G. Sufro una punzada de vergüenza cuando la pongo en la cinta del súper, entre el potecito de salsa pesto y el papel de water, pero el placer final lo compensa de sobra.
Lo que me recuerda, gracias a esta estupidizada, desafinada, agobiante, malsana, arbitraria y puñetera memoria fotográfica mía, a cuando acompañaba a mi primo Alex a por papillas de cereales a las farmacias. Él era y es así, más raro que nadie. Lo que pasa es que una vez en Andorra entró en una y la farmacéutica la preguntó que qué edad tenía el bebé. A lo que él respondió con toda la naturalidad del mundo que veintitrés.
-¿Semanas?
-Años.



Ivan dijo
No entiendo cómo, acompañando a tu primo a buscar papillas de cereales, tú te decantes por los potitos de fruta. ¡Por dios, pero si no hay punto de comparación! ¿Has probado la de 7 cereales ( ahora ya son 8) con miel de la Nestlé? Yo siempre tengo un paquete en casa por si me viene el capricho. Pero nada de agua ni mandangas, con leche entera de vaca. Y que quede más espesa que un puré de cemento Porland. Joder, ya babeo...
13 Mayo 2008 | 03:47 PM