TRINCAR O NO TRINCAR
Todo el mundo está asombrado o malhumorado por el caso “Marbella”. Ya son muchos millones de euros estafados y apropiados, invertidos o ingresados en bancos extranjeros. ¿Quién ha pagado todo ese capital por la recalificación de terrenos y los precios abusivos de la construcción? Naturalmente los han pagado aquellos que han comprado los pisos o las casas; pero a unos precios engordados falsamente. Lo malo de todo esto es que puede haber innumerables casos “Marbella” a lo largo de toda la costa de España, y no sólo en la costa, sino también en el interior.
Los asombrados, no se explican la falta de moralidad de esos funcionarios, los que han sido descubiertos y procesados y otros muchos que faltan por descubrir, que también han cobrado. ¿Dónde está el límite entre lo que se puede hacer y lo que no se debe? ¡Ni un céntimo se debe coger de lo que no le pertenece a uno! La moral no lo permite y la conciencia lo rechaza. Solamente se necesita cierta visión de futuro para no dejarse engañar por una oportunidad fácil. Debe saberse que a la larga todo se descubre, todo se termina conociendo y el que lo hace, la paga, antes o después.
Los otros, los malhumorados, no se asombran sino que se enfadan, pero el enfado viene porque no han sido ellos los que no han tenido la oportunidad de trincar, y piensan que el que no ha robado es porque no ha tenido la oportunidad. Dicen: ¿Quién, teniendo una cantidad de dinero a su alcance no se apropia de ella? Aunque sepa quien es el propietario, si tiene la seguridad de que ninguna persona lo ve, ni se va a saber quien lo ha cogido, no hay nadie que deje pasar esa oportunidad, sería de tontos. Eso piensa, porque “se cree el ladrón que todos son de su condición”
Algunos funcionarios aseguran: La autoridad competente me autoriza al cobro de comisiones, con la condición de la entrega de un porcentaje. Después viene el regateo: “Te firmo esto, pero a cambio de tanto” –“¡Eso es mucho dinero, yo no puedo pagar tanto!” –Bien, entonces no hay firma, ni autorización. – Está bien se lo cargaré al valor de los pisos…Así uno y otro y otro. ¿Quién es el culpable?
España es por desgracia el paraíso de la picaresca. Cada país tiene una literatura clásica de acuerdo con la ideosincracia de sus habitantes. En España la literatura clásica es esencialmente la picaresca, “Rinconete y Cortadillo”, “El Lazarillo de Tormes”, “El Buscón Don Pablos” etc. y es que desde siempre hemos sido poco respetuosos con la propiedad ajena. En algunos países, en los puestos de periódicos ponen una bandeja donde echan el dinero cuando toman el periódico; aquí sería eso impensable. Si un político acepta un regalo, aunque sea un bolígrafo, eso puede descalificarlo como sobornable. Aquí, solamente sería considerado ridículo el regalo.
Es la educación desde pequeños donde se ha de inculcar el respeto a lo ajeno; pero está fallando esa educación en la familia y en la escuela.
Miguel Vargas Muñoz
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