(Marchaaaaaaaaaaando una reseña de cuentitos)
«De pie entre los bancos de madera de la nave frente al altar, vi que la luz de la vidriera proyectaba una sombra a mi alrededor. Para mi horror, ¡no se trataba de la sombra de una rosa, sino de la de un enorme monstruo inhumano! Cuando miré mis pies, advertí que me encontraba directamente situado en la boca abierta dibujada por la sombra de aquel ser bestial» (Monte Cook, El rosetón)
De Reinos Olvidados se ha escrito, y mucho. Tanto novelas sueltas, como trilogías, como sagas interminables. Y también, por supuesto, relatos breves. Que, cómo no, eran cuidadosamente seleccionados por determinados editores y publicados en volúmenes de antologías. Aunque esas antologías no han llegado nunca a editarse en español, claro.
En 2.003, la página Wizards of the Coast publicó una encuesta preguntando a los visitantes cuáles eran, de todos los relatos publicados en antologías hasta la fecha, los favoritos. Los trece más votados serían incluidos en una nueva antología llamada en inglés The best of the Realms. Y para añadir un incentivo adicional que empujara a los lectores a comprar relatos que ya tenían, se pidió al sr. R. A. Salvatore (que no tenía ningún relato suyo incluido entre los 13 más votados) que escribiera algo para esta nueva antología. Y, por supuesto, que cada autor hablara en un pequeño prefacio de su obra, para que cada cual pudiera defender las bondades de sus relatos.
En España, ésta es la única colección de relatos cortos de Reinos Olvidados que se ha publicado (al menos que yo sepa).
Esta vez, voy a hacer la reseña un poquito distinta a como suelo hacerlas habitualmente. Como son muchos cuentos, lo que voy a hacer es poner un pequeño listado de cada cuento, con su título y su autor, y a comentar qué me ha parecido cada uno con un parrafito muy breve. Ah, y les voy a poner nota y todo.
El Rito de Sangre, de Elaine Cunningham.
Se trata del relato más largo (con diferencia) de toda la antología, hasta el punto de estar dividido en ocho pequeños capítulos. El personaje central es uno de los personajes más conocidos de la escritora: Liriel Baenre, una maga drow (hija del archimago Gomph Baenre y de una sacerdotisa negada para la clerecía, Sosdrielle Vandree) que no parece ser, al menos desde el punto de vista moral, como los demás drows (vamos, que es una especie de Drizzt Do'Urden pero en mujer y en maga). En esta historia se narra el Rito de Sangre, una ceremonia drow destinada a evaluar si los jóvenes drows han conseguido entrar en la vida adulta, o lo que es lo mismo, son drows de pleno derecho. Con lo que eso conlleva en cuanto a maldad, crueldad, ideas retorcidas y apetito por el asesinato. Básicamente, el Rito de Sangre consiste en que los jóvenes drows pierdan la poca inocencia que les puede quedar, mediante el noble deporte de dar caza a una presa y matarla, manchando así sus manos de sangre.
Valoración Naranja: La historia está narrada de forma bastante lineal, el personaje de Liriel recuerda demasiado sospechosamente al joven Drizzt y, durante su desarrollo, no tiene demasiadas sorpresas... hasta el final, claro, que es realmente sorprendente. Por ese final, le doy un 7,5 sobre 10.
Elminster en la Feria de los Magos, de Ed Greenwood.
Elminster es con diferencia el personaje más conocido creado para Reinos Olvidados por Ed Greenwood. Se trata de un mago alineado con las fuerzas del bien, bastante simpático, con dones para ser actor, y terriblemente poderoso, ya que se trata de un Elegido de la mismísima diosa de la magia, Mystra. El caso es que este relatito cuenta cómo un Elminster ya entrado en la tercera edad se dirige, junto con una de las hermanas Manodeplata (una jovencita llamada Tormenta, o Storm si preferís no traducir) a una Feria de Magos, lugar donde los hechiceros intercambian fórmulas, muestran sus habilidades e incluso compiten. Pero Elminster va a esta feria a recuperar un valioso objeto del que parece no querer hablar demasiado, un objeto en el cual, al parecer, también han centrado su interés las fuerzas del caos...
Valoración Naranja: La historia tiene mucho humor, bastante acción y demuestra que, cuanto más viejo, más pellejo (pero también más adorable). La pega es que el final no es del todo atípico a las aventuras de Elminster, aunque no por las razones que los seguidores de este mago pueden estar pensando (ellos saben a qué me refiero... creo). No obstante, el humor compensa este hecho, así que le doy un 8 sobre 10.
La espada oscura, de Troy Denning.
Esta historia tiene como protagonista a un personaje que Troy Denning ya había utilizado en otras obras, concretamente un mago de sombras de Netheril (siendo de ahí, no podía ser de otra manera) llamado Melegaunt Tanthul. Es un mago oscuro, con cierta maldad intrínseca como corresponde a un mago que hace uso de la magia del Tejido Sombrío (creo que éste fue asumido por la diosa del caos Shar, en lugar de la Urdimbre de la bondadosa Mystra, aunque en la historia no se revela el nombre de la diosa del caos porque ésta suele cabrearse mucho cuando la nombran asociada a ese Tejido, y tiende a matar a los que lo hacen). El caso es que, a pesar de su maldad, se trata de un personaje capaz de sentir cierta empatía por los demás, y eso le da mucho realismo a su maldad. Hace, de hecho, que se convierta en alguien aún más perverso... y eso mola. El caso es que habla de una historia de, digamos, juventud de este personaje, que vagaba por los Reinos tras la desaparición de Netheril, y descubrió a unos aldeanos valientes pero en apuros, que estaban siendo atrapados en tierras fangosas y destruidos sistemáticamente por criaturas malignas. Melegaunt se ofreció, por supuesto, a ayudarles. El problema de los magos sombríos es que no sólo te cobran un precio muy alto, sino que no te lo revelan hasta que ya lo has pagado y es tarde para echarse atrás.
Valoración Naranja: De este cuento destacaría sobre todo lo bien construido que está el personaje, ya que es un malvado realista (todos los malos tienen virtudes y todos los buenos tienen defectos, algo que suele olvidarse muy a menudo en las historias de fantasía épica). Le doy un 7,5 sobre 10.
Un deporte sangriento, de Christie Golden.
Esta historia de nuevo tiene como protagonista a un personaje de una novela de la autora, si bien la novela es única (creo) y se escribió hace muchos años. Es un personaje un tanto curioso, ya que se trata de un elfo vampiro llamado Jander Clander Sunstar. El pobre es bastante bueno, y te dan a entender que es una especie de Louis-en-sus-tiempos-iniciales-de-vampiro de Entrevista con el Vampiro (o tal vez a la inversa, lo cierto es que no sé qué novela se escribió antes): se alimenta exclusivamente de pequeñas alimañas, nunca de humanos, o elfos, o enanos, o halflings, o semi-lo-que-sea, o cualquier otra raza inteligente (incluyendo orcos, que tampoco es que sean muy listos, pero algo tienen en la sesera aparte de aire). Pero claro, al ser vampiro, nadie le quiere. Y en esta novela, una cazavampiros que se hace llamar Shark está empeñada en matarlo como sea.
Valoración Naranja: La ambientación en la Ciudad de los Muertos, donde transcurre la mitad final del cuento, es bastante gótica. Se supone que debería recordar un poco a Tim Burton (al menos según la introducción de la autora, que dice que a ella le dicen que recuerda a eso), pero yo la verdad es que sólo le veo un parecido lejano. Le doy un 6,5 sobre 10.
Seis de Espadas, de William W. Connors.
Esta historia pretende contar qué es de los aventureros de los Reinos cuando se jubilan de su profesión y se dedican a vivir de las rentas, y tiene como protagonistas a seis personajes inventados específicamente pare ella, que son los que componen el llamado Seis de Espadas. El Seis de Espadas era una banda de mercenarios y cazatesoros cuyos miembros corrieron multitud de aventuras... hasta que en una de ellas perdieron a Shandt, un guerrero enano con un hacha enorme, en una batalla en la Antípoda Oscura. Desde entonces, la banda se separó. Dos de los miembros, Jaybel y Gwynn, se casaron y decidieron vivir felices. Al menos, hasta que muchos años después, fueron decapitados por un asesino misterioso. Otros dos miembros de la banda, un guerrero llamado Orlando y una maga llamada Lelanda, al enterarse de la noticia, deciden ir a buscar a la última miembro que queda, una druida llamada Jolind, para tratar de averiguar quién es el asesino, qué motivación tiene, y finalmente vengar la muerte de sus antiguos camaradas.
Valoración Naranja: El hecho de crear personajes para este cuento le da, para mi gusto, un punto de vista muy especial (de hecho prefiero personajes nuevos a ya conocidos). Sin embargo, no sé si es que la traducción es mala o es que el final es así de abrupto. El caso es que el final, de tan extraño, parece más una ñapa que otra cosa. Francamente, es con diferencia el cuento que menos me ha gustado, aunque tiene sus detalles curiosos. Por eso, lo salvo del suspenso por los pelos y le doy un 5 sobre 10.
El rosetón, de Monte Cook.
Ya en el prólogo del autor, Monte Cook afirma que adora la obra de Lovecraft y de Ashton Smith, y que en este relato pretende rendirles un pequeño homenaje. Y vaya si lo consigue. De hecho, el cuento es una carta escrita por el protagonista, un clérigo de Oghma cuyo nombre no vamos a conocer, en la cual manifiesta su deseo de que dicha carta no sea leída nunca... pues eso significaría que él no pudo destruirla tras hacer lo que se supone que debe hacer. La historia es muy sencilla y a la vez muy lovecraftiana (si se me permite ese engendro de adjetivo, claro). Cuenta cómo este clérigo supo que la abadía de Byfor, donde su maestro y mentor, el erudito Tessen, le educó de joven, iba a ser destruida para levantar un nuevo templo. El clérigo acudió a hablar con el responsable del desmantelamiento, un hombre extraño llamado Greal, a quien le acaba comprando el rosetón de la abadía para guardar algo de recuerdo de su antiguo maestro. Greal le mira con unos ojos extraños, pero finalmente parece divertido por el ofrecimiento y accede. Y el caso es que el clérigo al principio está muy contento con su compra, pues la luz que entra por el rosetón durante los oficios es preciosa. Y su acólito Pheslan también parece fascinado con el hermoso rosetón... hasta que un día ya no parece tan contento, y le comenta al protagonista que ese rosetón tiene algo extraño y muy inquietante que a veces se ve en él durante el ocaso...
Valoración Naranja: Creo que el hecho de haber elegido una cita de este cuento para la reseña lo dice todo. El personaje es nuevo, eso lo primero, y desde mi punto de vista completamente arbitrario y subjetivo, eso ya le da puntos. La tensión no se mantiene sino que aumenta con el argumento, ya que desde las primeras páginas se leen cosas bastante inquietantes, y el nivel de desasosiego crece durante todo el relato. El hecho de leer sobre cosas que se vislumbran a medias, horrores cuyos nombres no se conocen, y descubrir junto al clérigo que las cosas no son en absoluto lo que parecían, recuerda mucho a Lovecraft. Le doy un 10.
El primer Pozo de la Luna, de Douglas Niles.
Aquí la Naturaleza es la protagonista en exclusiva del cuento. Porque se trata de una alegoría sobre el nacimiento de las Islas Moonshae, regidas por el poder de la diosa Madre Tierra y por su amor hacia la vida y las criaturas que han nacido en ella.
Valoración Naranja: Aunque parezca que no hay nada más que decir, lo cierto es que es una alegoría preciosa. Es como leer historias de mitología clásica acerca del origen del mundo, sólo que desde un punto de vista ecológico. Aquí no se habla de criaturas humanas, sino de flora y fauna, y de la armonía que debe reinar entre ellas para que se mantenga el equilibrio natural de las cosas. Le doy un 9,5 sobre 10.
El mayor héroe que jamás murió, de J. Robert King.
Según el autor, éste es su primer relato para Reinos Olvidados (y la verdad es que se nota un poco). Al parecer, se inspiró en un viaje que hizo él mismo de joven, al llegar hecho un desastre a un albergue juvenil de un pueblo perdido de las montañas galesas. Aquí se cuenta la historia de un extraño peregrino que llega a una taberna una noche de nevisca, un tipo con un aspecto realmente horrendo que despierta la animadversión de los parroquianos. El tipo pide comida y bebida, pero manifiesta no tener dinero para pagar... así que solicita la generosa ayuda de algún parroquiano, o si no, se ofrece a pagar contando una historia. El tabernero se niega, pues hay algo en ese tipo que no le gusta, pero el hombre empieza a contar una narración sobre paladines al servicio del Rey que al parecer atrae la atención de los parroquianos de una manera excesivamente antinatural, según observa el tabernero con cada vez mayor horror. Y además, la historia es bastante dantesca...
Valoración Naranja: Tal vez sea por efecto de la traducción, pero la historia parece contada de forma un tanto tosca. Tampoco es que sea muy original, pero es entretenida y tiene un final retorcido que, la verdad, me gusta. Le doy un 6,5 sobre 10.
Tertius y el artefacto, de Jeff Grubb.
De nuevo volvemos a personajes ya creados anteriormente para historias de los Reinos. Aunque en este caso se trata de un desastre de humano llamado Tertius Wands. Tertius pertenece al renombrado clan de hechiceros Wands, pero carece por completo de habilidades mágicas. Su único enlace con la magia, además de su cansino tío Maskar (un hechicero bastante poderoso), es una sortija a la cual está ligado un djinn llamado Ampi, que es algo así como su mayordomo (y el que le limpia los desastres... es una especie de Sancho Panza a lo genio de la lámpara). El caso es que Tertius estaba una noche descansando tranquilamente, desterrado de su ciudad natal por su tío Maskar debido a una travesura que no nos cuentan con demasiado detalle (aunque se adivinan algunas cosas), cuando de repente una imagen gigante de la cara de su tío aparece en el techo, atronando con un vozarrón impresionante a su mentecato sobrino, y exigiéndole que busque a un ladrón llamado Sombra que le ha robado un valiosísimo artefacto mágico de la desaparecida Netheril. El caso es que no va a ser tan fácil, ya que el ladrón es un doppleganger, una criatura capaz de cambiar su aspecto a voluntad, y dotada de una fuerza terrible (y una falta de escrúpulos considerable). Sin embargo, Tertius contará con la improvisada ayuda de un pintoresco halfling que se ofrece a ayudarle, ya que éste afirma que Sombra también le ha robado algo muy valioso.
Valoración Naranja: Ki me va a regañar, pero es que el final se ve venir. Sin embargo, la lectura del proceso es muy entretenida porque la narración rebosa humor por todas partes. Tertius es un personaje francamente simpático... Le doy un 7 sobre 10.
Ambición roja, de Jean Rabe.
Jean Rabe escogió para este relato a los Magos Rojos de Thay. En particular, escogió al más terrible de los Magos Rojos, el más perverso: Szass Tam (personaje que sí, existe... y es un auténtico canalla). Szass fue archimago, sí. Y digo fue porque... digamos que ha subido de nivel. De la única manera que puede subir de nivel un archimago, claro está. De hecho, está muy contento con su actual no-vida, aunque mantiene ésta en secreto transformándose en una forma más "convencional". Pero tiene una aprendiz de mago a su servicio que promete mucho, una hermosa maga roja de Thay llamada Frodyne, que a pesar de su juventud es muy poderosa. Szass aprecia a la joven (todo lo que puede apreciar un mago de Thay que, además, es un lich con el corazón ya seco) tanto como para decidir regalarle a la chica la no-vida y dejar que se siente a su lado cuando él gobierne todo Thay. Ella, por su parte, tiene bastante ambición, por lo que corre a revelarle a su maestro la última noticia que tiene: un valioso artefacto de la diosa de los Mentirosos, Leira, que está protegido en un templo de la diosa. Al parecer se trata de un artefacto de gran poder, que, por supuesto, Szass desea a toda costa en cuanto se entera de su existencia. Pero decide buscarlo él, en lugar de dejar que sea Frodyne, la descubridora de la noticia, quien lo consiga. Sin embargo, Szass no ha tenido en cuenta que él no es el único Mago Rojo ambicioso de Thay.
Valoración Naranja: Tortuoso, retorcido y bastante cruel, como debe ser en un relato de magos de Thay. Aunque el final tiene (desde mi punto de vista, y desde el de Ki también, pues ha sido él quien me lo ha comentado) algún pequeño desliz. Le doy un 7 sobre 10.
El conjuro común, de Kate Novak-Grubb.
En la introducción, la autora comenta que varios editores se sorprenden por la casi total ausencia de analfabetismo en los cuentos de Reinos Olvidados. Por ello, la autora, en lugar de apoyar dicha idea (al fin y al cabo, tal vez en nuestra vieja sociedad medieval fuéramos analfabetos, pero tampoco éramos magos o convivíamos con elfos), decide tejer una historia acerca de cómo una maestra de escuela trata de convencer a sus alumnos de la conveniencia de saber leer y escribir, sea cual sea su futuro. Para ello, les cuenta la historia de una muchacha que habría podido salvar su vida de haber sabido leer y escribir...
Valoración Naranja: El planteamiento es bastante original para lo habitual en este tipo de cuentos, aunque la historia es un poco confusa al final (de nuevo sospecho de una mala traducción, aunque no puedo saberlo con seguridad). Le doy un 7 sobre 10.
La sombra del asesino, de Jess Lebow.
Esta historia se centra en las andanzas de un joven mercenario llamado Cy, que trabaja para un mago de Netheril llamado Olostin (por cierto, en la ambientación de este cuento, Netheril todavía no ha desaparecido). A Cy, debido a su habilidad para manejar su daga encantada, se le encomienda la tarea de encontrar a un archimago llamado Sombra y matarlo. Se trata de un archimago que trabaja con el recién acuñado Tejido Sombrío, que podría ser el tipo de magia capaz de destruir a Netheril. Claro que a Cy nadie le cuenta nada de esto. Así que el muchacho se las apaña para ir a la extrañísima ciudad en la que vive el archimago, una ciudad flotante y sobrecargada de magia llamada Karsus, para colarse en la torre del archimago y tratar de matarlo. Claro que un archimago es bastante poderoso...
Valoración Naranja: El relato pretende (creo) demostrar que un mercenario es un mercenario, que sólo se debe lealtad a sí mismo. Espero al menos que ése sea el mensaje, porque no hay mucho más donde rascar. Eso sí, está muy bien escrito. Le doy un 6 sobre 10.
Sube la negra marea..., de Keith Francis Strohm.
La historia habla de Morgan, un muchacho que perdió a sus padres de niño, a su madre por enfermedad, y a su padre que decidió perderse en el mar tras la muerte de su mujer. Morgan vive con sus abuelos, y ha aprendido a pescar y a navegar; y también siente una fascinación casi mística por el mar, hasta el punto de que parece sentir en su interior la vida en éste. Una mañana, le parece atisbar una hermosa hembra marina en el agua, a la que inicialmente toma por una sirena. Y durante todo el día siente la presencia de esta hembra en su interior, hasta que por la noche la llamada de la misma se le hace insoportablemente atrayente y acaba acercándose al agua. Allí descubre que la hembra no es la sirena que él había pensado, sino que se trata de una auténtica elfa marina llamada Avadriel, que sorprendentemente para él (ya que Morgan se tiene por un simple pescador que poco puede aportar a nadie) ha venido a pedirle ayuda para frenar un mal que amenaza con extenderse por todo Toril.
Valoración Naranja: Ay. Este relato me hace pensar en gallegos y meigas. Bonito, pero demasiado empalagoso para mi gusto. Le doy un 6,5 sobre 10.
Un falso placer, de R. A. Salvatore.
Este relato fue un encargo de Wizards of the Coast para incluir en la antología, supongo que para darle algo de valor añadido a una antología hecha con historias ya publicadas anteriormente. El relato cuenta una aventurilla de dos conocidos personajes de Salvatore: el asesino Artemis Entreri y el drow mercenario Jarlaxle Baenre, que corretean por la superficie de Toril haciéndose compañía (¿ha sonado tan mal como me parece, o es que tengo la mente sucia?) y viviendo las aventuras que le apetece vivir a Jarlaxle, porque aquí Entreri ni pincha ni corta, el pobre. En esta aventura, ambos se unen por iniciativa de Jarlaxle a una desastrosa banda de asaltacaravanas. Entreri no tiene muy claro qué es exactamente lo que busca Jarlaxle en esa banda, pero el drow parece estar a sus anchas...
Valoración Naranja: El problema de este relato, para mi gusto, es que Salvatore está como Entreri. Vamos, que no sabe muy bien a qué viene este cuento. Sí que es verdad que sirve para enterarse de algunas cosillas acerca de la al parecer ilimitada colección de objetos mágicos del drow, y de sus planes para su ya no tan recién adoptado asesino humano. Pero son pinceladas tan breves que no sirven para levantar el relato. Pero bueno, como Jarlaxle está tan adorable como siempre, le doy un 5,5 sobre 10.
Yo solamente tengo una cosa más que añadir: diría que los fans de Reinos Olvidados sienten predilección por los magos, a la vista de los relatos escogidos.
Qué lástima. Con lo que molan los enanos...
Y nada más que añadir, que este post ya ha sido suficientemente largo. Hale, todo el mundo a dormir, que ya es tarde (o temprano, según se mire, claro).
Besotes
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Ya iba tocando una reseña después de tanto tiempo, ¿no?
«Siento desprecio por aquellos que se valen de la magia para dominarnos a los demás, sólo porque alguien les enseñó a leer o los dioses les concedieron el poder de ejercerla o algo así. Deberían utilizar el Arte para ayudarnos a todos, no para tener a la gente sometida a su yugo»
El canadiense Ed Greenwood es un escritor que ha contribuido enormemente a alimentar los mitos e historias de Reinos Olvidados. Ha escrito numerosas sagas, novelas, historias cortas y series, tanto a solas como con el escritor estadounidense Jeff Grubb. No obstante, el personaje más famoso de Greenwood lo ha creado él solo, y se trata nada más y nada menos del más poderoso archimago humano que haya existido jamás en los Reinos: Elminster Aumar, el Elegido favorito de la diosa de la magia Mystra.
En esta historia se cuenta cómo Elminster llega a interesarse por la magia y a convertirse no sólo en un joven mago bastante capaz (para su corta edad y su inexperiencia), sino también cómo llega involuntariamente a hacerse notar por la mismísima Señora de los Misterios, la diosa Mystra, hasta el punto de que ésta lo convierte en su Elegido. De hecho, cualquiera que haya jugado al rol y haya visto la ficha de personaje de Elminster, habrá visto algunas características bastante curiosas: ¿qué hace un archimago con habilidades de guerrero, ladrón y clérigo? Pues el que quiera saberlo, ya sabe qué novela tiene que leer...
De hecho, de niño, Elminster sentía cierta curiosidad por la magia (además de algunos indicios de poder ser capaz de utilizarla, por lo menos un poco), aunque sin demasiadas esperanzas de dedicarse a ella. Era el joven hijo de un granjero, un hombre que ostentaba el cargo de, digamos, alcalde de una villa rural llamada Heldon, en el reino de Athalantar. Sin embargo, Elminster no sabía que su padre era mucho más que un simple granjero: era en realidad uno de los hijos del rey de Athalantar, y por tanto, posible candidato al trono. No obstante, y dado que el reino estaba en la práctica gobernado por magos corruptos, la idea de hacer vida sencilla y no llamar la atención sobre la propia persona era bastante tentadora. Sobre todo, cuando algunos de tus propios hermanos, y sus amiguitos los magos corruptos, han puesto precio a tu cabeza.
El padre de Elminster fue finalmente localizado y la aldea acabó arrasada por un mago montado en un dragón, cuando Elminster contaba con sólo doce años de edad. El propio Elminster se salvó de morir gracias a que estaba pastoreando las ovejas cuando apareció el mago, y éste se limitó a interrogarlo brevemente, sin saber que el muchacho era otro posible sucesor a la corona, antes de usar su magia para arrojar al pobre niño por un barranco. Sin embargo, Elminster consiguió recurrir brevemente a su pequeño potencial mágico para salvar la vida... y ver cómo su aldea y todos sus habitantes morían pasto de las llamas.
Así, Elminster creció con gran aversión por los señores de la magia por ser tan corruptos y opresores, así como por la propia magia, que consideraba un arma perversa. Y cuando descubrió su ascendencia y el motivo de la muerte de su familia, juró venganza. Pero para ello, primero hay que crecer y aprender ¿verdad?
Y como diría la tarjeta de la señora Ruperta: hasta aquí podemos leer. Porque lo que interesa de esta historia, que por cierto está contada con mucha sencillez (lo cual, la verdad, es muy de agradecer), es crecer al lado de Elminster. Por cierto, la novela es bastante cruda en las batallas y algo sanguinolenta (aunque nada comparado con las que vienen después... menuda carnicería; ya hablaré de ellas en su momento), pero tiene muchísimos toques de humor que la hacen muy amena. Algunos, de hecho, son detalles de un humor muy negro. Aunque, como viene siendo habitual en este tipo de relatos, se ensalza muchísimo el valor de la amistad, la cabeza fría en el poder, la corrupción y la generosidad. En resumen: que esta novela es todo un clásico de la fantasía épica. Imprescindible para incondicionales del género.
Besotes
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Junto con la ribera del río Henares, se define el parque O'Donnell como el pulmón verde de Alcalá. Eso implica que tiene una superficie considerable y está lleno de arbolitos lindos, en especial de hoja perenne.

Es un parque bastante bien cuidado, para lo que es hoy en día Alcalá. No es de extrañar que vayan muchos niños a jugar a la pelota. Y tampoco es de extrañar que, tras un balonazo mal dado, se les quede la pelota en lo alto de las copas de los pinos.
Hoy hemos sido testigos de uno de estos frecuentes sucesos. Y como también es habitual, los niños han corrido a pedir ayuda a un adulto (supongo que el padre de uno de ellos) y a otros niños que también jugaban con un balón. El clásico truco de bajar un balón a balonazos.
Nos hemos jugado un café a ver qué pasaba. Las apuestas han sido, por supuesto, muy claras, porque éramos tres y sólo había tres alternativas posibles; pero el caso es que no hemos negociado las apuestas, ha sido muy curioso. Cada uno ha optado libremente por una opción diferente, y supongo que cada opción define nuestro carácter:
- Ki ha apostado que conseguían bajar el balón a balonazos.
- Tomatito ha apostado que no conseguían bajar el balón.
- Yo he apostado, por supuesto, que colgaban de la rama los dos balones.
El caso es que Ki y Tomatito me deben un café.
Eso sí, hay que destacar que la providencia ha estado de parte de esos niños y su acompañante adulto. Porque ¿qué probabilidades hay, en la vida real, de encontrarse justo en ese momento a un señor que pasea por ese mismo parque con un tubo corrugado de 5 metros bajo el brazo? Una prueba más de que el Anticristo está entre nosotros, y usa el fútbol directa o indirectamente para manifestarse. Quiero decir, ¿cuántas veces en vuestra vida habéis visto pasear a un ciudadano; no a un obrero realizando su trabajo, sino a un ciudadano de a pie fuera de horario laboral y con toda la pinta de estar ocioso, con un tubo corrugado verde de 5 metros por un parque? Que alguien llame a Iker Jiménez, que seguro que le saca miga al asunto.
Cuando nos hemos ido del parque, un ratito después, el supuesto padre de los niños (digo yo que no sería un Nanysex) ya había conseguido bajar los balones a corrugorazos en las ramas.
servido por agente_naranja
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