Gris
No puedo apartar de la mente sus hermosos ojos. Grises, grandes y redondos. Con una mirada muy franca, muy limpia. Unos ojos preciosos.
Quedarán bien en el frasco de formol.
23 Marzo 2008
No puedo apartar de la mente sus hermosos ojos. Grises, grandes y redondos. Con una mirada muy franca, muy limpia. Unos ojos preciosos.
Quedarán bien en el frasco de formol.
23 Diciembre 2007
La luna está muy bonita hoy. Muy llena y muy blanca y muy grande.
A mamá le gustan las lunas. Mamá tenía una pulsera con lunas que le regaló papá cuando eran novios, que le gustaba mucho. Pero la perdió.
Mamá se puso muy triste.
Papá me ha enseñado a hacer fotos con la cámara. He pensado que si le hago una foto a la luna hoy, que está tan grande, a lo mejor papá la puede imprimir mañana en el trabajo. Y se la regalamos a mamá por Papá Noel.
Porque papá me ha dicho que Papá Noel y los Reyes Magos en realidad no son Papá Noel ni los Reyes Magos. Son mamá y papá.
Pero yo quiero ser Papá Noel mañana para mamá.
Porque a mamá le gustan las lunas.
No me gusta cómo sale la foto. Se ve la luna muy pequeña.
Me voy a acercar más. Si me subo al taburete estaré más cerca. Pero que no me vea papá, que se enfada.
Ahora se ve mejor. Pero se ve el cristal.
No me gusta.
Con la ventana abierta seguro que sale mejor.
Huy, cómo se acerca el suelo...
30 Octubre 2007
La joven del vestido azul dio un suave meneo con el pie al cuerpo del hombre que yacía inmóvil en el suelo, mientras una segunda muchacha, ésta vestida de naranja y gris, permanecía a pocos pasos, observando atentamente la escena.
El hombre no se movió.
La joven del vestido azul suspiró resignada, y sacó su cantimplora de agua. Vertió unas gotas sobre la nuca del hombre, quien, al notar el líquido, lanzó un débil gemido y se movió levemente, para después volver a quedar inerte sobre la arena.
La muchacha de naranja y gris frunció el ceño, visiblemente disgustada, y con una seña llamó a la joven de azul para que se acercara. Ambas deliberaron en voz baja, observando de reojo al joven tendido en el suelo, quien seguía sin moverse.
Finalmente ambas montaron sus caballos y dejaron al hombre allí, tendido en el desierto. Ruin, tal vez; pero ninguna de las dos miró atrás.
Ya se las apañarían solas.
De todos los guerreros del reino, habían tenido que escoger al inexperto.
18 Octubre 2007
Me han dado cuatro tarjetas de visita en la reunión.
Cuatro. Y son para mí. Son mías.
Yo no les he dado ninguna. Les he explicado que todavía no me las han hecho. Todos me han dicho no importa con ese tonillo tan profesional que se usa en las reuniones.
Odio ese tono tan impersonal.
Y eso hace que odie a los que me han dado su tarjeta. Y a los que no, también les odio. Por antipáticos.
Las tarjetas de visita son bonitas. Son de cartón duro, de bordes afilados, gruesas. Se nota que son de calidad. Una de ellas hasta parece plastificada y todo.
La pena es que sean de colores neutros y profesionales. Odio esos colores neutros.
Me imagino cómo sería cortarles la yugular a todos esos yuppies odiosos con una tarjeta de visita plastificada. Eso me hace sonreír.
Me han visto sonreír y me han tomado por simpática.
Dios, cómo les odio.
26 Septiembre 2007
El sabio tropezó y cayó, y de su cabeza abierta brotó una miríada de brillantes pensamientos que, liberados de la presión intracraneal, flotaron libremente por el tiempo y por el espacio.
Lástima que el rozamiento con el aire y la presencia de fenómenos meteorológicos acabaran por degradarlos, hasta convertirlos en ruido blanco gaussiano.
6 Septiembre 2007
Mi espacio vital parece haberse vuelto sólido. Siempre lo he sentido ahí, viviendo cómodamente a mi alrededor; pero ahora noto que pesa, que me oprime ominosamente la piel.
Pero esa es sólo una parte del problema. La sublimación regresiva de mi espacio vital no parece haber sido muy satisfactoria; y ahora, además de pesado, se ha vuelto quebradizo. Así que voy perdiendo por todas partes pequeños pedazos, a veces sin darme cuenta, por lo que no siempre vuelvo atrás a recoger los restos. A este paso, voy a acabar perdiéndolo todo. Y entonces, ¿qué va a ser de mí, sin mi espacio vital?
22 Mayo 2007
Hola,
Vía Las penas del Agente Smith me encuentro con una curiosa propuesta: escribir historias en seis palabras. Para más información, seguid el enlace.
Por cierto, la iniciativa ha tenido muy buena acogida. Allí pueden leerse, en los comentarios, todas las aportaciones hechas. La mía está entre los (hasta ahora) últimos comentarios, pero bueno, la pongo aquí:
«La vaca, rumiando, miraba la carretera»
Os animo a hacer vuestra aportación en Las penas del Agente Smith. Que no se diga que seis palabras son pocas...
Besotes
3 Mayo 2007
Se secó, y se arrugó, y se encogió en el suelo hasta convertirse en poco más que una manchita negra, áspera y deshidratada. Esperaba pasar así desapercibida, y disfrutar de la tranquilidad del anonimato.
No contaba con el perro que hociqueaba el suelo, y que la devoró sin miramientos tras recogerla ávidamente con su lengua plana.



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