empiezo agradeciendo, sintiendo el valor y considerandolo el por qué. te pido la mano para que me acompañes en la caminata y te doy mis monedas si las tengo. acompañame, no dejes que corra sola, porque compito contra mi. junto a vos no necesito ganar nada. no me dejas pedir nada más a cambio de tu estadía.
No pude sacarte una mirada ni con mis ojos ni con mi nuca ni con mi escote. No pude sacarte una sonrisa ni con mis manos ni con mi cara ni con mi escote. No pude sacarte una palabra ni con mis gritos ni con mi silencio ni con mi escote. Te acurrucaste en mi sábana nostálgica, friolento y yo, yo con la mirada en otro momento, respiré sobre tu ...
La cama sin sábanas, acolchada de violeta y naranja; a la espera de tu llegada. Miel y televisión. Cegados jugamos, cegados seguimos, cegados compartimos, combatimos y amamos. Luego… Madura tu mirada, rígida tu piel. Pendiente mi nuca, tendida mis manos. Suaves tus manos, inertes tus labios. Pálidas mis piernas, caliente mi boca. Fijada tu boca...
En la clandestinidad de la libertad; caminatas, regalé pedazos, carne. Regalé mi vida. En el café de los monstruos comí con locura, por las puertas cerradas, por las monedas extraviadas. Sexo en el piso, por los roces, por el tiempo, por lo que dejé, por quién acudí. Desordenado mi cuarto, por tu orden estricto que se dio de fuga cuando no...
Chasquea el cigarrillo, chasquea los dedos, suelta el humo, dame un beso más y vuela, dame un beso y chasquea una vez más. Se quema, se quema el pasto con las brazas, prende el cigarrillo y no chasquees, fuma y suelta el humo.
Chasquea los dedos, vuela la ceniza y un trozo de brasa, aún viva quema el pasto, verde, verde, el pasto quemado. ahora negro, ahora seco.
No dejes pasar la oportunidad de tenerme en lazos de carne, filtros de canciones y tardíos brotes de pimpollos, cual frutilla mi corte al medio parecerá un universo son carozo.
¡Te quiero, te quiero, te quiero ya! Te veo, te miro, te observo, te quiero. Saborearte, fumarte, digerirte y expelerte, asumirte. Se parte de mí, te quiero ya. Te quiero ya, ahora, ahora mismo. En mi boca. Te quiero ya, te quiero en mis manos, derretido, te quiero en mis dedos, humeante. Metabolízate, te quiero ya, en mí. En mí, en mi...
En las rejas de tu prisión, veo un abismo de silencio. Tímido. Nombres, tuyo y mío. Mi calabozo adornado reclama tu aliento, percibiendo tu cercanía. Saltamos con llaves y escaleras a perseguir cadenas doradas, plateadas, azules y rojas que, juguetonas, nos unieron y enlazaron. Cadenas de seda, como velos, sedujeron nuestros retos, intrig...