Cuando Doña Encarna dió por terminada su visita a Policeland, apagó el cigarrillo y entró dócilmente en la sala que le indicó el inspector Wilkinson. Como una adivina en su barraca de feria, la anciana miraba y barajaba las fotos de los tres únicos orientales fichados en San Esteban. Su cara no transmitía ningún tipo de expresión. Tómese el ti...
NOTA DEL AUTOR: Las obras, las vacaciones y el calor han hecho que lleve tiempo sin actualizar. A mi, como a Dinio la noche, el verano me confunde. Todavía queda mucho por contar en AlguienTendriaQueMatarla. Continuamos... Wilkinson decidió llevarse a Doña Encarna a la comisaría. La vieja del cabello perla y lila no acudió a la central de polic...
Carla lloró un buen rato sobre mi hombro, lamentando lo puta que era. A pesar de como aparentaba sentirse, en ningún momento verbalizó la posibilidad de dejar tranquilo el miembro del novio de su compañera de trabajo. Tras nombrarme su mejor amigo de la semana, sacó una biblia del bolso y me hizo jurar que no revelaría a nadie lo que acababa de...
El sueño me venció un par de veces ante el televisor encencido. Un señor intentó venderme la centrifugadora Power Magic, una verdadera fuente de vitaminas para mejorar la salud, la vitalidad y la firmeza de mi joven piel. Lo bueno de vivir en un pueblo del tamaño de San Esteban es que Carla no tardó ni quince minutos en presentarse en casa, a t...
Tras una ducha rápida, que eliminó del cuerpo todos los restos de la pasión de Morbox, me metí en la cama. Soñé con Wilkinson y su feliz familia. Disfrutaban de un picnic una soleada mañana de domingo. La mujer, rubia de bote y con las puntas rizadas, recogía flores silvestres en un cesto de paja. Un estiloso sombrero, tipo campesino, la resgu...
Con dos lonchas de mortadela con aceitunas, que habían sobrado de la noche anterior, hice un sandwich sin sustancia. Lo comí frente a la tele apagada, mientras mi cabeza archivaba frenéticamente todo lo que sabía sobre Antonio Somoza. Me noté excitado y con hambre de piel. Necesitaba que me abrazasen y descargar toda la tensión acumulada. Ence...
Los hermanos Somoza se habían vuelto a encontrar media docena de veces en los últimos dos meses. Lucas quiso llevar a Marga a Morena para que viese a su madre. Ese reencuentro nunca se llegó a producir. El vértigo del inspector comenzaba a desaparecer pero prefirió que yo condujese el SEAT Ibiza de vuelta a San Esteban. Plácido Domingo no lleg...
Lucas quiso ofrecernos un café pero la máquina llevaba tiempo estropeada. En la barra, y ante unos botellines de agua, narró parte de la vida de su hermano muerto. Antonio siempre quiso huir de Morena. En aquel bar de carretera se había creado su propia embajada de fantasía. Se alimentaba de las historias que le contaban, una y otra vez, la tel...
El inspector no tardó en comprobar que Marga no era el hijo de Jacinto Robles por mucho que ella se lo hubiese asegurado al dueño de Cabello´s. Unas cuantas consultas basándose en el DNI y una llamada al Bar Somoza, le bastaron para verificar el engaño. Lucas, el hermano pequeño de Antonio, salió a recibirnos en cuanto aparcamos el coche. Era u...
Cuarenta minutos después de salir de San Esteban llegamos a Morena. Un pueblo encogido, según palabras del inspector. De la frondosidad del pasado, había pasado a ser un lugar que sobrevivía a ambos lados del cauce de una carretera secundaria. Wilkinson me indicó que aparcara delante del Bar Somoza, un establecimiento donde, según pude leer en ...
La comisaría de San Esteban está en una de las calles paralelas a la Plaza de las Bordadoras. Llegué diez minutos tarde a mi primera cita con Wilkinson. El inspector estaba serio, recto -como era propio de su cargo- y con cara de pocos amigos. Tremendamente atractivo, pensé. Subimos al coche y me indicó que saliese del pueblo en dirección nort...
Alrededor de las seis de la tarde llegué a casa. La policia había precintado la peluquería y allí ya no peinábamos nada. Estaba agotado. Sin hambre, a pesar de no haber comido en todo el día. Me tiré en el sofá y encendí la televisión. Una chica le pedía perdón a su madre por no sé cuantas perrerías, pero yo sólo podía pensar en otra mujer. Ma...
Jacinto se había despojado de todas sus máscaras. De pie, frente a Wilkinson, parecía desafiarle a un duelo en el que él, ya herido, estaba dispuesto a luchar. Jacin, creado a base de engaños, se convirtió por un instante en adalid de la verdad. Le dió igual el público, formado por policias, empleados y vecinos ansiosos de datos sobre el crime...
Ángeles López y Ramiro Trujillo se conocieron un fin de semana de 1984 durante un seminario sobre el cine español de la década de los cuarenta. Tras seis años de idas y reconciliaciones, la mañana que Manuel Fraga juraba su cargo como presidente de la Xunta de Galicia, La López descubría -¡Ave Lucía!- que el Predictor se teñía de rosa en el cuar...
Wilkinson salió del cuarto de la lavadora y, tras atravesar la peluquería, se paró en el mismo lugar donde hacía apenas unos minutos descansaba el cuerpo de un tal Antonio Somoza García. Como accionados por un resorte centramos las miradas en el inspector, con la misma expectación que tendrían en su día los pastorcillos de Fátima ante la presen...
El primer sábado que en Cabello´s se hizo una caja de cincuenta mil pesetas, Jacin perdió la cabeza. Claudia, la adolescente que aprendía el noble oficio de lavar, cortar y secar, se marchó con los pies doloridos a las cuatro de la tarde. Jacinto Robles comprobó que la puerta de la entrada estaba bien cerrada y fue entonces, guiado por el insti...
Hacia el mediodia el inspector Wilkinson se encerró en el cuarto de la lavadora y, por estricta orden de antigüedad, hizo pasar a todos los empleados de la peluquería. Necesitaba tomarnos una primera declaración. Yo, particularmente, tenía claro que se ahorraría tiempo y esfuerzo hablando con Verónica. La chica era dicharachera por naturaleza y...
A las 11:30 AM el juez ordenó el levantamiento del cadaver, y con ello su señoría pudo confirmar, gracias a no sé cuantos años de estudios y una oposición durísima, que Marga había pasado a mejor vida. No lo comenté con nadie, pero me pareció de bastante mal gusto que ningún agente tuviese el detalle de sacarle a la pobre difunta el cepillo de l...
Jacinto, Jacin para los amigos, empleadas y clientas, lleva treinta años al frente del negocio. En sus inicios -esto me lo dijo Patricia al mismo tiempo que me explicaba las claves de la manicura francesa- Cabello´s era una barberia. El negocio casi se le va al traste ante la proliferación de bigotes y melenas masculinas que protagonizaron la dé...