Soy millonario
El otro día acudí a un fantástico concierto de Perrozompopo y de Fulanito de Tal en la Sala Joaquín Roncal de Zaragoza.
Perrozompopo es un cantautor nicaragüense de tremendo éxito en su país. Cuanto más lo escucho, más me gusta.
Además es amigo de muchos amigos míos y me consta que es una persona que vive la vida , sus consecuencias y avatares a flor de piel. Fulanito de Tal, es un proyecto musical que intenta agrupar a músicos de aquí y de allá como le gusta decir al bueno de Pino .
Fue un concierto de dos formaciones fundidas en una. Ninguna letra de sus canciones está hecha al azar. Todas tienen un sentido. Incluso las que adaptan de otros autores tiene su porqué.Sin duda afortunadamente una rara habis en el espacio musical actual.
Fui al concierto con mi hijo Juan. Nos había invitado Eduardo de Ideay Promotores.
Perrozompopo cantó una canción que mientras la escuchaba me retrotrajo a un sueño que tuve estas vacaciones y que quizás vino a mi mente por conocer a tantas personas, valientes personas, que han dejado su país para poder progresar más o simplemente porque les ha dado la gana.
La canción se llama “Quiero que sepas” y habla de la emigración y sus consecuencias. Bueno mejor se explica como dice él:
De lo que pasa cuando vas de norte a sur
Cuando en el bosque salen los lobos
Y como un niño herido queda el alma en soledad”
Mi sueño fue un sueño muy desagradable. Las cosas se habían complicado: el trabajo faltaba. Dejaba a mi familia en Zaragoza y toma destino Berlín donde un amigo me había dicho que había trabajo. Recuerdo en el sueño la parada en París donde me bajé al andén de la estación de tren, a la espera de continuar viaje a Berlín. Recuerdo que fumaba. Había vuelto a fumar sin duda fruto de la situación que atravesaba en ese momento. A la vez me sentía mal por fumar por lo caro que era. Además tosía. No me sentaba bien.
Recuerdo llegar a Berlín. Me monté en un autobús destino la casa de mi amigo después de esperar horas y horas ya que no había forma de hacerme entender con los alemanes. Creo recordar sus miradas de desprecio al ver que no tenía ni idea de inglés y menos de alemán.
Al final llegué a su casa. En su casa estaban más españoles en mi misma situación por lo que enseguida entendí que no podría pasar muchos días allí y que debería empezar a buscarme la vida en un país por lo menos con un idioma absolutamente hostil para mí. Recuerdo la congoja. Miraba para España y veía a mi familia. Tenía ganas de llorar.
Cuando salí el primer día a buscar trabajo recuerdo perfectamente el día gris y como estaba en el portal encendiéndome un cigarrillo y me encontraba triste, muy triste.
En ese momento desperté.
Allí estaba Conchi a mi izquierda. Toqué con suavidad sus hermosas caderas, respiré hondo y pensé que era un privilegiado.
Tengo trabajo, doy a mis hijos la educación que quiero y encima puedo irme quince días de vacaciones.
¡Soy millonario!
Agosto de 2008
