Garcilaso
Este fue el primer poema que he leído en mi vida del renacimiento. Es una de las peticiones de sexo más refinadas y elegantes que se hayan hecho en la historia de la humanidad. Lástima que el pobre Garcilaso muriera a los 21 años sin comerse una rosca con la mujer que amaba: como todos esos grandes poetas de amores platónicos.
Soneto XXIII
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;
marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
