Amor, te necesito.
En la distancia tu rostro se desdibuja y ya no encuentro tu sonrisa en el espejo.
Amor, te quiero.
Busco tus ojos tras cada mirada pero tan solo me sigue tu voz, lejana, como en un sueño.
Amor, ven a buscarme.
Ya solo hay pasado y futuro en mis recuerdos, necesito tejer un presente en que tu estés.
Amor...
Entonces Bioy Casares recordó que unos de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres
Ficciones J.L. Borges
Lo bonito de estar en el extranjero es intentar prenderte de lo que te rodea, de la forma de vida, de los usos y costumbres del lugar. Teniendo en cuenta que soy una adoradora de la prosa, ¿quién mejor que Borges para enseñarme algo de la cultura argentina?.
Además, vivo a una cuadra de la calle que lleva su nombre.
Quizás el viento lleve estas palabras allí donde han nacido.
A veces los sueños cobran demasiada fuerza como para poder soportarlos.
A veces, lo pensado supera a lo vivido... y se vuelve vívido, tan vívido que da miedo.
Porque fue suficiente hablarle con los ojos desde alli. Si en ese mismo instante su vida era tranquila y feliz, la vino a revolver con bollitos y miel
Mareas en la tierra, el cielo iba cubriéndose de gris. Porque salió el torrente, el miedo y las ganas de sentir. Y quiso saborear la masa de su pan.
Revolvió su calor con su voz, con leche y azucar se lo dio a beber. Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel. Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecia al terminar. Y quiso saborear la masa de su pan.
Escribele canciones, enviale tu voz donde él esté. Vagando por su almohada le vino a visitar en sueños él. La vino a revolver y se dejo hacer.
Estampidas en la tierra, el cielo iba tiñéndose marfil. Porque brotó el torrente, el verbo y las ganas de sentir. Y pudo saborear la masa de su pan
Él revolvió su calor con su voz, con leche y azucar se lo dio a beber. Bordeó el corazón la razón con unos besos de ron y miel. Horneó con su aliento su pelo, y caramelo parecia al terminar. Y pudo saborear la masa de su pan.
Hay carteles por toda la cuidad diciendo esto, y es cierto, no hay cuidad (ni pueblo) sin poesía.
Cada lugar tiene su ritmo, su cadencia, su rima, asonante o disonante.
El pueblo que me vio nacer y crecer rima medieval, con palabras y palabros perdidos hace siglos, con usos y costumbres añejas.
La cuidad que me vio madurar es una tonada alegre, multicolor, multicultural y profunda, en gallego/castrapo.
La gran urbe que me acoge me recibió con ruido, inicialmente mi mente se blindó a ella incapaz de discernir la rima de su poesía, busqué consuelo en la tonada compostelana llevada por la morriña. Ahora, dos meses después, aún sigo desentrañando la cadencia de estas calles y estas gentes.
Lo bello de viajar, de vivir por una temporada en otro lugar tan lejano, es descubrir la poesía que envuelve todo lo que te rodea, dejarse llevar por su ritmo, descifrar el orden que se esconde tras el bullicio y empaparse de aquello que mueve a la gente que te rodea.
Por un tiempo mis sueños se visten de plata en Buenos Aires. Definitivamente la poesía de esta cuidad late cada día más fuerte en mis entrañas.
Hay cosas que no se pueden programar y, en general, aquello improbable que ansiamos tiene tantas posibilidades de suceder como lo que nos es indiferente, esto es, pocas.
Sin embargo, a veces la vida juega con dados trucados y se salta la estadística, haciendo que aquello poco probable suceda.
A veces da la impresión de que sólo las cosas malas se saltan la estadística, y que las buenas la siguen al pie de la letra (véase el número de veces que a un ser humano medio le ha tocado la lotería), pero esta percepción también conocida como Ley de Murphy es, a mi entender, errónea, y responde únicamente a que miramos más al cielo en los malos momentos que en los buenos.
Si llueve hay que implorar para que escampe y cuando sale el sol falta tiempo para coger el bañador sin pensar en dar gracias, y es que, realmente, ¿se le puede agradecer algo al azar?.
Así que, como dijeron aquellos poetas del sur, las matemáticas no aman, pero tampoco fallan.
El sábado de estreno fue rápidamente seguido por un domingo de limpieza hace más de un año.
Este sábado no he estrenado nada, ni siquiera la ropa de invierno que puja por salir del armario, sin embargo hoy vuelve a ser domingo de limpieza.
No estreno pero todo ha cambiado. El proceso de reconstrución parece haber terminado con éxito. La hoja en blanco está llena de ideas y perspectivas. Mi cama está un poco menos fría. Mis fines de semana un poco más llenos.
Me cuesta escribir, es por eso que se hace necesaria la invocación de la musa. Durante mucho tiempo mi musa ha sido una canción. Vuelvo a invocar porque no quiero cerrar esto, lo único enteramente mio y compartido.
Esta pregunta atravesó hace unos días el océano, directamente a mi ordenador.
La respuesta es el infinito. El tiempo sin clasificar ni condicionar.
En sí es una pregunta sin sentido, el tiempo es tiempo porque está dividido en periódolos más y menos largos, pero lleva a planteamientos intersantes.
¿Querría yo disponer días infinitos o años eternos?
A veces creo que si, que la vida es lo suficientemente bonita e intensa como para querer prolongar instantes, otras simplemente no me veo con fuerzas como para soportar más tiempo del debido y establecido, hay sueños reparadores y necesarios.
Ahora mismo lo que me sobra es tiempo. Lo que necesito, reparar.
Amiga eterna de la chicadelnorte, su gemela oscura....
Disfruto a veces de mi soledad, siempre de su compañía y casi siempre de la musica, de los libros raros y convirtiendome de vez en cuando en otras personas, visitando otros mundo a través del rol...