Uno quisiera recordar el motivo de aquella marcha, los rostros de los compañeros, las miradas de los observadores, pero todo se diluye, lo fijo es la mano de ella tomando la manta, la sonrisa de ella, la mirada de ella, la altivez de ella, la voz, la maravillosa y desafinada voz de ella apostando todo a la estrofa mágica, cantando: "te quiero po...
Leo 2666. Me deslumbro página tras página. Qué manera tan cabrona de escribir y, además, multiplicar vertientes en la trama. Estoy enganchado.