Mr B.

Se escucha el retumbar de pasos en el silencio de los pasillos. Serán los suyos, Sra. Penny?
La puerta de mi pequeño mundo se abre en par. Dejando entrar la visión mas pasmosa y lechonesca que uno podría llegar a imaginar en el mas bizarro de sus sueños. Ella entro, inconmensurable, gigantesca. Hermana de los titanes de las historias griegas que Vladimir me cuenta en nuestros breves encuentros en el salón de la TV. El niega este hecho, que ella es un simple gorda. Pero las vacunos sonidos que hace ella al respirar, no pueden ser mas que la confirmación de mis sospechas. Hay en sus ojos una extraña proximidad que no logro recordar, pero eso no debería extrañarme, mi cabeza hace siglos que se divierte cambiando la información de mis archivos.
Música minimalista, por que me viene a la cabeza mientras ella da su primer paso invasor en mi cuadrado mundo? Intento recordar el segundo anterior a su entrada, pero ella lo abarca todo, poéticamente y literalmente. Su masa debe medir dos metros de altura y pesar alrededor de ciento y algo. Después de los setenta kilos, la cantidad que se va agregando al cuerpo de un a mujer deja de importar. Ella lo ignora totalmente. Entra a mi habitación con pasos llenos de autoridad. Sus ojos recorren la habitación como si fueran un maldito faro y terminan su periplo en los míos.
- ¿Cómo esta Sr. B?-
- Bien, mi delgada Sra. Penny. ¿ Como esta en este día?¿ Como se llama su hijo?¿Quién es usted?¿Dónde estaba el 23 de abril de 1945?¿ Que soy?-
- Usted siempre el mismo, Sr. B-
- ¿Podría por favor responder tan solo responder a alguna de mis preguntas (Gorda de mierda, hija de re mil puta, por que carajo no me contestas), si es tan amable?-
- -Faltaba mas. A ver, mi día es como el resto de mis días. No tengo hijos, aunque tengo un sobrino que se llamaba Antonio pero ahora quiere que lo llamemos Margot, y esta bien. Yo según esta credencial soy su enfermera. Nací en 1949, por lo que me es imposible contestarle. Con respecto a que es usted, es una pregunta que solo usted tiene la respuesta, Sr. B-
- Tan solo soy un nada importante, Sra. Penny-
Luce cansada por mi andanada de preguntas, la he logrado debilitar un poco. Todo funciona según mis planes. Ella comienza a ordenar la habitación con desgano. Mi mirada la vigila ansiosamente, previendo cualquier movimiento.
- ¿ Ha tomado su medicina, Sr. B?-
- No, Dra. Penny (y no lo haré, maldito elefante), debo hacerlo?-
- Si quiere curarse, seria la decisión acertada-
- Bueno (Se que miente, es mentira. Nunca me dejaran salir, no con mi secreto aun en mi cabeza)-
Pretendo tomar las pastillas, pero en realidad, las escondo bajo mi lengua, para luego escupirlas en un momento de distracción. Ella se me acerca, me toma la presión, mira mis dientas como si fuera un maldito caballo. Luego se dirige al armario.
- ¿Qué demonios es esto, Sr. B.?- Me dice mientras levanta una de sus (grasosas) manos con unas revistas de comic eróticos.
- - ¿Qué cosa?- (Maldición)
- No se haga el sonzo, Sr. B, o llamare a los guardias-
- Primero, esas revistas no son de impropiedad. Pertenecen al Sr. Director. Quien se ve forzado a esconderlas en mi armario para que usted no se las robe. Vieja de mierda!! Devuélvame eso!!-
Grito al borde de mi sumisión. Salto hacia ella, tratando de sacarle las revistas. Pero ella logra asirme del cuello, frenando mi valiente ataque. Comienza a gritar llamando a los guardias. Se que tengo poco tiempo antes de que los gorilas del Sr. Director aparezcan. Peleo con la gorda pero su poder es inversamente proporcional a su belleza. Con una fuerza que solo puede deberse a su cercanía con la familia de los vacunos, me lanza de un empujón a uno de los rincones de la habitación. Los guardias llegan justo para presenciar mi vuelo por el aire como una deforme gaviota. El golpe es tremendo pero no mayor que mi humillación por mi nueva derrota. Los gorilas me levantan del suelo y me arrastran fuera de la habitación.
- Ahora vera, Sr. B. No e así, Manuel.- Dice el energúmeno a su par.
- Si, seño, ahora no podrá zafar del cubo.-
Forcejeo por escaparme, pero es inútil. Sus manos son garras de las furias que se prenden a mi cuerpo con violencia inusitada. Me llevan a rastras por los pasillos, desfilándome delante de las demás celdas. Nuestro pequeño microcosmos, es testigo de las injusticias a las que seme somete por el bien publico y su miedo a la realidad de lo amorfo. Centenares de ojos sin brillo, sin un halo de luz, me miran pasar mientras la baba cae por caras de ovejas domesticadas.
- Liberación y leche sin nata- Grito
Pero el amor colectivo esta en franco desuso y yo también.
La puerta del calabozo solitario esta cada vez mas cerca. Puedo oler la putrefacción de meses de encierro. Siento como el aire comienza a faltarme.
- Suéltenme, se los ruego-
- No seño, uted se ha portado mal con la Doña, ahora tiene que pagar, no e así Manuel?-
- Si seño, ahora prendera lo que e bueno, si seño.-
Me arrojan al vació de la habitación. El frió del suelo recibe mi cuerpo desprestigiado. Logro arrinconarme en una esquina.
Cuantos días pasaran hasta que me recupere?
Pasara ese afortunado evento alguna vez?
Que día es hoy?
Que es eso que brilla en mis noches?
Exijo un microondas y un elevador!!!!
El Sr. Director de acuesta con la Sra. Penny!!!!!
Manuel, el otro gorila se acuesta con tu mujer!!!!!
Hola....?
Quiero salir....seré bueno........lo prometo...
Quiero salir!!!!
Hola....?

Acefalis es un estado de forma,
es la simbiosis entre lo ridiculo
y la ausencia de cabeza pensante.
Es intentar encontrar un momento
para tatuarselo en la lengua
que nos sale del pecho.
quimera dijo
Bien, ahora sí. Me quedó mucho más claro el rostro del Señor B, su cualidad de "Nada importante" puede codificarse con mucha más claridad.
Ya me estoy imaginando la creación de "Las historias del Señor B y sus amigos" Ay, qué lindo el Señor B, hasta me creo capaz de quererlo, por supuesto, faltaba más.
Qué gusto pasar por aquí, no sabía del sitio.
Hasta luego!
18 Diciembre 2005 | 07:09 PM