¡Mapoma a la vista!: A por el tio del Mazo
A menos de 30 dias de la que será mi tercera maratón han cambiado muchas cosas pero otras no. En el lado positivo de la balanza encontramos la enorme confianza con la que afronto ya todas las pruebas; además llego en el mejor estado de forma que nunca he tenido; También el hecho de conocer el tipo de sensaciones que me voy a encontrar en estos 42 kms es una ventaja. Aunque soy un maratoniano “en pañales” no soy un novato. El tio del mazo ya me ha golpeado dos veces y en esta tercera, cuando me atice con esa sensación superdesagradable e indescriptible de vacio de fuerzas, intentaré llevarlo con dignidad. Pienso plantarle cara y ganarle el tremendo pulso que se vive en esos kms del 35 al 40. Me dicen mis compañeros que el muro se vence en unos pocos minutos y esta vez lo voy a intentar. En los entrenos me he dedicado a simular una especie de “muro artificial” y me he obligado a correr así. Ya veremos el dia de la prueba porque todo cuenta incluido el calor.
Esa cabecilla que sobresale tras el tio de la gorra azul es la de un almeriense chiquitito pero peleón, acercándose al km 33 en la edición pasada. La foto de arriba corresponde al impresionante paso por la puerta del Sol donde hay tramos en los que el pasillo es tan estrecho que apenas caben dos corredores hombro con hombro
En el lado negativo de la balanza se encuentra basicamente la inexperiencia en los ritmos de maratón; Aún no sé cual es mi ritmo de maratón ni mi objetivo final. No creo en las extrapolaciones de los resultados de las Medias previas, ni en los “tests-milagro”, porque puedes hacer un 2x6000 fantástico y después cagarla por falta de kilometraje o porque no has hecho rodajes largos, o porque te dan calambres; Estos últimos precisamente, son el segundo aspecto negativo: tengo en los isquios derechos un punto débil que me lleva meses de cabeza. En lo que dura una Media maratón no me da mucha lata pero en los largos dice “aquí estoy”. Sé que un calambre en carrera en ese musculo puede dar al trastre con toda la ilusión de acabar. Además de esa predisposición al calambre de mi propia pierna derecha, hay que añadir las tres causas básicas de estos: la perdida de sales minerales como el potasio o sodio, la deshidratación por el calor y el esfuerzo muscular continuado . Por eso en Madrid se harán imprescindibles los isotónicos en bastante cantidad: te hidratan y te reponen las sales. Respecto a la altimetría de Madrid decir que parece peor que el año pasado por un hecho sencillo: han colocado la parte más dura justo al final, coincidiendo con "el Muro". Este desnivel en los kms finales va a ser protagonista y determinante, a buen seguro, de las crónicas posteriores en los foros. Mapoma sigue siendo un circuito muy muy técnico y un rompepiernas muscular en el que cada km llevará su propio ritmo; pasaras en segundos de subir una cuesta a 5' 10” a bajar otra a 4' 10”. Es una locura dificilmente manejable para los menos expertos.
La foto de abajo es un ejemplo de algunas de las “paredes” que nos vamos a encontrar. En total creo que son más de 600 metros de subidas acumulados. El dato en si no parece muy desalentador pero todo depende de en que momento estén las subidas. Este año el final será demoledor
Sólo los veteranos que sepan muy bien “regular”, lograrán llegar con garantias a los kms finales. No olvidemos que subir es duro pero bajar desgasta muscularmente, incluso yo diría que es peor bajar. En fin, en Almería ya tengo un “circuito Mapoma” en el que cuando Cristobal y yo lo entrenamos, se nos quitan las ganas de correr y desaparecen las falsas ilusiones de que “podemos comernos Madrid” . Con menos de 2 horas de rodajes por estas calles desaparecen los pájaros de la cabeza y nos damos cuenta de la realidad a la que nos vamos a enfrentar.... En este punto es cuando pienso en Sevilla y sus calles llanitas. Sé que podía haber ido a bajar de las 3h pero la elección de entrenar y correr especificamente la Media de Almería resultó ser muy acertada a tenor de los resultados.
En fin, hoy ha sido el penúltimo rodaje largo: 2h 30' en los que Cristobal y yo nos hemos zampado 32 kms pero llanitos y con fresquito. sin duda, un paso de gigante para dar confianza más que otra cosa porque el sufrimiento grande e inevitable empezará justo a partir de ahí. Asi pués, los nervios ya comienzan a aparecer. Las ganas de que llegue el dia también crecen rapidamente. Esperemos que ningún resfriado inoportuno nos joda la fiesta. El maratón exige muchas más horas de entrenamiento que las Medias y me daría una rabia infinita no poder correr. Y es que el maratón es una droga que no puedes dejar. La gente se pregunta por qué una prueba tan dura produce tanta adicción. Y recuerdo las palabras de mi compañero Ángel, un ultrafondista curtido en maratones, un tio con aspecto rudo y de boxeador, diciendo con un nudo en la garganta y voz emocionada: “Lo que te da el Maratón no te lo da nada. Se viven sensaciones únicas e indiscreptibles, muy difícil de transmitir al que no lo haya vivido. Cuando cruzas por meta... esa alegría... no te la da nada”. Mientra oía estas palabras dirigidas a Paco Mullor hijo, se me ponían los pelos de punta al trasladarse mi memoria a ese momento en que crucé la meta en Sevilla rompiendo a llorar.... Cuanta razón tiene. Parece que a mayor reto mayor satisfacción superarlo. Yo siempre digo que las sensaciones vividas en una Maratón son al límite, te encuentras con tus límites fisicos pero también con los límites psicológicos. Es como una bajada a los infiernos en la que cuando cruzas la meta emerges con más fuerza, resurges nuevo, diferente. Es como si naciera otra nueva persona capaz de todo y que no se asusta ante ninguna dificultad después de haber superado ese agotamiento extremo. Eso es lo que el Maratón aporta a la vida del dia a dia: capacidad de lucha, de superación más allá de lo imaginable. En fin, qué os voy a decir a los que ya sepais lo que es enfrentarse a “los 42”. Y a los que se van a “estrenar” como wildrunner o Mullor padre e hijo, deciros que os olvideis del crono porque cuando paseis por meta, lo último que vais a mirar será el reloj; Este será una mera anécdota empequeñecido por la grandeza que supone acabar. Es más, cuando una hora después veais el fluir incesante de corredores llegando a meta, no mirareis el reloj. Mirareis esas caras extenuadas, rotas de cansancio pero a la vez iluminadas de una felicidad única e incomparable y entonces, sólo entonces, comprendereis porqué lloran hasta los más fuertes, el porqué de esos abrazos y porqué el Maratón es único y especial. Un abrazo a tod@s.
Si tuviera que elegir algo del Mapoma sería ese último km en el que ya te ves vencedor, ese paseo final en el que sientes que nadie te puede ya arrebatar tu logro, en el que por un momento te sientes dueño del mundo y centro de atención de esos cientos de gritos de ánimo que bombardean tu cabeza a cada zancada de esos escasos 5 minutos.




wild runner dijo
Hoy en la 2 han echado un reportaje sobre los maratones olímpicos y han dicho una frase de Emil Zatopek: "Si quieres correr, corre una milla. Si quieres cambiar tu vida, corre un maratón".
Mi único objetivo en Mapoma es terminar, eso está claro. Saber que he sido capaz de afrontar ese reto y superarlo. El tiempo ... eso creo que hay que dejarlo para corredores más experimentados y que conocen su cuerpo al enfrentarse a los 42km.
Por tu parte, seguro que haces un gran maratón, y si no el 27 a la hora de comer hablamos ;) No sé si bajarás o no de 3h, pero estoy seguro de que terminarás muy contento y sin ningún "mazazo" por el camino. Has entrenado muy bien y estás fuerte, eso se notará.
En fin Roberto ... yo también empiezo a estar nervioso. Ánimo con estas 4 semanas y sobre todo a no lesionarse ahora!!! Yo no pensaría mucho en lo del isquio. Estira bien, come sano, y entrena con cabeza, como siempre haces.
Un abrazo y gracias por tus reflexiones y consejos ;)
30 Marzo 2008 | 11:06 PM