...POR TU "CURPA", "CURPITA",YO TENGO ...
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Siguen llegando comentarios al post Una burla más, centrados exclusivamente en el asunto de ¿quién es el responsable de la manipulación de los toros?. Pesos pesados entre lo que podemos considerar afición cabal, sobradamente conocidos en la blogosfera taurina, bien porque algunos son propietarios de sus propios blogs, bien porque sus opiniones y comentarios son tenidos por imprescindibles en las bitácoras centradas en el mundo de la fiesta, han dejado los suyos a lo largo de estos últimos días. Que se den cita en una misma entrada las firmas de La Condesa de Estraza, Pedro García Macías, Marcelo Fortín, Luis Picazo, Ignacio Gárate “Urko”, Eneko Andueza, “Jabonero” o Jon Muñoz Bueno viene a ser como el encontrarse en una feria de postín con el típico cartel, en el que los empresarios han t
irado la casa por la ventana y se ven anunciadas las principales y más importantes figuras del momento. Una combinación explosiva que hace que el aficionado tenga que reconocer que, al menos, son todos los que están, aunque por razones de ajustes en honorarios, elección de ganaderías y otras circunstancias que se pueden dar, y de hecho se dan, en la confección de un serial, no estén todos los que son.
Y con semejante nómina de aficionados, tras expresar muchos de ellos su opinión en lo referente a lo argumentado en el post, entraba dentro de la lógica que se fuese derivando hacia un tema que es clave en la fiesta y que está por encima de lo anecdótico y de las ocurrencias, payasadas, espectáculos bochornosos, irreverencias chabacanas, u horteradas varias que, puntualmente, puedan llegar a protagonizar algunos componentes de la misma: la integridad de su verdadero y auténtico protagonista, el toro, y de quién o quiénes es la responsabilidad de su manipulación hasta haberlo convertido, a día de hoy, casi en mera comparsa, en elemento que se utiliza a capricho y al servicio de los intereses de los que manejan los hilos del negocio. Es aquí, precisamente, donde ha surgido una nueva controversia, pues mientras Opsen, Pedro y Eneko, por ejemplo, se alinean claramente entre los que señalan como culpables a los toreros, y más concretamente a las figuras, La señora Condesa parece que se inclina más por el gremio de los ganaderos aduciendo que son éstos, en último término, los máximos responsables del desaguisado.
Evidentemente, el asunto puede dar para muchos, muchísimos posts, y quizá después de todo no terminemos de ponernos de acuerdo. Yo, de momento, me voy a mojar y para ello voy a reflexionar, simplemente, en dos puntos que no dejan de ser, en parte, redundantes con algunos de los que ya se han venido comentando. El primero, haciendo referencia a unas declaraciones del maestro Esplá en una entrevista que le realicé, y que está publicada en el antiguo El Chofre con fecha 17 de julio de 2006 –no sé si se encontrará disponible en el nuevo-, en la que el torero alicantino hablaba de la famosa mesa de cuatro patas: público, torero, empresario y ganadero, mesa capaz de mantener el equilibrio y la tensión adecuada entre esos elementos indispensables del espectáculo y que se ve modificada cuando el público se queda por un lado y entran en batiburrillo los tres restantes elementos
que tiran en una misma y sola dirección. El equilibrio y la tensión se rompen y comienza, obviamente, a producirse un conflicto de intereses en el que el resultado no es otro que el llegar a un estado de cosas que van a ir en beneficio de tres de esos elementos y van a perjudicar a uno. El segundo punto de reflexión, por si el primero no ha aclarado las cosas, es bastante más nítido y creo que mucho más directo. Pienso, sinceramente, que nadie que tenga un negocio, llámese fábrica, comercio, o como se quiera, va a ser capaz de tirar piedras sobre su propio tejado a la hora de elaborar y fabricar, u ofrecer al consumidor un producto que sabe que no va a tener salida, por la causa que sea. Se dedicarán a fabricar, unos, y a comercializar, los otros, aquello que sepan va a tener una demanda y, en consecuencia, una fácil acogida por parte de los consumidores. Si cambiamos algunos nombres y donde pone fabricantes escribimos ganaderos, allá donde aparece comerciantes leemos empresarios, y finalmente donde dice consumidores ponemos toreros, la cosa no ofrece demasiadas dudas. Habría, ahora, que dilucidar los grados de responsabilidad en sus justos términos y medidas, ya que no todos tienen, en función de su rango y de su bien o mal adquirida fama, la misma “curpa”, “curpita” y es por ello en lo que insisto que el tema da para mucho más y en ello estaremos, que aquí seguro que no acaba la cosa.
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Nota Importante: quiero agradeceros a todos cada uno de los comentarios que publicáis en este blog. Que ninguno tenga el más mínimo reparo en expresar todo aquello que piense, que sienta, o en último resultado que le dé la realísima gana. Aquí, en este espacio, no se va a producir ninguna excisón porque me consta que todos los que entran reman en una misma dirección, aunque a veces puedan producirse normales discrepancias. De los mindundis, vendidos, corruptos, lameculos, taurineadores y similares especimenes no debemos de preocuparnos demasiado; o bien se abstienen de aparecer por aquí porque les produce repelús, y son conscientes de que tienen muy poco que rascar, o si lo hacen ya me ocupo yo de darles el debido tratamiento y, si es preciso, fulminarlos en caso de que se pasen de la raya.



Opsen dijo
Esta vez lo tengo muy fácil. Para explicar todo lo que quería yo decir y no he sido capaz, remito al excelente artículo publicado recientemente en El Chofre por Eneko Andueza titulado "Reflexiones sobre el Afeitado". Ahí está todo.
11 Enero 2008 | 12:07 AM