El trabajo del arquitecto insurgente
Vamos a definirnos. Somos todos arquitectos. Todos tenemos la capacidad de construir, modelar, imaginar y plasmar ideas. Además tenemos conciencia insurgente, pretendemos inducir al cambio, pero hay que saber dónde, cuándo, el qué y por qué cambiar. También somos conscientes de la multiplicidad de contradicciones y restricciones que hay en el mundo que nos rodea, tanto el físico como el social. Nuestra tarea siempre se halla en medio de una fuerte represión. Aunque tenemos que vivir en este mundo, y por ello tenemos que seguir subsistiendo dentro de las reglas del mismo, no por ello tenemos que aceptarlas o resignarnos a ellas. NO podemos caer derrotados por sentimientos del tipo: nada se puede cambiar, no hay alternativa, no podemos hacer nada, que términos como "globalización" tan han hecho por inducirnos esa confusión despotenciadora.
Somos seres porosos, por tanto todo lo que nos rodea nos influye y nos cambia, así como nosotros, mediante nuestra acción, tambien influimos en nuestro medioambiente físico-social para cambiarlo.
Esta es la primera tarea del arquitecto insurgente, tener la predisposición para cambiar uno mismo. Si pretendemos cambiar nuestro entorno sin realmente cambiar nosotros, lo que nosotros vayamos a transmitir como seres permeables que somos no va a inducir el cambio que pretendemos.

Lucía (nuncaindiferente) dijo
Concuerdo contigo, "podemos hacer" pero implica un cambio interno (el más difícil, para mi modo de ver). Tampoco podemos abstraernos de nuestra realidad, porque no nos gusta y creemos que nada podemos hacer. Estando en ella, viviéndola, palpándola, luchándola, en suma conociéndola, podemos hacer mucho. Somos muchos los que buscamos los "dónde" "cuándo", "qué" y "por qué", sin percatarnos de que en cada momento tenemos la posibilidad de "hacer", son semillitas que vamos dejando por el camino y pueden "despertar" en otros su potencial arquitecto.
27 Agosto 2005 | 07:03 PM