Precisiones de la palabra amor

El amor es una denominación tan frecuentemente empleada en el lenguaje corriente, que ha llegado a desprestigiarse, e incluso, a banalizarse. Orientándonos por las peripecias del amor en la vida común, corremos el riesgo de confundirlo con otras realidades del alma. Amor-espíritu, amor-verdad, amor-cristiano, así como nos ha sido revelado por vez primera mediante el modelo de la persona humana, Jesucristo, no debe confundirse con el afecto del amor, con la simpatía, con la amistad u otras formas sentimentales que unen a dos personas. Estas manifestaciones del alma tienen su lugar en la psicología. El amor -soplo Divino, que constituye la nota distintiva de la persona humana, no debe de ser psicologizada. Significaría degradarla, colocándola en el capítulo de los afectos. El amor de tipo psicológico, el afecto del amor, se basa en una reciprocidad, sobre un todo, ustedes, no sobre un fondo de egoísmos complementarios, camuflados con suavidad.
Tomado de www.catholic.net