El amor desnudo
Hay un blog de cuentos de Leo Mares que os recomiendo especialmente. Aquí una muestra.
Bambalinas de pelo rojizo cubrían sus pálidos pechos. Agarró el trozo de tela que tapaba su entrepierna y lo hizo resbalar por sus muslos hasta las rodillas. Con un leve gesto de sus dedos dejó que las bragas resbalasen hasta los tobillos, fríos, desnudos. Levantó una pierna, luego la otra. Y se quedó quieta, en silencio.
Él la miró desde la cama. Clavó sus ojos en los de ella, que no bajó esta vez la mirada. La mantuvo, la mantuvo, la mantuvo. ¡Entonces él se dio cuenta! Y sonrió. Y ella le correspondió. Sus sonrisas se unieron y entre ambas surgió un puente por el que podrían perderse siempre sin miedo, porque en el extremo contrario estará el otro esperando para ofrecer un abrazo.
No fueron sus pechos los causantes de que él se corriese de felicidad en aquel momento. Ni siquiera fue el pliegue enloquecedor que se le formaba entre la cadera y el muslo cuando flexionaba las piernas. Lo que él apreció aquella noche fue que ella le dejara contemplar su desnudez. Sin tiempo, sin objetivo. Mirarla y nada más. Porque eso significaba algo: ¡ella le amaba al fin!
