Callamos por cortesía
Hoy sentada en la mesa de un “Pizza Hut”, sola y sin nada más que hacer, sin proponérmelo, comencé a observar lo que ocurría a mí alrededor. Lo primero que noté fueron los colombianos que se sentaron en la mesa frente a la mía, detrás de la de ellos estaban un grupo de muchachos “colegiales” y a su lado un par de yo no se que porque no pude distinguir su acento. Era todo tan extraño, porque todos tenían distintas expresiones y hasta se sabía su estado de ánimo, motivo de la visita y si les agradaba la persona sentada a su lado. Los chicos tomaban unas cervezas en lo que esperaban su pizza y de repente se aparece un hombre extraño a sus mesas y se sienta, ellos se veían asustados aunque no lo demostraron, le hablaron como si fuera parte del grupo. Yo sabía que si estaban asustados porque dos de ellos lo comentaron en inglés y alcancé leer sus labios. Ahora, los colombianos se querían hacer más sofisticados, pero su niño estuvo corriendo toda la noche por el restaurante, cada vez llegaban más personas a la mesa. Lo que más me hizo reír fue los que no pude distinguir, la mujer se acababa de hacer un tatuaje y se lo enseñaba a su acompañante cada yo no se cuantos minutos, hasta se paraba a enseñárselo.
Además de eso, notaba como la mesera se tardaba como 15 minutos o más para traer cada cosa, que ineficiencia, por cierto no dejé propina. Lo más que me molestó fue cuando sacó un pedazo de pizza y me lo sirvió, que tal si yo no quería que lo hiciera, ¿por qué lo hacen sin preguntar? y además le rompen el papelito al sorbeto y te lo ponen en el vaso de tu bebida, ¿y si no querías tomarte el refresco con sorbeto? Todo esto pasa a diario aunque de lo que me quejo suene tonto. Muchas veces nos quedamos callados ante situaciones que no nos agradan y no decimos nada porque parece que pareceríamos groseros.


bellaentrelasbellas dijo
jajajaja totalmente cierto, solo q nunca lo había visto d esa manera.
Un apapacho.
11 Noviembre 2007 | 04:29 AM