16 Febrero 2006

En junio del año pasado os decía que los peces del villancico no beben. Y ahora resulta que si les das vino tinto aumentan la longevidad hasta un 60% y, digo yo, seguro que están un poco más alegres.
El experimento lo ha llevado a cabo el Sr. Cellerino, del Instituto de Neurociencia en Pisa. Alimentó con resveratrol -un componente del vino tinto- tres grupos de peces de la especie Nothobranchius furzeri, perteneciente al grupo de los killis, que viven una media de nueve semanas. El resultado mostró que los peces que recibieron las mayores dosis no sólo vivieron un 60% más, sino que se mantuvieron fértiles y con la agilidad mental y física de un pez joven. Y antes de que penseis que es una broma, tengo que decir que la experiencia salió publicada en Current Biology, vol16, p 296.
Al parecer, el resveratrol protege las células del cerebro de los peces de la degeneración propia de la edad, actuando mediante la prevención de daños en el DNA mitocondrial y también por otras vías.
Si funciona en peces, vertebrados, también podría ser eficaz en humanos ¿no? Algunas compañías farmaceuticas ya se están trabajando en la elaboración de suplementos de resveratrol. Y quién esté pensando en descorchar el vino tinto reserva que tenía para alguna ocasión, en lugar de tragar los insípidos suplementos artificiales, tiene que recordar que si trasladamos la dosis de resveratrol que se dio a los peces a un humano que prefiera tomarla directamente del vino tinto, ha de beberse 72 botellas al día , con el inconveniente añadido de que el 95% del resveratrol será destruido antes de pasar a la sangre.
No creo que compense...
Fuente: NS.
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7 Febrero 2006

La fría tarde del domingo resultó ser ideal para revisar algunos antiguos documentales en VHS. Uno de ellos trataba de la vida profesional de David Attenborough y aunque ya lo había visto un montón de veces, la verdad es que no me canso de disfrutar con sus trabajos y de admirar su extraordinaria capacidad de comunicación. Casi al final, dice unas cosas que me parecen tan acertadas que decidí grabarlas en la pda y que hoy transcribo:
David Attenborough (voz en off, en la famosa secuencia de las orcas saliendo del agua para cazar leones marinos -“La vida a prueba” - Trials of life, 1990):
Es frecuente que una vez ha atrapado a su víctima, el cazador se la lleve mar adentro sin matarla, y juegue allí con su presa como si celebrara un triunfo.
Luego, en el documental sobre su vida, le preguntan: ¿Cómo puede ser el mundo natural tan innecesariamente violento?
Y responde David:
“A menudo la gente me escribe cartas contándome lo mucho que le gustan mis programas, pero que nunca reconozco el poder de Dios que ha creado la naturaleza, a lo que le respondo: - Bueno, es gracioso que esas personas que dicen eso de que es una prueba del Todopoderoso siempre citan cosas hermosas. Siempre se acuerdan de las orquídeas, de los colibríes, las mariposas o las rosas.

Pero también pienso en un niño sentado a orillas de un río en Africa occidental, que tiene un gusano que le taladra el globo ocular y lo deja ciego antes de cumplir los cinco años. Y mi respuesta es: - Bueno, supuestamente el Dios del que hablan también ha creado al gusano. Y eso me resulta desconcertante como para reconocer a un Dios misericordioso.
Por lo tanto, me parece más fiable mostrar cosas que sé que son verídicas y basadas en hechos reales, y dejar que la gente se forme su propia opinión sobre la moralidad de estas cosas o la teología que encierran.”
Comprometer sin exigir
Yo, personalmente, estoy harto de la gente que sale por la televisión diciendo: - Tú, vago, irresponsable, e ignorante, que estás sentado en tu cómoda casa de las afueras ¿por qué no te ocupas de esto, o apoyas aquello, o haces esto otro? De verdad creo que la mejor manera de transmitir un mensaje a la gente es hacer que lo pase bien. No es necesario decirle todo el tiempo que tiene que hacer algo al respecto, si no decir: Mire, ¿no es precioso?
Y el resto vendrá por añadidura.
David Attenborough
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26 Enero 2006

Lo leo en la BBC: Todo comienza cuando una pareja australiana que estaba en una playa tranquila -sus razones tendrían- encontró una masa grasienta y rara, de casi 15 kilos. El caso es que deciden llevarse semejante petate para casa, y, luego de hacer las oportunas averiguaciones -por internet-, resultó ser ámbar gris.
Dicen que el ámbar gris está muy cotizado por la industria de la cosmética, al parecer, por su perfume dulce y cautivante. Es una sustancia que se halla en las tripas de los cachalotes y que éstos vomitan. A veces pasa años en el mar antes de alcanzar la costa, y otras veces allí queda. Inicialmente es un material maloliente que flota en el océano. Pero años de exposición al sol y al agua salada del océano lo transforman en una roca compacta y lisa que posee una textura similar a la cera, y un olor agradable. Se utiliza en la fabricación de perfumes y su precio puede llegar a los 20 dólares, o euros, que para el caso es lo mismo, ¡por gramo!.
P.D.- Fue la señora Wright la que persuadió a su marido de llevarse el material a casa. Probablemente, lo que menos imaginaba el señor Wright -en una playa tranquila-, era que sus planes se iban ver chafados por el vómito de una ballena. ;)
servido por artedi
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23 Enero 2006

Imaginaros. Llegar a la playa y ponerse las aletas y las gafas. Acercarse a la orilla, y, caminando de espaldas -es la mejor forma cuando se tienen aletas puestas- tirarse al agua. Nadar un poco, y luego, sumergirse. Ir hacia el fondo, contemplar el entorno, ver peces, algas y corales... pasmarse. Y sin prisas, porque podemos respirar.
No. No me he olvidado de citar la botella de aire comprimido, nitrox o lo que sea. Ni del tubito snorkel que siempre está molestando por la cara. En esta ocasión no necesitamos nada, ya que estamos buceando con branquias: estamos obteniendo el oxígeno del mar, como los peces.
Ya no hay problemas de gases, de narcosis, ni se entra en descompresión a los pocos minutos, sea cual sea la profundidad. Podemos bucear hasta hartarnos y, después, subir a la superficie.
Antes lo había soñado Cousteau, y lo dejó descrito en su archiconocida obra “Mundo Submarino”. Luego lo trató James Cameron en "The Abyss", y estos días lo retoma el New Scientist. Y yo lo vuelvo a recordar.
Como pez en el agua. Imaginaros.
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10 Enero 2006

Lo prometido es deuda. Os debía este post desde que escribí aquel de ¿Cómo podemos medir la costa?. Y aquí lo teneis.
Toda la descripción está basada en la que hizo Arthur C. Clarke.
Dice Clarke: “El conjunto M es el ente más complejo de todas las matemáticas y, no obstante, no requiere nada más que la suma y la multiplicación: ¡ni siquiera resta ni división! Por eso a muchas personas que tienen buenos conocimientos de matemáticas les cuesta entenderlo. Sencillamente, no se pueden creer que algo con tantas ramificaciones que no podría explorarse enteramente antes del fin del Universo, pueda obtenerse sin usar logaritmos ni funciones más trascendentes. No parece razonable que todo se consiga, simplemente, sumando cantidades”.
Vamos allá. Con un poco de matemática y otro poco de predisposición mental no costará entenderlo:
Imaginemos un diagrama corriente del tipo x-y, con los números -3, -2, -1, 0, 1, 2, 3 en ambos ejes. Cualquier punto de ese plano puede identificarse por dos números dentro de las coordenadas x-y. Muy bien, hasta aquí, ningún problema.
El Conjunto M se encuentra en una zona muy pequeña, cerca del principio, no excediendo del radio definido por el 2. Así que vamos eliminar mentalmente los números mayores de 2. Ahora, supongamos un punto cualquiera, de radio r al centro del diagrama. Su valor podrá estar entre 0 y como mucho 2,8 , en el supuesto más alejado del centro.
Ejercicio 1: El conjunto C
Tomamos cualquier valor del punto r y lo elevamos al cuadrado. Y repetimos la operación sucesivamente. ¿Qué sucede?
Si r=1, el valor no varía nunca.
Si r es algo mayor que uno, por poco que sea, más tarde o más temprano alcanzará el infinito.
Pero si r es algo menor que uno, después de muchas operaciones desaparecerá, valdrá cero.
Es decir, tan sólo multiplicando hemos dividido los números en dos grupos: los que multiplicados por sí mismos desaparecen, y los que se lanzan al infinito, siendo el radio 1 la barrera que los separa. Y esa barrera es una línea, delgada, pero una línea.
Ejercicio 2: El conjunto M
Para llegar al Conjunto M vamos hacer un cambio muy pequeño. Haremos igual que en el ejercicio 1, pero ahora, tras cada multiplicación sumaremos 1.
1x1 = 1 + 1 = 2; 2x2 = 4 + 1 = 5; 5x5 = 25 + 1 = 26… etc.
La primera gran diferencia es que hemos empezado por 1 y se ha disparado al infinito.
¿Qué ocurre si el número es menor que uno? ¿Desaparece? No, no desaparece. ¿Va al infinito? Tampoco... Entonces no le queda otra que tender a un número fijo, a una barrera, como antes… Pues he aquí lo asombroso: tampoco.
Cuando repitamos la operación miles de veces, el resultado oscilará en torno a un pequeño valor, pero siempre atrapado dentro del conjunto. Nuevamente, tenemos una figura que divide todos los número en dos grupos, pero en esta ocasión la barrera no es algo tan sencillo como una línea.
Sin necesidad de ampliar la figura que resulta, ya se ve que no es un circulo, ni un óvalo. Pero lo curioso es que cuando vamos mejorando su definición, a base de aumentar decimales, y procedemos a su representación gráfica, vemos que en lugar de una línea surgen infinidad de detalles. Esto sería impensable antes de la época de los ordenadores, debido a la cantidad de datos a procesar, no a su complejidad.
Cuanto más ampliamos, más figuras aparecen. Y si nos fijamos en un punto determinado, y lo aumentamos miles de veces, veremos como siempre cambia, y sus resultados no dejan impasible a nadie.
Esta es una versión muy sui generis de aproximarse al mundo de lo fractal. En internet hay un montón de información sobre el tema, por lo que me abstendré de recomendar enlaces. También podeis descargar programas que generan gráficos de fractales. Os entretendrán a la vez que inducirán la reflexión sobre el sorprendente mundo de esta todavía incipiente rama de las matemáticas.
servido por artedi
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22 Diciembre 2005

Como sabeis, el año 2005 fue declarado "Año Mundial de la Física" al coincidir con el centenario del Annus Mirabilis de Albert Einstein, quién, en 1905, publicó la impresionante serie de artículos sobre el efecto fotoeléctrico, la teoría especial de la relatividad, la equivalencia entre materia y energía, y el movimiento browniano.
Por otra parte, seguro a nadie se le escapa que en 2005 se celebró el cuarto centenario del Quijote. Para conmemorar esta efeméride, los gurús de la cultura oficial (recuerden que sin ciencia no hay cultura) nos han aturdido con tanto sancho-quijote-quijote-sancho que ya no sé si a muchos les quedarán ganas de leerlo... porque, seamos sinceros, ¿cuantos han leído el Quijote?. Hagan una encuesta y verán que la mayoría sabemos de sus peripecias gracias a los dibujos animados y a la serie que protagonizó el coruñés Fernando Rey.
Hay, sin embargo, otro novelista, también homenajeado este año, del que practicamente todos habeis leído alguna de sus novelas, en su infinidad de versiones, o visto las numerosas películas que generaron. Porque 2005 también fue el año de Julio Verne. Entre el resplandor de Einstein y el bombardeo del Quijote, ha pasado de puntillas por este año, en el que se cumplieron cien de su muerte.
Aquí teneis un fragmento de "20.000 leguas de viaje submarino" y un link a la mejor película basada en la novela.
Pulpos gigantes y obispos
"-¿De modo que el señor no cree que existan esos pulpos? -¡Quién demonios iba a creer en ellos!, exclamó el canadiense. -Mucha gente, amigo Ned. -Pero no los pescadores. ¡Tal vez los sabios! -Perdone usted, Ned. ¡Pescadores y sabios! -Pues yo que les estoy hablando, dijo Conseil con el aire más serio del mundo, recuerdo perfectamente haber visto una gran embarcación arrastrada bajo el agua por los brazos de un cefalópodo. -¿Ha visto usted eso?, preguntó el canadiense. -Sí, Ned. -¿Con sus propios ojos? -Con mis propios ojos. -¿Y dónde, si puede decírmelo? -En Saint-Maló, respondió imperturbable Consejo. -¿En el puerto?, dijo Ned Land irónico. -No, en una iglesia, respondió Consejo. -¡En una iglesia!, exclamó el canadiense. -Sí, amigo Ned. Era un cuadro que representaba al pulpo en cuestión. -¡Bueno está!, dijo Ned Land soltando la carcajada. El señor Conseil me hizo caer en el lazo. -En verdad, tiene razón, dije yo. He oído hablar de ese cuadro; pero el tema que interpreta está tomado de una leyenda y usted sabe lo que debe pensarse de las leyendas en materia de historia natural. Por otra parte, cuando se trata de monstruos, la imaginación se complace en los mayores extravíos. No solamente se ha afirmado que los pulpos podían arrastrar navíos, sino que un tal Olaus Magnus se refiere a un cefalópodo de una milla de largo, que más se parecía a una isla que a un animal. Cuentan, también, que el obispo de Nidros levantó un día un altar en un peñasco inmenso. Al concluir la misa, se puso en marcha la roca y se volvió al mar. Aquel peñasco era un pulpo. -¿Y eso es todo?, preguntó el canadiense. -No, le respondí. Otro obispo, Pontoppidam de Berghem, habla igualmente de un pulpo sobre el cual podía maniobrar un regimientode caballería. -¡Vaya, cómo las gastaban los obispos de otros tiempos!"
Os recomiendo visitar esta web. Hay mucho material para pasar un buen rato.
Y como es Navidad, aquí teneis de regalo el libro completo de 20.000 leguas de viaje submarino, pues al haber superado los cien años de su muerte, está exento de derechos de autor.
P.D.- Por cierto, 2005 fue también el tricentenario el año del nacimiento del desconocido Peter Artedi.
servido por artedi
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21 Diciembre 2005

Como es habitual por estas fechas, muchas publicaciones se apresuran a hacer el balance de lo que, para ellas, resultó ser lo más relevante del año. National Geographic acaba de publicar su Top Ten News Stories of 2005, seleccionadas por los propios lectores.
Como podreis ver, varias tienen relación directa con el mar, lo que muestra que la temática marina, en cualquiera de sus vertientes, sigue siendo de gran interés general.
En el décimo puesto está la historia de Godzilla, el fósil de cocodrilo que tuvo un amplio eco en los medios de comunicación, llegando a decirse tonterías de este calibre: "estamos ante un monstruo marino, mitad dinosaurio, mitad pez"... ya puestos, algún día tendríamos que definir qué se entiende por monstruo marino y cuales son los requisitos para serlo (National Geographic, Dic 2005, ed. española, dedica un amplio reportaje a estos "monstruos").

En el cuarto puesto aparece el gigantesco pez gato, de 2,7 metros de envergadura y 100 kilos, capturado en las aguas del río Mekong, a su paso por Tailandia. Es un pez grande, cierto. Pero hay otros peces más grandes, como el pez luna de la foto. No sé hasta que punto merece ese cuarto puesto.
Y en el primer puesto tenemos la historia de las fotos del calamar gigante. Sobre ellas, en su momento ya hice estas observaciones. Si las fotos son ciertas -y creo que lo son, más que les pese a muchos- se merecen el podio del NG.
En mi opinión, claro.
servido por artedi
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15 Diciembre 2005

Estaba haciendo un poco de espacio en el disco duro cuando encontré algunas colaboraciones que hice con medios de comunicación. Me llamó la atención una de ellas, al traerme a la memoria lo incómodo que me sentí aquel día, hablando en calidad de experto de un tema del que desconozco mucho más de lo que sé. Y así surgió la idea de tratar el tema de los florecientes “expertos en todo”.
Los "expertos en todo" están por todos lados y son fáciles de hallar. No sólo no se esconden, sino que, a menudo, sus ansias desmedidas de lucimiento hacen que evitar su encuentro sea poco menos que misión imposible. Ya sea al poco rato de sintonizar un programa generalista, o bien al pasar la página en la prensa diaria… ahí están, no falla. Desde sus púlpitos unidireccionales, interactivos sólo con el conductor del programa, no vacilan en predicar o sentar jurisprudencia escrita sobre lo que sea menester. Así, por muy grande que sea la burrada que se diga, nadie lo replica. Y lo que es peor: la mayor parte de los receptores, ya sean oyentes o lectores, están absolutamente convencidos de que quién habla o escribe es un experto, por lo que ni siquiera ponen en duda la veracidad de lo que dice.
Afortunadamente, no todo es harina del mismo costal. A veces -las menos- el tertuliano o escritor es un experto real en lo que dice ser. Esta circunstancia se cumple cuando se trata de alguien que ha dedicado muchos años de su vida al estudio de algún campo concreto de la cultura, ya sea historia, literatura, música, ciencia, tecnología... O cuando quién habla es poseedor de una larga experiencia a pie de campo, lo que le autoriza y le permite enriquecer la disertación con vivencias propias. También a menudo resulta atractivo el enfoque personal que el autor da al tratamiento de temas de interés general, pues siempre aporta algo, con mayor o menor fortuna. Dentro de este grupo están, como no, los blogs, que incluyen la ventaja -que no es poca- de que se puede insertar un comentario de modo inmediato, ya sea para añadir unas observaciones, dar estopa al autor, o felicitarlo.
En otras ocasiones, el emisor del mensaje no es un experto sensu strictu en el tema que aborda, pero a través de un concienzudo trabajo documental y una esmerada redacción, produce un texto de lectura muy agradable. En este caso, su presencia en los medios de comunicación está más que justificada, dado el carácter ameno que imprime a materias que, de otro modo, suelen ser de lenta y correosa digestión.
A modo de ejemplo, es muy posible que a mí me interese lo que cuente una persona que ha visitado un buen número de museos de historia natural del mundo; lo que escriba alguien que se ha empapado en las obras de ictiología de la alta Edad Media; lo que narre el cámara que acompañó a finales de los 70 a Rodríguez de la Fuente; o lo que se publique sobre materias de mi interés, siempre y cuando se halle respaldado por un trabajo de documentación serio, seguido de una narración bien estructurada y sugestiva.
Lo que no me interesa nada es que alguien me suelte el rollo tal cual lo copió y memorizó de alguna web de otro autor o publicación, sin aportar ni la más mínima observación personal, al carecer de conocimientos reales de lo que cuenta, y con el agravante de que intente venderlo como de cosecha propia. O bien dejar caer, subliminal o expresamente, que es fruto de sus extensas lecturas y experiencias.
En otras palabras: hacerlo bien exige esfuerzo y, hoy en día, hay formas mucho más sencillas de ocupar esos espacios sin tener que estudiar, documentarse, o vivir la experiencia. Para convertirse en un experto en todo basta con disponer de un ordenador con acceso a internet, cierta pericia en los buscadores -lo que por otra parte se adquiere con la práctica- y bastante caradura. Claro que, a la postre, estos usurpadores sólo son expertos en decir que lo son.
Por último, conviene aclarar que lo dicho nada tiene que ver con las infinitas posibilidades que nos ofrece internet. No en vano la red ha supuesto un duro golpe para los eruditos-preinternet, privilegiados que gozaban del exclusivo acceso a las costosas fuentes de información (libros, revistas, enciclopedias,....), al democratizar notablemente el acceso a la información. En todo caso, lo que no es de recibo es querer engañar a todo el mundo dando charlas de lo que se tercie, mientras se guarda discretamente en el bolsillo un copia impresa del tema del día, recién obtenido de Google.
Ya lo decía (o eso dicen), Abraham Lincoln:
Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.
P.D. .- Acerca de los eruditos google, os recomiendo leer esto. No lo malinterpreteis: no va contra internet, sino que ataca a quién usa el conocimiento y esfuerzo de otros, vendiéndolo como propio.
servido por artedi
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