CUATRO AÑOS EN LA ESCUELA NACIONAL DE ARTES PLASTICAS
El primer día de clases yo ya tenía una amiga, ella al principio me rechazaba pero después de unos minutos de tratarnos me aceptó y fuimos buenas amigas durante un tiempo. La primera clase del día se canceló pues no llegó el maestro, estabamos algunos dentro y otros, los rebeldes, fuera del salón, los que estabamos dentro nos agrupabamos de a pocos, empezabamos a charlar sobre cualquier cosa, la primera impresión que tuve de algunos compañeros se sostiene hasta ahora.
Pasé el primer año muy entusiasmada, pensé que pertenecía a ese lugar; las materias, los maestros, las tareas, el camino a casa, todo me parecía genial, supongo que el enamoramiento no me dejaba ver la decadencia de la pobre ENAP y de todo lo que hay dentro. Mis maestros favoritos en ese período eran los peores, los más frustrados, los más deprimentes, por suerte no tuve muchos maestros favoritos.
Los años siguientes no fueron buenos, la educación que me daban los maestros de calidad no justificaba a los mediocres, y algunos que eran buenos no estaban en su mejor momento. No fui una buena alumna entonces ni después, no supe estar a la altura de los buenos maestros. Tampoco la ENAP estaba a la altura de los buenos alumnos, aunque yo no hubiera sido una de ellos.
Mi primer maestro de pintura fue Javier Guadarrama, según algunas compañeras él era atemorizante, a mi no me lo pareció, era más bien pretencioso y yo lo era también cuando pasé mi momento de apatía. Imagino que no supo ser un buen maestro pues el taller decayó, al final del semestre el grupo ya casi no existía, estabamos unos cuantos, Teresa Olmedo, Arlén Sánchez, a lo mejor Miguel Santillán, a lo mejor Vidal, y a lo mejor yo; que no éramos gran cosa. Quisiera recordar las buenas cosas en el taller que seguramente pasaron pero no puedo. Sin embargo, recuerdo que fue bueno pero difícil por mi actitud y la de todos pues el ambiente era demasiado petulante. Todos nos creíamos los mejores, Teresa no pintaba pero sabía actuar, Arlén era confiada y no quisiera repetir que pretenciosa pero honesta en muchas cosas, yo tenía una extraña modestia bastante desagradable, o talvez era otra cosa disfrazada de modestia, los demás eran grises, no éramos lo que debíamos ser en esa situación. Ahora creo que pudimos aprovechar nuestro paso por ese taller y algunas cosas serían diferentes. Javier se fue un semestre, nos agarró de sorpresa, nos metimos donde pudimos, no estábamos preparados, yo estuve con Luis René Alva, muy molesta, no por él, por mi, empezaba a sentirme a gusto con Javier Guadarrama. Regresó el semestre siguiente bastante peor a mi parecer, fue tan patético ese semestre que ni lo recuerdo. Lo que si recuerdo fue mi estadía simultánea con Ulises García Ponce de León, es un buen maestro, aprendí mucho de él, desearía haber sido una buena alumna con él pero como ya he dicho mi actitud no era la mejor. Y el último año estuve con Renato Esquivel, que puedo decir, le gustaba ser venerado, supongo que de nuevo yo no fui la buena alumna.
Los maestros deberían estar preparados para gente como yo, de cabeza dura según dicen.
Cuatro años estuve en la escuela, ni uno más, pasé tantas necesidades de todo tipo que valió tan poco la pena, los ideales que adquirí, el conocimiento, la nueva actitud y la nueva forma de ver la vida hoy son cuestionados por la gente a mi alrededor, soy universitaria, que en México ya no significa tanto, tengo veintidós años, me gusta leer, quiero seguir estudiando, quiero seguir aprendiendo y adquirir conocimiento de donde se pueda y aveces quiero hablar, quiero decir cosas en las que creo, quiero discutir sobre cuestiones importantes para mi pero no me lo permiten, la gente no quiere eso, los contadores, los técnicos en computación, los inútiles y las amas de casa dicen que no merezco su respeto y talvez es cierto.



Juna chazaro dijo
Q onda Angelica.....
Soy Juan Cházaro......
Pues acabo de leer esto de como te fue en esos 4 años en la ENAP y llego a la conclusion de que todas o muchas de las escuelas de artes en el país y chance en el mundo son asi. De alguna u otra manera se fomenta, ya de los maestros ya de los alumnos, la competencia gandalla y el servilismo mas retorcido y esas cosas son las que realmente crean esos climas de inseguridad; pero creo q esa conciencia que al fin se forma por estudiar arte es lo mas rescatable per se del asunto; junto a eso esta el motor de la pintura.
Yo estudie artes plásticas, opción Pintura, en Xalapa, aunque antes estuve un ratito en la ENAP. Andaba de oyente o mas bien de vidente en los talleres de Guadarrama y de Patricia Soriano y la verdad pues fue muy poquito tiempo para likar bien el asunto....
14 Agosto 2006 | 02:44 AM