Un cómodo silencio
Ayer estaba en el coche, buscando aparcamiento, mientras dejaba volar un poco la imaginación en busca de algún tema para escribir en el blog. Se me ocurrieron varios, pero los deseché con la misma velocidad con que me venían a la cabeza. Y después del tercer o cuarto tema que mandé directamente al sumidero de mi consciencia, me paré a pensar en el motivo por el que estaba desechándolos.
Sí, como diría cierto amigo mío, trascendí. Me volví metafísico ![]()
El caso es que muchos de los temas descartados no eran precisamente malos, pero no me apetecía hablar de ellos. Pensé que no le interesarían a nadie, y eso me dejó un poco extrañado, porque uno tiene un blog, a fin de cuentas, para que se le restrieguen contra el ego, inflándolo. Un ejercicio masturbatorio puro y duro.
Después de darle un par de vueltas al asunto (exactamente durante cuatro segundos), llegué a la conclusión de que esto se debe a que el silencio se ha hecho cómodo. Me explico ![]()
Recuerdo que, cuando tenía mi grupo de amigos del instituto, hubo una época en la que nosotros mismos íbamos a casa de cualquiera de los otros con el objetivo de compartir nuestro aburrimiento. No teníamos objetivos concretos, y en cierto modo estábamos hartos de nuestra mutua presencia, pero éramos amigos, y nos veíamos. Era curioso pasarse toda la tarde en casa de mi amigo Víctor, jugando al tenis de mesa, sin cruzar apenas una veintena de palabras.
Total, nos conocíamos desde hacía un montón de años (casi 20 años hace de eso, joder, joder, joder). No necesitábamos rellenar el silencio con cháchara estúpida, como diría el personaje de Uma Thurman en la gloriosa Pulp Fiction.
Pues creo que me pasa algo parecido con el blog. Por diversos motivos, últimamente no escribo muy a menudo que digamos, aunque tengo mis rachas. Y cuando no escribo, me importa un huevo. Y cuando se me ocurre algo, no me apetece decirlo, porque me siento cómodo con el silencio. No me entiendan mal, no es que mis lectores se hayan convertido en mis amigos de la noche a la mañana (aunque hay muchos amigos entre mis lectores y hay muchos lectores a los que he acabado considerando amigos), pero como más o menos me sé quiénes son los comentaristas y lectores habituales, al final te acomodas y no sientes la misma necesidad de decir paridas. A veces las palabras sobran ![]()
Aunque en el fondo, toda esta parida podría no ser más que una justificación barata para el hecho de que estoy cansado y no me apetece mucho escribir. Quién sabe. No me voy a poner a psicoanalizarme ahora ![]()






erGuiri dijo
Joder, con la excusa de no querer escribir, nos has soltado una parrafada inmensa.
15 Marzo 2008 | 05:21 PM