Días de hospital
Yo sabía que hay muchas cosas malas en el mundo, muchas enfermedades, malformaciones, accidentes… pero parece que hasta que no lo ves muy de cerca no te llega tanto. Estos días en el hospital estoy viendo mucho de esto, demasiado.
Desde que llegamos, había allí un matrimonio, todo el día, y no sabíamos de quién eran padres. Su hijo tiene 9 años y ha tenido un accidente en una clase de educación vial, en la que no llevaban cinturón (pero este es otro tema, que me parece indignante). Se ha reventado toda la parte del estómago, páncreas, bazo… tendrá que estar un mes más como mínimo en la UCI (llevan ya 17 días), y a esa edad lo recordará todo… me he quedado muy impresionada. Con el padre de este niño hemos hablado bastante, porque se pasan el día él, su mujer y los abuelos en el hospital, puesto que al tener un niño mayor, necesita de sus padres, de sus mimos y de sus juegos, para no aburrirse, aunque lo hace, pobre. Y eso que le tienen de todo para entretenerlo, pero son demasiadas horas.
Otro niño que entró en quirófano antes que Álvaro y salió bastante más tarde, tiene 10 meses y lo han operado de la cabeza, que se le ha cerrado el cráneo antes de lo debido, mucho antes, y han tenido que “rajar” la cabeza, para que ésta y el cerebro puedan seguir creciendo. Increíble.

También ha habido ingresado un niño burbuja, los que no tienen sistema inmunológico, y viven para siempre en un hospital, se me ponen los vellos de punta con solo pensarlo.
Unos gemelos que han nacido con muy poco peso y han estado un tiempo en la UCI, pero ya los han pasado a nido. Otra nena que con solo tres días de vida estaba en un quirófano, operándola de corazón. Otra niña a la que todavía no le han diagnosticado qué tiene, y ya lleva 8 días allí.
Vuelves a casa con el corazón en un puño, aparte de lo que te toca más de cerca, que a mí, es mi sobrino, vienes compungida por todo el dolor ajeno, pensando en tantas familias que están como nosotros, pasándolo mal, todos esos abuelos que se pasan horas y horas allí, y la recompensa es ver a su pequeño a través de un cristal durante 30 minutos. Así estoy yo viendo a Álvaro, y claro que compensa. Tampoco me queda otra.
Y es que aunque te den buenas noticias, ves a toda esa gente con otras malas, y no puedes estar contenta... Con todo ese dolor, esos bebitos con tantas cosas de las que ni sabía su existencia. Hablas con padres y familiares en la sala de espera, cada uno cuenta su dolor... Y no quieres ir más a ese hospital, a ver todo eso.
Mi buena noticia es que mañana me voy a ver a mi amiga, a Alcázar de San Juan, y vamos a Madrid al musical, a pasar hasta el domingo allí. Aunque por otra parte me da tanta pena despedirme de mi hermana… que es un sentimiento contradictorio, agridulce… Pero no se puede estar en todos sitios.






arori dijo
SAMIRA
Muchas gracias, que sé que son de corazón todas esas palabras.
Un beso enorme para ti.
11 Mayo 2008 | 09:20 PM