De madrugada, una canción y unos ojos despejados. Son pocos los ingredientes necesarios para el conjuro. Una cara que se escapa de la memoria, un latido insumiso que la sigue y en un segundo se desencadena el desastre. Palabras que se salen de la fila, lágrimas que se quitan el luto, sueños rotos que corren a repararse. La masa enfervorecida ava...
A su derecha se extendían diez metros de pasillo. Las paredes, que hace años tal vez fueran blancas, aparecían cubiertas de estanterías metálicas que llegaban hasta el techo, de unos seis metros. Cada una tenía al menos seis baldas atestadas de ropa. Jerséis, chaquetas, camisetas y pantalones se amontonaban día tras día esperando ser vendidos. E...
Era un encuentro silencioso y fugaz. De vez en cuando aparecía alguien y le dejaba una nota sobre el mostrador de su tienda junto con unas breves indicaciones para que entregara aquel mensaje. Después, a modo de pago, una moneda de plata. Las primeras veces, intentó protestar pero fue en vano. Siempre acababa sometido a la voluntad de aquellos e...
Aun seguía sentada en el borde de la cama, exhausta. Pensaba en cómo se puede complicar tanto la vida sin haber querido meterse en un problema nunca. En cómo se van cruzando ciertas personas en tu destino y en cómo estas acaban convirtiendo tu vida en algo que nunca imaginaste de niño. Se agachó debajo de la cama buscado las medias que, por cier...
No se lo pensó, llamó al trabajo para decir que se encontraba mal, que el estómago no le había dejado pegar ojo en toda la noche y que no iría a trabajar. Con una sonrisa en su rostro, bajó al garaje y sacó la tabla del trastero para cargarla en su California. Callejeó un poco hasta tomar la autopista. Una hora después se desvió por un camino se...
La única esperanza que albergaba era la de salir vivo de allí. No sabía a ciencia cierta cuánto tiempo llevaba corriendo, con la sensación de estar deambulando una y otra vez por el mismo pasillo, las mismas habitaciones. Es como si aquella casa se hubiese convertido en una suerte de cubo de Rubik, con las paredes cambiando de forma, igual que p...
No remoloneaba en la cama a la hora de levantarse. Hacía su cama, se duchaba y salía corriendo aún con la tostada en la mano. Era la primera en llegar al colegio; siempre a las 8:45. El bedel, tras meses de verla aparecer siempre a la misma hora, salía para dejarla pasar a pesar de que la verja del colegio no se abría hasta las nueve. Le daba pe...
La mayor de las tres mujeres, una anciana de rostro indescifrable y pelo blanco, miraba al frente sin ver más que los fantasmas del pasado que, a veces, parecía seguirlos con los ojos de rincón en rincón. “Son las almas de nuestra guerra sin sepultar que vienen a recriminarnos”, era su teoría. La menor, su nieta, había dejado de ser hacía años u...
Luis volvía de un viaje de negocios y, aunque la comida con un cliente se había alargado más de la cuenta, prefirió ponerse rumbo a casa sin más dilaciones. Tenía por delante una gran distancia y la idea de conducir de noche no le resultaba atractiva. No le gustaban los trayectos largos en los que la soledad y la oscuridad parecían apropiar...
Siempre me gustó la panorámica que se abría ante mí cada vez que me sentaba en aquella terraza. Campos que parecían sembrados de forma perenne, naturaleza domesticada bajo los preceptos de la estética. Me resultaba extraordinaria aquella vista presidida por la tranquilidad que, de tanto saborearla, verano tras verano, acabó por atraparme. La evo...
El sabor metálico del cañón de la escopeta provocó que, durante un instante, me cuestionara si dar el siguiente paso. No tenía mucha práctica con armas de fuego. Renovaba el permiso únicamente para no desprenderme de aquella vieja Benelli de mi padre, que ahora apuntaba al fondo de mi garganta. Sólo necesitaba mover algunos centímetros el gatill...
Mis ojos tardaron algunos segundos en acostumbrarse a aquella oscuridad. El rescatador, más habituado a misiones como esta, caminaba con paso decidido a través del pasillo, sin dejarme siquiera un segundo para respirar. A trompicones, con miedo a quedarme sólo en medio de aquella penumbra, salí tras sus pasos. La aparente tranquilidad con la que...
Te quiero pero tengo que matarte. Por amor. Te giras y me miras con angustia, luego vuelves la cabeza hacia la puerta del ascensor para volver a observarme otra vez al cabo de unos segundos. Crees que yo puedo hacer algo para evitar lo que está sucediendo y tus ojos, enrojecidos de tanto llorar y restregarte con las manos, me escrutan hasta lo m...
Al cabo de unos días sin probarla, la debilidad empezaba a hacer mella en su cuerpo y, compensando la desnutrición con algún que otro filete de ternera comprado al peso en la carnicería, empezó a aficionarse a los tanatorios. Muertos frescos se almacenaban en sus salas esperando a ser enterrados. Era fácil enterarse del día y la hora, pasando de...
Era sólo un crío cuando se trasladó, a regañadientes. No quería dejar atrás esos felices años de infancia, y no por estar a punto de cumplir catorce años, si no por todo lo que había vivido en su barrio, con sus amigos de toda la vida. Pero su padre había encontrado trabajo en otra ciudad y toda la familia se trasladó, al completo. Los primeros ...
La mancha de la pared había aparecido hacía una semana, justo cuando Luis, mi compañero de piso, no podía ayudarme. Siempre me había desentendido de las cuestiones relacionadas con las gestiones propias del alquiler, al punto que no tenía ni el teléfono de contacto del casero. De todas formas tenía cosas más importantes en las que pensar. Mi nov...
El pelo oscuro y engominado va lanzando destellos con cada paso. Es un caballero, un señor de los de toda la vida. Abrigo estirado como él, zapatos brillantes y periódico de los de su opinión bajo el brazo. Nariz griega y bigotillo cuidado con esmero. Manos de pianista enguantadas: en una lleva un paraguas con clase, con empuñadura plateada, y c...
Sergio abrió la puerta con cuidado. La cosa no estaba en el salón. Se encontró con el mobiliario habitual de aquella clase de hogares: una televisión de pantalla plana, una videoconsola en el suelo, y fotos de la familia en marcos cuadrados colgando de las paredes. Visto uno, vistos todos. Del ser, sin embargo, no había ni rastro. Estaría en la...
Aquel motel llevaría abandonado más de diez años, desde que la autopista desvió la circulación sólo unos cien metros, pero los suficientes como para condenar a la bancarrota todos los negocios de la antigua carretera . En realidad, el motivo por el cual estaba pasando mi noche del sábado en aquel edificio en ruinas no era otro que mi incapacidad...
Me gusta disfrutar del silencio de los que ya lo han dicho todo, sentado en el banco de siempre, dejando volar el pensamiento con la seguridad de no ser molestado ni siquiera por los familiares de los difuntos que, depende del día y de la hora, andan pululando con flores y escaleras, ausentes a personajes como yo. La idea surgió precisamente en ...