Llega Semana Santa y como todos los años le pongo una velita a la Virgen de Nuestra Señora de los Cojones. Pido por mis compañeros superhéroes y por mí el primero. También me cubro el rostro con un capirote del Ku Klux Klan, voy en procesión al supermercado y mientras me flagelo la espalda con un látigo de siete cabezas, compro pan de torrijas. ...
Hola. ¿Todo bien? Me alegro. Yo no tanto. El motivo es que la otra noche, cuando salí de una fiesta que organizaba cierta productora para celebrar el mamoneo de los Premios Goya, me llevé la gran sorpresa: mi coche había volado. ¿Un robo? Sin duda. Pero un robo legal. Vamos, que la puta grúa se lo había llevado. ¿Estaba mal aparcado? Sí. ¿Molest...
Me caso, sí. ¿Motivo de alegría? Pues no. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tengo miedo. Vale, soy un superhéroe, me he enfrentado a las mentes más siniestras del planeta y jamás he sentido miedo, pero ahora es diferente y no puedo ocultar la caguitis: me tiemblan las piernas, me castañetean los dientes y el huevo derecho me pica mogollón. Lo del h...