Muestras gratis... ¿gustáis?
He descubierto una nueva afición que no puedo por menos de contar aquí, públicamente. Estando yo acostada de costado entre los juntos de un jardín medieval con toques húngaros, decidí regresar de súbito a mi casa, desvencijada y tenue (yo y la casa) para abrir la puerta del congelador industrial que corona mi salón y mirar dentro durante al menos trece cuartos de hora. Cuando este tiempo finalizó y, por alguna razón que aún desconozco, ingerí un trago descomunal de amoníaco (NH3 es su fórmula química, por me lee algún sátiro caduco y dedicado al muestreo de calderetas) y opté por escupirlo lentamente dentro del congelador.
Fue entonces cuando mis ojos atildados y musculosos cual gaznates de osezno comprobaron con sorpresa y estridencia cómo el líquido comenzaba a congelarse en el aire, debido a la bajísima temperatura de mi congelador kilométrico, y formaba bellas estructura de indiscriptible sutileza y senectud.
Al principio, las formas eran toscas, pero artísticas y, poco a poco y, gracias a mi incansable insistencia, comencé a dominar la técnica y a probar con líquidos coloreados, como vino tinto, Fanta Free, Aquarius, Red Bull y leche condensada. Los resultados, a mi modo de ver, son espectaculares. Enviaré muestras gratis a todo el que las solicite con fuerza, salero y ventolera.

Hemor dijo
Quiero una muestra gratis... a ser posible de algo comestible como puré de chorizo, que lo esperaré con un pan negro, de ese que tuviste que comer porque se habia comido el pan tierno...
Mi dirección están impresa con miel en el tazón de leche que te he mandado. Te esperaré rascandome la espalda con uno de tus cristales de bohemia.
21 Septiembre 2005 | 02:00 PM