DOS SONETOS DEL AMOR CALLADO

1.-
Quiero amarte desde esta distancia muy prudente
que nunca de soslayo te roza. Alondra grácil vuelas,
dejas la estela imposible de un futuro que tiende
puentes tan invisibles como el aire que besas.
Yo no sabía amar sin asir la turgente
corpórea piel dulce de aquel ser que se desea,
ignoraba antes la última puerta del transigente
amor que amor concede desde la otra ribera,
que se contiene puro sin ser manifestado
y sin cruzar el río que separa las almas,
pues yo antes no sabía contener el velado
sentimiento que crece con la verdad en llamas,
no detenía dentro el agua pura de encanto
e ignoraba que el claro amor siempre se calla.

2.-
Amor siempre callado que es sepultado oscuro
en estas luminosas sombras del alma que ama...,
y que en silencio alumbra el gozo más profundo
de haberse enamorado; querer que no reclama,
querer que nunca llama a la puerta del mundo
donde su enamorada aguarda la palabra,
¡Oh amor del silencioso ser que se ha tornado mudo
cayendo en el retiro de amar sin decir nada!
Nadie gusta placer tan grato ni nadie ama
tanto como el silente amante que ya sabe
que la flecha ha prendido su corazón en llamas.
Si ella le ama en claro ardor que el fuego esparce
basta la luz que llega para hundir sus palabras,
basta sentirse lleno, generoso al callarse.



enlabasilica dijo
¡Qué preciosidad, excelencia!.
Ante esto sólo queda una cosa, para sentirse lleno y generoso, callarse y no mancillar con más palabras las que tú nos has entregado perfectas y bellas.
Un besazo, mi almirante. Vuelvo a leerte mientras quedo en reverencial silencio
10 Abril 2008 | 06:50