Instantes mágicos

Después de la tormenta.
Las últimas gotas de lluvía se habían posado en las ramas desnudas del árbol.
Las nubes se alejaban, el sol se abrió paso y los primeros rayos de luz, como por un encantamiento, transformaron aquellas lágrimas en piedras preciosas.
Aquel árbol resplandecía, donde en unos meses nacerían hojas llenas de vida, parecía que habian brotado estrellas.
Esto es el cielo en la tierra. Pense.
La magia existe a nuestro alrededor.




valvuladescape dijo
Ojalá nuestras lágrimas fueran piedras preciosas...
2 Enero 2008 | 10:49 PM