Alejandro, por qué?
Ojalá que no puedas leer esto sino hasta dentro de mil quinientos años, cuando ya de puro viejito e inconsiente, las palabras se presenten como muecas en el tiempo.
Ojalá que pasen dos mil quinientas cuarenta y un mujeres por tu vida; deseo con toda el alma que sepan hacerte feliz.
Ojalá que todo cuanto quieres, lo puedas hacer pensando de la manera
como piensas, y, ojalá también que alguna de estas tantas mujeres te digan si quiera una vez, que te quieren como a un peluche para jugar contigo, que escriban rosas versos entintados en temor, en ausencia y con bastante coraje (como que son hijas de la reputisima madre que las
parió).
Ojalá que siempre tengas mil problemas y una vía de escape, aunque sea para que al voltear la página, o la sábana te encuentres con alguien a tu lado, que te quiera, no como tu quieres, de manera sumisa y entregada y sin temores, no; ojalá que esta mujer que te haga feliz no tenga terror de las evaluaciones, que si a la primera, a la segunda y finalmente a la tercera salga por fin corriendo agradeciendo a la vida
haber llegado viva a la meta.
Ojalá te quieran mucho y sepas reconocerlo.
Ojalá que en tu vida de 45 años nada cambie, que sigas siendo feliz como eres con tus libros, tus historias de media noche, con tus besos con sabor a mordida y nicotina que se graba en la piel, como el olor de la memoria dispersa de los inconvenientes de la edad, de las confesiones no confesas, del miedo al abandono, del miedo a la compañía, de esa lágrima que no brota, que se interpone, que jode,
que fastidia, y que habría que castigar.
Ojalá no olvides que vivir es una vez, y que nadie aguanta tanto como para no morirse.
*GOYA, de que morirá ahora?
