Logo de La Coctelera

asturcon

31 Marzo 2008

Taberna Celta (Valladolid)

La "Taberna Celta" está en la Calle Magallanes Nº2, en Valladolid, junto a las oficinas de Diursa.
Es un local realmente pequeño, que se ha querido aprovechar al máximo colocando mesas, y restando comodidad. No reservan mesas, por lo que hay que ir armado de paciencia(nosotros esperamos 45 minutos).
Estuve allí el viernes pasado, y no creo que vuelva, salvo compromiso ineludible.
Como local es muy original, está muy bien decorado, un acierto.
La comida, de primera calidad, y a buen precio(Media docena de ostras a 6€, nécoras a 3'50, vieira a 3€,...). Se les va la mano en la bebida(la botella de sidra cuesta 3'50€, 1€ más que en Asturias o que en el mismo Centro Asturiano de Valladolid. Me sorprendió que venden culines, a 0'70€. O el culete es muy grande o creo que es un precio excesivo)
¿Por qué entonces no pienso volver?
Pues la razón: el personal. Lo que gana en la materia prima lo pierde la gente que está trabajando. Salvo una chica rumana(con un español perfecto) educada, y siempre sonriente, el resto de camareros dejan mucho que desear. Muchísimo.
Entramos. Hasta arriba. Bueno, no hay problema. Pediremos unas botellas y cuando sea, nos sentamos. Pedimos una botella de sidra(tras esperar 10 minutos si que nadie nos atendiese). El camarero me dice(porque pedí yo, pero se lo dirá a todo el mundo) que si nos lo echa él(la sidra) nos da un vaso para cada uno, porque no puede estar esperando a que terminemos de beber. Prefiero escanciarla yo, que algo sé. Y por no esperar...
Le pido dos vasos, me abre la botella, y observo que tiene mucha madre. Pido que, por favor, me la agite. La voltea una vez, como si se fuera a romper. Allí siguen esos posos.

"Una vez más, por favor".

.Más de lo mismo. Opto por coger la botella de la barra, corcharla y hacerlo yo.
A los 20 minutos de estar allí, y de haber informado al camarero que queríamos comer algo en una mesa, por fin se levanta alguien. Antes de que nos dé tiempo a recorrer los 3 metros que nos separan de tan ansiado trofeo, ya ha salido un empleado, está recogiendolo e invitando a una pareja a que se siente allí.
Le pregunto al camarero que nos atendió si reservan mesas. Me contesta que no.

"¿Entonces porqué se ha sentado ésa pareja antes que nosotros?".

"Porque llevaba más tiempo esperando".

No es cierto, han entrado más tarde que nosotros, pero no es plan de discutir. Estoy con Leti y otras dos personas, y con ninguna de ellas he ido antes a cenar(de hecho, con una de ellas es la primera vez que salgo). No quiero que tengan mal concepto de mí por un calentón.
Bueno, tras una tercera botella, por fín se levanta una mesa y nos sentamos.
Pedimos gambas, almejas, ostras, solomillo con cabrales(el cabrales aparte, por favor), pulpo, sepia y más sidra.
Nos traen la sepia y el pulpo, los cubiertos, y la sidra. Ni platos ni servilletas. Pido un "duernu"(especie de balde de madera, típico en las sidrerías, donde se echa la sidra sobrante y sobre el que se escancia). No hay, y me dicen que tengo que escanciar en un escanciado automático alto. Me niego por una sencilla razón: a 5cm del lugar donde debe apoyarse el vaso está sentada una de las personas que vienen conmigo, y no está protegido, por lo que saldrá que allí con sus vaqueros hechos un asco de manchas y olor.
Pido un escanciador pequeños de botella, y, amablemente, me lo proporcionan.
Vuelve la camarera.

"No quedan ostras".

Bueno, pues nada.
Al segundo:

"No quedan almejas".

Vale, qué le vamos a hacer. "¿Y qué otra cosa tienen?"

"Pues ya nada, porque cerramos la cocina a las doce menos cuarto"

Miro el reloj. Son menos veinte. Ya estaba algo calentito por la situación vivida en la barra y por la espera, por lo que...

"Vale, pero son menos veinte. Yo me he sentado aquí a las 11 y cuarto. Si usted va a cerrar la cocina, dígamelo, y me replanteo qué pedir. Si es posible, nos pone otra ración de solomillo."

A continuación nos traen las gambas(que no eran tal, si no langostinos, aunque muy ricos, quizás un pelín crudos, pero por ponerle una pega), y ya sí, un plato.

"¿Un único plato?", pregunto.
"Sí, para los cascos de los langostinos".
"No, por favor, traiganos un plato para cada uno, y servilletas"
"Es que entonces no hay sitio en la mesa"
"Tranquila, que nos apañamos".
Nos traen los platos, y una servilleta para cada uno.
Cuando acabamos, nos retiran la vajilla y los cubiertos, y nos traen unos mantelitos individuales de papel(que digo yo que no debe costar tanto ponerlos al principio, aunque ante tal apunte por parte de uno de los comensales la respuesta fué que los manteles sólo se ponían para la carne), los platos y cubiertos.
A continuación, el solomillo y la salsa de cabrales. Ración abundante para dos personas normales, con un pero importantísimo: el solomillo es de cerdo. Pero estaba muy bien cocinado, troceado en pedazos de tamaño correcto. Y la salsa está hecha con auténtico queso de Cabrales, un detalle que deberían tener en cuenta el resto de embusteros que llaman salsa de Cabrales a la que hacen con queso un poco fuerte.
Mientras estamos cenando, se acerca otra camarera, y me pide que le dé el escanciador que yo estaba utilizando.
"Es que lo estamos usando nosotros, no hemos terminado aún ésta botella, y tenemos intención de pedir otra"
"Es que en ésta mesa hay que usar éste(el alto al que me he referido anteriormente)"
"El problema de ése escanciador es que está sin proteger, y dada la altura a la que cae la sidra, salpica mucho, con lo que éste chico se pondría perdido".
"Todo el mundo utiliza éste en ésta mesa, y punto"
"Bueno, pues como es "y punto", yo voy a seguir usando éste, y no creo que por las malas me lo quieras quitar"

Joder, perdí los nervios, pero es que era una tocapelotas, más cuando el escanciador alto tiene ruedas, se puede mover, y le he explicado porqué no lo quiero utilizar. Y claro, ante la visión de un animal como yo, que encima le está diciendo que por las malas no se lo va a dejar quitar, optó por dirijirme una mirada asesina y decirme "hay maneras y maneras de decir las cosas". Sí, lista, pero mira primero las tuyas.
Acabamos de cenar, pagamos(yo no, pagó otra persona), y nos fuimos.
Por cierto, antes de irnos ya habían recogido todas las mesas salvo la nuestra y la de tres personas que había a nuestro lado, puesto las sillas encima de las mesas, y empezado a fregar(la misma agradable que me dijo lo del escanciador, a la que unos amigos esperaban en la puerta). No sabía si marcharme, pedir perdón, o pedir cuatro fregonas más para terminar antes. ¡Qué falta de profesionalidad!
Lo dicho: una cruz. Otro sitio al que ya no vuelvo.

servido por asturcon sin comentarios compártelo favorito

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario





Sobre mí

Soy un tío con suerte, de esos a los que no les falta ni la familia, ni los amigos, ni el amor ni el dinero. Puedes escribirme a: pisgul@gmail.com

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera