2. Historia de Andalucia: Desde la conquista castellana hasta el s XVIII (I)
2.1. La conquista militar castellana y sus consecuencias.
Con la conquista armada de Andalucía (en el siglo XIII, la Andalucía del Guadalquivir y a finales del XV, la Andalucía granadina) por parte de las tropas cristianas mesetarias y montañesas, los andaluces de la época son anexionados violentamente y puestos bajo una instituciones políticas, jurídicas y religiosas extranjeras: las de la Corona de Castilla.
Los de la Cruz y la Espada impondrían a los habitantes de estas tierras una realidad extraña a sangre y fuego. Serán siglos marcados por la limpieza étnica y el genocidio de un pueblo.
La represión fue feroz. A los miles de muertos caídos en combate, hay que sumarle los que por no aceptar la derrota y rebelarse son asesinados por la «Santa Inquisición», no sin antes ser sometidos a crueles tormentos. Otros cientos de miles de andaluces a lo largo de los años son expulsados del solar patrio y condenados a vivir en el más triste exilio. Otros muchos optan por la clandestinidad, optan por ocultarse dentro de la sociedad enemiga, refugiarse en las profundidades de las sierras o simplemente a vagar por los campos.
Comienza para Andalucía un período oscuro donde sus fértiles tierras son repartidas entre los conquistadores feudales y repobladas por cristianos mesetarios y montañeses, mientras a la población autóctona se le condena generalmente a la esclavitud. Se institucionaliza el saqueo y la depredación de todos nuestros recursos.
El enemigo cambió hasta el paisaje. Cientos de miles de hectáreas cubiertas de frondosos bosques fueron incendiadas para evitar el refugio de los perseguidos. La paranoica represión de las tropas castellanas provocó un desastre ecológico de tal magnitud que sus graves consecuencias aún hoy son evidentes.
La agresión conquistadora de la Corona de Castilla y la subsiguiente dominación colonizadora tendrán también graves repercusiones para la identidad específica de los andaluces o andalusies. Se prohibe idioma, religión, usos y costumbres propios, y se impone el oscurantismo feudal. La historia y la cultura de los andaluces son sumergidas y desposeidas de bases institucionales de defensa y códigos particulares de derecho que pudieran defenderlas.
En definitiva, la agresión colonizadora practicada contra Andalucía por los Reyes Católicos y posteriormente por los Austrias tuvo un carácter absoluto e integral. El proceso de recuperación pretendía no dejar ámbito andaluz alguno sin anexionar, ya fuese económico, jurídico-político, religioso, simbólico, territorial, etc.

