¿Para qué un blog? Creo que es la pregunta que todo blogger debe hacerse antes de lanzarse a la aventura de publicar. Para contar cosas, claro, es la respuesta inmediata y evidente, pero ¿Qué quiero contar?, y sobre todo y más importante aún, ¿Sobre quién y para quién, de quién quiero hablar y a quién quiero dirigirme? Tengo ya varias aventuras blogueras a mis espaldas, como casi todos sabéis, y en todas me ha pasado lo mismo. En todas he tropezado con la misma piedra. Hablando de mí hablo también inevitablemente de aquellos que me rodean y con quienes me relaciono. Contando mis vivencias y experiencias no puedo dejar de contar las vivencias y experiencias de quienes las han compartido conmigo. Y alguien, invariablemente, se molesta. Alguien, siempre, me pide que le borre de mi artículo, que no le mencione, que no le identifique. A veces se puede, y a veces no. Y cuando no se puede, borro el artículo, claro. Pero me jode, perdonadme la grosería, porque si lo he escrito es porque es algo que quería contar y compartir con vosotros, con el mundo.
En tales ocasiones siempre me asaltan las dudas, y siempre acabo planteándome parar y enviarlo todo a la mierda. Si solo puedo hablar de mis pensamientos más íntimos y auto reflexivos, o de las vivencias tan personalísimas que a nadie más afecten, apaga y vámonos. Alguna vez, demasiadas ya, lo sé, soy consciente, eso he hecho. Apagar y marcharme a la francesa, sin despedirme. Hacer mutis por el foro, pero sin evitar mirar atrás, sin poder dejar de sentirme afectado por vosotros, lectores injustamente abandonados. La última etapa de duda existencial bloguera ha sido ésta, estos trece días sin escribir desde el último artículo, desde que la protagonista del mismo me pidió que lo borrara o cuanto menos omitiera todo lo que a ella hiciera referencia, como así hice. Pero ahora, trece días después, sé que deseo seguir, que tengo cosas dentro que quiero contar y compartir, que me gusta leer vuestros artículos y comentarios, y que si a pesar de mis muchas huidas siempre vuelvo debe ser por algo, debe ser porque estoy un poquito enganchado a ese veneno dulce de la escritura, y no puedo prescindir de él. Así que aquí estoy, sentado a solas, frente a la pantalla del ordenador, volviendo a empezar, afortunadamente no de cero, porque esta vez, cuanto menos, no cometí la estupidez de borrar todo lo que había escrito antes.
Y me alegro especialmente que mi vuelta sea hoy, día de Sant Jordi, día del Libro y
En fin, que sepáis que he vuelto, con más ganas y más ideas que nunca, y que, salvo fuerza mayor, aquí me voy a quedar. Y sí, es una amenaza…


unaovarios
23 Abr 2008 | 02:28 PM
Pues amanezada me siento y es un placer... Me gusta este día aunque aquí no se lleve el ritual de la Rosa y el Libro... Feliz día para los dos. Besos
bordemar
23 Abr 2008 | 04:30 PM
Sabes que pienso... que el que te pidan borrar partes o que no menciones segun a quien es un acto egoista y censurador... nuestras vivencias no se componen de uno mismo siempre se involucra a mas gente, pero es tu vida y tus recuerdos y con ellos puedes hacer lo que se te venga en gana, si al otro no le gusta es problema de el... lo unico que puedes hacer es no mencionar su nombre por un acto de respeto, pero la vivencia está.
Bueno no me enrrollo mas... jajaja!! me alegra mucho que no te hayas ido y ademas que hayas vuelto en un día especial para ustedes.
Besitos
Marilia
24 Abr 2008 | 03:42 PM
Es que no se puede hablar sólo de uno mismo, porque los demás forman parte de ti. Si sólo hablásemos de nosotros, sin contar las vivencias que nos relacionan con los demás, no tendríamos nada que contar. Somos entes entrerrelacionados.
Cuando empecé mi blog, el otro, no sabía qué estaba comenzando realmente. Un conocido me pasó la dirección del suyo, me gustó la idea, le comentaba tanto que pensé que mejor publicaba en el mío lo que de los comentarios que le hubiese hecho habría surgido... Le pasé la dirección a todos mis amigos. No imaginaba que esto era un mundo abierto a tanta gente que no conocía.
Con el tiempo cambié de idea. Ya sabía qué quería de un blog, no fue sólo un grato experimento. Y me mudé. Preferí un poquito de más "anonimato". Conservé los amigos de aquí, pero a los del mundo "analógico" no les pasé tuvieron mi nueva dirección.
Quizás es ese el problema. Quieres contar cosas, pero te ve cohibido porque involucras a gente que te lee. Supongo que entiendo cómo se sienten, pero también este es tu rincón, donde por suerte reina tu libertad. Es difícil de solucionar. Sólo se me ocurre que puedas contar cosas de gente que no te lee, o que no te puedan leer la gente de la que cuentas cosas... (yo me sentiría más cómoda en la segunda opción, que no me gusta sentirme cohibida...)
Me alegro de que sigas por aquí. Que menudos sustos nos das con los "borrones y cuentas nuevas"...
Besos
(Cómo me he enrollado...)