surrealismo
- Tenía que decírtelo, la he dejado.
- Lo siento caballero, llega dos años tarde.
Llevo dos noches seguidas soñando con tortugas. Ayer tenía que cuidar de una de ellas con aspecto de serpiente disfrazada. Le montaba un terrario a todo lujo, con plantas, piedrecillas y una pequeña fuente. A pesar de todo se me moría. Su cuerpecito se volvía amarillo azufre, seco y con la piel tirante.
Hoy era yo la tortuga. Es rara la sensación de saber que estás dentro de un sueño pero aún así seguir viviéndolo como si fuese cierto. Era una tortuga, decía, y estaba cruzando un río y el caparazón me pesaba cada vez más. Yo alargaba el cuello para tratar de seguir a flote, para no hundirme, y llegar a la otra orilla, hasta que alguien me alzaba, porque lo que creía que era un río, en realidad era un estanque de metacrilato. Ese alguien me ponía dada la vuelta y me dejaba sobre una mesa.
Cuando estaba a punto de ahogarme, cansada de tanto patalear, me he despertado.
Una vez despierta, una llamada absurda. Todo parecía tener más sentido cuando era una tortuga de agua, aunque estuviese boca arriba.







sansar dijo
¿cuántas carreras puede ganar una tortuga en dos años?
lerda la liebre, no?
bicos
26 Agosto 2008 | 03:08 PM