Fidelidad
Hoy no es mi mejor día, desde luego.
Como véis, he escrito desde bien temprano. Llevo mucho despierto(desde las 3 de la madrugada) y no voy a ir a trabajar.
El motivo es que ha fallecido un familiar, una persona a la que me sentía muy unido, aunque era un final esperado(pero no deseado).
En éstas ocasiones parezco muy frío. Mi lado de tío duro y fuerte, de chófer y escolta, aflora, y nadie me verá derramar una lágrima, ni hacer un mal gesto, ni una sonrisa ni un comentario. Permanezco al margen, aunque dispuesto a atender a quién así lo solicite: llévame a tal sitio, acompáñame a ésto, haz ésto otro...
Sin embargo, ahora mismo las lágrimas inundan mis ojos. Y no es por el recuerdo de mi tío, si no por un perro. Sí, si, un perro.
Desde pequeño, los animales han formado parte de mi vida. Su maltrato no entra en mi mente. Me dan asco los toreros(valientes hijos de puta), mataría con mis manos a quien hace sufrir a un animal, y sumergería en aceite hirviendo a los malos galgueros que ahorcan al perro que "no vale"(¿No vale para qué? el que no vales eres tú, baboso). He tenido todo lo imaginable, aves, reptiles, peces, mamíferos. Y entre todos ellos, mi recuerdo especial es para los perros. Tengo recuerdo de todos los que pasaron por mi vida, especialmente tres animales excepcionales: Lucky, un mastín español impresionante, noble, que estuvo en el patio del mesón hasta que llegó una perra y se volvió loco por ella, con lo que lo llevamos a las cuadras, donde era el tío más feliz del mundo, y que murió atropellado(entraron a robar, no pudieron, pero dejaron la puerta abierta. Él se escapó, y...). Laika, un collie fiel a los estándares(en aquella época la publicidad de ésta raza rezaba"con la belleza de una mujer y la inteligencia de un hombre". Podéis comprobarlo en la Guía de perros de Vittorio Grissi, edit Grijalbo, 1981, ficha 28), no obstante era hija de campeones, el primer perro por el que pagué dinero. Y Kira, una hembra de pit bull que fué quien me metió en el adiestramiento, y quien me descubrió a la raza de mi vida. Sigue conmigo a sus 11 años(nació en noviembre del 96), espero que siga muchos años más(aunque sé que es difícil), y es en lo que más me he gastado desde entonces, más que en un coche(tiene dos operaciones, una de ellas conllevó alquilar un quirófano universitario, ha estado 4 años adiestrándose, come un pienso canadiense que traemos en exclusiva entre unos cuantos locos, va al veterinario cada dos semanas, y ahora mismo lleva desde Junio con un tratamiento para darle una mejor calidad de vida debido a su espondiliosis).
El caso es que he leído una historia que me ha llenado los ojos de agua. Es la de un perro en medio de una transitada avenida cuidando a su amigo que fue atropellado. Usando la pata, el perro trataba de despertar a su amigo que ya estaba muerto. El perro trataba de empujar a su amigo fuera de la carretera. Cuando la gente trataba de ayudar, les ladraba y ahuyentaba al que se acercara a él. A pesar del trafico, el perro no abandonaba a su amigo.

¿Cuántos amigos vuestros harían ésto?


Ele Gallerani dijo
BSSSSSSSSSSSSSS.
7 Abril 2008 | 12:27