Siempre quise estar allí, en ese paisaje de mi imaginación, junto a las sensaciones de la naturaleza: Un prado dorado por la luz del sol, rayos cálidos acariciando mi mejilla, y la suave brisa peinando mi melena, arboles en el horizonte bailando juntos al son del dulce viento, el sonido de pajaritos y sus aleteos calman mis oídos, su melodía ...