Publicidad:
Logo de La Coctelera

Batiscafo

Categoría: Poesia

26 Marzo 2006

Oráculo

Ayer fui a ver a una bruja.

Hoy estoy pensando en lo que me dijo.

Dijo, por ejemplo, que tengo mal carácter.
Dijo también, que soy posesiva, demandante
y un poco loca.

En realidad, no sé para que fui a ver a una bruja;

No sé para que crucé la ciudad,
No sé por qué trepé a un carro repleto de gente
que me miraba con cara de pocos amigos.

Pagué con sencillo pe’ señorita

No sé cuanto sencillo tenía.

No sé en que momento bajé en medio de la nada
y caminé sin dudar, que debía ser esa la casa,
esa la puerta, ese el timbre,
que tenía que ser ese el lugar donde vive una bruja.

No sé aún porqué toqué el timbre,
Tampoco porque asomó ella, (la bruja)
por una ventana (de casa normal)

Y me hizo una señal

Sube, estaba esperándote.

Entonces, supe que tenía que subir
unas desgastadas escaleras de mármol blanco
que como dientes manchados, me mostró
la entreabierta puerta.

Supe que debía hundirme
en la oscuridad del pasadizo
que me llevaría hasta un manojo de cartas

(nuevas, pero no de estreno),

para que ella, la bruja, detrás de las cartas
me diga lo mismo,
que suele decirme todo el tiempo el espejo.

26/03/06

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito

11 Marzo 2006

Recuerdo pasajero que se pierde en una nocturna combi

En noches como las de hoy
creo que te inventé;
pero no puede ser,
no puedo haber inventado tus manías
tus ideas, recuerdos,
tus extraordinarias historias de alfombras turcas
que no puede comprar un estudiante.

No pude haberte inventado tan perfectamente
aferrado a un par de boletos de combi,
mientras me contabas tu vida en dos segundos
Y sufrías porque el espacio atiborrado de gente ajena
en esta especie de caja china,
te hacía recordar que pequeño es el mundo.

No podría, ¿cómo?

Sin embargo en esta noche, esta en particular
tan triste, oscura y solitaria,
como combi sin pasajeros,
miro esos boletos que guarde y
quisiera no haberte nunca conocido.

servido por maria eugenia 1 comentario compártelo favorito

21 Diciembre 2005

Pequeño Demonio (autobiografía)

Dicen que soy
pequeño demonio,
que acechando en cuclillas,
hiere tus rodillas
esperando la oportunidad
para avalanzarse sobre ti,

Y derribarte como frágil árbol de delgadas ramas

Dicen que soy demonio del agua
Diablillo hedonista que busca ahogarte
en este mal amor,
Espíritu hundiéndose en la mentira de vivir como lo hace
sin saber quién es, qué es?.
Acaso, es?

Reconvenido demonio soy yo
demonio, perdonado y exorcizado
que arranca desde lo más profundo
gritos desgarradores
atemorizantes, aterradores.

Demonio que espera con toda el alma
(mis oídos se agudizan),
el silencio del diablo
Ese, que encuentra en el viento,
la música aguda y sofocante
del vanal recuerdo.

Yo humana fui.
Tan cansada, pequeño demonio yo
engendrando el transtorno sin remedio,
sin ninguna consideración por el futuro
Por lo pasado. Por el hoy mismo

21/12/05

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito

11 Diciembre 2005

Estados Alterados

Hoy he vuelto a poseer este cuerpo que había perdido.
Me he convertido en demonio antiguo de mi misma,
demonio de historia desterrada, que se creía vencido.

He revivido como libro encerrado en el estante,
resucitando en lengua extranjera,
renacimiento de la búsqueda incontrolable
de inconciente muerte al ocaso.

Pálido y absurdo renacimiento

Como asustado demonio he vuelto,
con el ciego ojo de las tres Gorgonas,
para arrebatarle la mortecina luz a tu luna
que nos mira, colgada, de la bóveda ridícula
del cielo.

Soy demonio rojo. Demonio azul.
Demonio con sexo de mujer.
Olor, cuello, piernas, brazos
manos de mujer.

Silencioso demonio que se esconde
debajo de tu cama, que habla demasiado
que susurra al oído, historias,
cuentos de perdición, de amores aletargados.

Hoy he vuelto, sin esperar invitación
como demonio que se interpone, que jode
como lágrima que brota impenitente,
desde el fondo de la más desconcertante soledad

servido por maria eugenia 2 comentarios compártelo favorito

31 Octubre 2005

Alejandro, por qué?

Ojalá que no puedas leer esto sino hasta dentro de mil quinientos años, cuando ya de puro viejito e inconsiente, las palabras se presenten como muecas en el tiempo.

Ojalá que pasen dos mil quinientas cuarenta y un mujeres por tu vida; deseo con toda el alma que sepan hacerte feliz.

Ojalá que todo cuanto quieres, lo puedas hacer pensando de la manera
como piensas, y, ojalá también que alguna de estas tantas mujeres te digan si quiera una vez, que te quieren como a un peluche para jugar contigo, que escriban rosas versos entintados en temor, en ausencia y con bastante coraje (como que son hijas de la reputisima madre que las
parió).

Ojalá que siempre tengas mil problemas y una vía de escape, aunque sea para que al voltear la página, o la sábana te encuentres con alguien a tu lado, que te quiera, no como tu quieres, de manera sumisa y entregada y sin temores, no; ojalá que esta mujer que te haga feliz no tenga terror de las evaluaciones, que si a la primera, a la segunda y finalmente a la tercera salga por fin corriendo agradeciendo a la vida
haber llegado viva a la meta.

Ojalá te quieran mucho y sepas reconocerlo.

Ojalá que en tu vida de 45 años nada cambie, que sigas siendo feliz como eres con tus libros, tus historias de media noche, con tus besos con sabor a mordida y nicotina que se graba en la piel, como el olor de la memoria dispersa de los inconvenientes de la edad, de las confesiones no confesas, del miedo al abandono, del miedo a la compañía, de esa lágrima que no brota, que se interpone, que jode,
que fastidia, y que habría que castigar.

Ojalá no olvides que vivir es una vez, y que nadie aguanta tanto como para no morirse.

*GOYA, de que morirá ahora?

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito

31 Octubre 2005

Recuerdos

Se hace tarde para la cordura,
aprendi a vivir en medio de ilusiones
a esperar por brillos matutinos
a crear un mundo de sueños
de recuerdos y alegorias
pintándolos en mis paredes
en el tiempo.

El espacio se puso de un color azul oscuro,
entonces salieron de donde los habia guardado,
de aquel viejo baul de los recuerdos.

Vinieron a buscarme con la muneca de cabello rojo,
el payaso de madera y el libro de peces de colores
y se quedaron conmigo,
prometieron no dejarme partir
prometieron atarme las manos
con cintas de colores
y traer consigo a Clara, tambien a Kira.

En medio del silencio
de esa tenue luz de cada cosa
y en cada pedacito de nosotros
nació la soledad.

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito

31 Octubre 2005

Pasadizo

No hay salidas o entradas.
Es el bochorno de la inconciencia
que viene y va

A veces, cuando sueño, aparece ella
vestida con toda la locura de sus últimos años,
el cabello cano y desordenado.
El tiempo envuelve con lazos ajustados su rostro,
deformando la sonrisa en mueca silenciosa.

Ahi está asutada,
con la mirada cristalina
a punto de quebrarse

Me queda grande tanta ajena tristeza
tanta soledad que no entiendo.
Será posible que sea yo tan mala persona?
incapaz de commoverme ante su desesperación?
sorda y ciega en sus reclamos infinitos?
como si no tuviese que ver con los llantos desesperados?
la angustia repetitiva?
en los gritos y manías?

No es a ella a la que temo,
es a esa hora incierta.
en la que me vea como su reflejo,
sin más sonrisas que reir,
o sueños que soñar
sin historias a medio camino
en compañía de recuerdos ajenos
inventados en horas anteriores al final.

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito

31 Octubre 2005

Medidas, o una explicación didáctica para Alejandro

El amor no se mide en cifras,
quizá en el tiempo, el tiempo que se traduce en horas,
puede así que en un dia lluvioso me encuentre en cada gota
que cae al piso, en las que se entregan en los muros,
en las que pellizcan rostros ajenos.

En un dia soleado en haces de luz que dibujan contornos de lo que conocemos, y desdibujan lo desconocido.

En el perfume que se aleja en los besos, en las manos que adoro,
en cada una de las líneas que cuentan una historia,
en las voces que se confunden en el ambiente;
en la cucharita de cafe que ama a la taza que se vuelve loca
de contenta al tenerla cerca, y que por puro amor
nos obliga a bailar con ella.

En cada momento en la oficina, contemplando las frustaciones
de ser tan inexperta, mi cama solitaria que no te conoce,
en los libros guardados, en el humo del cigarro,
y hasta en el canto de la noche que se parece tanto
al silencio.

servido por maria eugenia sin comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Avatar de maria eugenia

Batiscafo

lima peru, Perú
ver perfil »
contacto »
Nelsón y Nicolás, los únicos hombre en mi vida

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera