Eclipsamiento
Aviento mis tres monedas al aire. Giran graciosamente. Obtengo mi primer yan. Vuelvo concentradamente a repetir la acción secuencial. Yin, Yan, Yin, Yin, Yin, comienzo a entonar una melodia alegre y procedo a descifrar mi hexagrama que intuye el eclipsamiento de mi sol. Herida la luz, la claridad de las cosas las recubre la oscuridad de una sombra. Soy optimista.
