Vaya, gracias... sí, lo cierto es que hay mucho guarrete. :-)
Un abrazo
Jajajajaja... felicidades por un blog divertido, alegre y, en cierto modo, fascinante. Seguiré las aventuras, Johnny.
Un saludo,
J
Claro que puedes, pequeña.
Todo es cuestión de tomárselo con filosofía... o con heavy metal. Lo mejor, hacer que el número de botellas de vino para reciclar aumente, al menos por una noche. Que el sueño siempre acude para los bebedores. Aunque no te acostumbres. Todos tenemos derecho a nuestro momento decadente. ;-)
J.
Yo soy víctima del "diez minutos más"... "diez minutos más"... "un poquito más"... "dos minutos más"... "un minuto más"... venga, arriba. ¡¡¡Llego tarde!!!
:-| . . . :-D
J.
De aquí para allá.
Yendo y viniendo.
Así sois los cazadores de recuerdos.
:) Maravilloso leerte.
Así en general y sin entrar en mucho detalle, para los griegos la esperanza no es para nosotros una especie de "virtud teologal", sino más bien una "maldición cotidiana" que se aferra a los hígados fuertemente, haciendo que tal vez esa hinchazón que sentimos ante lo que queremos que ocurra, pero no ocurre, se vuelva, no pocas veces, insoportable. En cualquier caso, en efecto, dicen eso: la esperanza es lo último que se pierde.
Suerte.
J.
