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Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

Categoría: Estrella Digital

29 Diciembre 2006

Ruptura en el 2006 y en el 2007 elecciones, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

El año 2006 no ha sido un buen año para el conjunto de los españoles, a pesar de que la economía fue bien y de que ETA sigue sin matar. Ha sido un mal año porque en él se han establecido las bases de una profunda ruptura en la sociedad española que, aunque está en su fase preliminar, puede tener a medio plazo consecuencias importantes en los ámbitos político y territorial. Estamos hablando del triángulo diseñado por el presidente Zapatero desde los primeros meses de su llegada al Gobierno, según el cual España se merece un modelo de Estado federal, que contente a los nacionalistas vascos y catalanes y que permita a ETA un desembarco en la política, a la vez que recupere el modelo de la República mediante una revisión histórica de la Guerra Civil. Poniendo en marcha todo ello no como consecuencia de un periodo constituyente y su consecuente reforma de la Constitución, sino como una secuencia de hechos consumados que se consolidan a través de leyes orgánicas, aprobadas por mayoría simple, que burlan el marco vigente constitucional con la colaboración de los magistrados políticamente afines al Gobierno que habitan los altos tribunales del Estado, incluido el Constitucional.

Todo esto se ha fraguado a lo largo del año 2006, aunque lo viene impulsando Zapatero desde el 2004 a base de improvisaciones y remiendos, como el del Estatuto catalán, pero camino de un extraño diseño federal que, para los nacionalistas, constituye el primer escalón —y no el último— de su viaje hacia la independencia, por más que unos y otros disimulen —la Corona incluida— y quieran quitarle hierro a este proceso que, amén de ser inconstitucional, lleva en su seno la simiente de una ruptura mayor a medio plazo. Además de una aberración política y democrática, porque nunca se ha visto que un país o una nación se federe para disgregarse, entre otras cosas porque un Estado federal lo que representa es la voluntad de sus federados de renunciar a parte de su soberanía en beneficio de una soberanía superior y de una lealtad unitaria, mientras que en el caso que se nos presenta en España vamos exactamente a lo contrario, desde la deslealtad.

Naturalmente, el proceso en curso no se ha cerrado totalmente, está en marcha y depende sobre todo de la negociación con ETA y de que la banda anuncie su definitivo abandono de las armas. Si esto ocurre, todo el artilugio federal y revisionista de Zapatero tendrá una justificación ante la opinión pública, y el presidente improvisador habrá dado a su liderazgo un contenido del que carecía, excepción hecha de la fama obtenida por su retirada de las tropas españolas en Iraq. Porque todo lo demás, incluida la gestión de la vida pública del Gobierno, ha sido bastante deplorable, una vez que todos los esfuerzos han estado dedicados a estas grandes reformas y negociaciones que ocupan el interés general y llenan la vida y el debate político.

Le pasó lo mismo al Estatuto catalán, que fue el único objetivo del Gobierno tripartito de Maragall y que acabó en desastre y con la jubilación de Maragall, dejando en Cataluña una crisis latente que ya veremos cómo soluciona el segundo tripartito de Montilla, una vez que a ERC se le pase la anestesia de la nueva situación y regrese a las andadas, a su razón de ser independentista. En Cataluña hay un problema político, y además el nuevo Estatuto está pendiente de un Tribunal Constitucional —dicen que domado por el PSOE— y de la puesta en marcha de su pretendida relación bilateral con el Estado, entre otros muchos disparates que incluye, como el de dinamitar la función de casación del Tribunal Supremo en los asuntos más importantes del mundo judicial, grave decisión en la que también ayudó el PP a través de su pacto judicial en el Estatuto de Valencia.

Si la unidad territorial del Estado está en tela de juicio, y la unidad judicial también, y el imperio de la ley brilla por su ausencia en las negociaciones con ETA, donde Zapatero no tiene más salida que hacer a la banda terrorista concesiones políticas o judiciales, una vez que se las prometió a cambio del anuncio del alto el fuego, pues ya veremos adónde conduce todo esto que, además, se enmarca en el viejo discurso de las derechas y de las izquierdas, a propósito de la memoria histórica y la Guerra Civil.

Y no sólo por causa de esta ciega cabalgada del presidente hacia un modelo que nadie, ni él, es hoy capaz de definir, sino porque el Partido Popular no ha estado a la altura de las circunstancias ni ha sido capaz de valorar la situación, ni de presentar un proyecto alternativo. Y además ha mezclado todo este laberinto con los atentados del 11M y su derrota en las elecciones generales del 2004, que se niegan a reconocer y que estuvo basada en las mentiras de la guerra de Iraq —sobre la que ni el PP ni sus líderes aún han hecho la menor autocrítica o rectificación—, y las mentiras y errores en la gestión antes, durante y después del 11M. A lo que hay que añadir que los que fueron protagonistas de esos grandes desastres que llevaron al PP a la derrota y abrieron la puerta al incierto reformismo de Zapatero siguen al frente del partido provocando un claro rechazo social que sirve de coartada al Gobierno del PSOE para avanzar. ¿Queréis que vuelva Aznar?, les dicen al total de los ciudadanos, a sabiendas de que la figura del ex presidente sobrevuela el liderazgo débil de Rajoy, y que los lugartenientes de ese aznarismo, Zaplana y Acebes, siguen en sus puestos de mando del partido, dando una idea de que todo sigue en el PP como estaba antes de las elecciones del 2004.

Si a todo ello añadimos el discurso radical de una extrema derecha vociferante que sale por la COPE bajo palio episcopal, y las intrigantes conspiraciones del diario El Mundo que preconizan una especie de golpe de Estado y electoral en el 2004 con la misteriosa colaboración de agentes secretos, policías y dirigentes del PSOE, veremos que el río revuelto de la nación española lleva todos los ingredientes. El integrismo conspirador de un PP cada vez más radical y a la derecha, y el disparate constitucional de un PSOE que no sabe adónde va, y los dos juntos y peleados entre sí camino de la catarata final.

Unos y otros esperan que en el 2007, año de comicios autonómicos y municipales, el contrario se va a estrellar y quedará debilitado frente a las elecciones generales del 2008, si es que no se adelantan. Y unos y otros, y esto es asombroso, dependen de ETA, que tiene en estos momentos la llave de la crisis institucional española. La que puede seguir con su paulatino deterioro hacia nadie sabe dónde ni por qué, si los etarras alargan la negociación. O la que se puede decantar a favor del PSOE si ETA anuncia el abandono definitivo de las armas; o del PP si se rompen las conversaciones y vuelven a dar tiros, como ya ocurrió con la tregua de 1998. Aunque demasiado mal parece que van al día de hoy esas negociaciones como para esperar un desenlace favorable antes de los comicios de la primavera del 2007, en los que PP y PSOE parecen conformarse con que se repita el reparto actual del poder territorial, donde los observadores no ven grandes sobresaltos salvo que los casos de corrupción alteren la situación en el archipiélago balear.

Motivo por el cual, y salvo sobresalto en la posición de ETA o cualquier otra cuestión como la inmigración o el crecimiento económico, que podría palidecer, todo apunta a que el año 2007 continuará soportando la crispación general y las líneas paralelas y a la vez enfrentadas entre el PSOE y el PP. Dos partidos con escaso liderazgo y cuadros de gestión de poco nivel que se verán obligados a cambios en el Gobierno por parte de Zapatero —el ministro de Justicia, López Aguilar, es candidato en Canarias— y también en el PP durante su congreso ordinario del otoño del 2007, si es que para entonces Rajoy se muestra capaz de tomar alguna decisión, aunque sea en su propio beneficio.

Las elecciones de la primavera serán, sin lugar a dudas, un gran test nacional, aunque los expertos dicen que en los casos municipales y autonómicos no se esperan importantes vuelcos políticos. Pero sí van a servir, sobre todo, para ver si el PP avanza o se queda más o menos donde está después de todo lo ocurrido en el territorio nacional. De igual manera que esa cita será la primera gran prueba de Zapatero, y sobre todo un punto de encuentro crucial para la negociación con ETA, porque queda por ver cómo participa en esas elecciones Batasuna, lo que constituye el nudo gordinado del bloqueo negociador. La prueba de fuego a la que a corto plazo se enfrenta Zapatero y que tiene muy pocas soluciones: o Batasuna acata la legalidad, cosa que hasta ahora descartó; o Zapatero deroga la Ley de Partidos; o los pro etarras se disfrazan con otras siglas como ya ocurrió con el Partido Comunista de las Tierras Vascas.

Con esta incógnita va a comenzar el curso político, y de ella dependerán otras muchas cosas y decisiones camino de la cita electoral, que ya está a la vista y que tras las fiestas navideñas se pondrá en marcha en todo el territorio nacional. 2006 ha sido el año de la ruptura; 2007 será un año de transición electoral; pero el desenlace de todo esto llegará en el 2008, cuando se convoquen las elecciones generales y los ciudadanos tengan la opción de decidir quién los va a gobernar. De aquí hasta entonces nos queda un largo camino que no será de rosas pero que habrá que sortear.

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29 Diciembre 2006

Lo van a ahorcar, de las pesquisas de Marcello en Estrella Digital

A Sadam Husein lo van a ahorcar en las próximas horas, quizás el día 2 de enero, antes de que el Partido Demócrata americano asuma el control del Congreso de los Estados Unidos. Así lo quiere el presidente George W. Bush y así lo necesita para que su fracaso en la guerra de Iraq no sea total si Sadam consiguiera escapar y salir con vida de este trance.

No es verdad que Aznar pidiera clemencia para el dictador como decíamos ayer, en el Día de los Santos Inocentes, pero debió hacerlo como católico y presunto enemigo de la pena de muerte, como debió reconocer los errores y mentiras de esa guerra que con toda seguridad ha provocado más muertes inocentes que los propios desmanes del dictador. Hasta el punto que posiblemente en Iraq deben de ser muy pocas las familias que no hayan perdido uno de sus miembros por causa de las guerras que los Bush, padre e hijo, han llevado a cabo en ese territorio. A Bush padre le costó la presidencia a manos de Clinton, y a Bush hijo le está costando una despedida con una derrota flagrante y una retirada que recordará a aquella otra ignominiosa de Vietnam.

Ahora se trata de ahorcar al dictador, de convertirlo, según el propio Sadam, en mártir del Islam, y posiblemente en acicate de nuevos atentados terroristas en Occidente. Y todo ello después de un juicio títere sin las garantías judiciales mínimas, y en un país que está bajo la ocupación militar americana y al borde de la guerra civil, con una media de 50 muertos diarios.

Naturalmente, Aznar no va a decir nada ni va a rectificar, entre otras cosas porque por sus errores y responsabilidades en el lanzamiento aquel de la guerra de Iraq en las islas Azores han pagado con sus vidas miles de inocentes —posiblemente más de 300.000 personas—, de la misma manera que su propio partido pagó con la derrota electoral, una vez que el terrorismo islámico decidió vengarse en Madrid por el apoyo español a la guerra de Iraq, como todo el mundo lo sabe y ha quedado acreditado en el sumario de la masacre del 11M.

Aznar no rectifica y se va derrotado, como se irán sus amigos Bush y Blair, este último camino de dejar a su propio partido con otra derrota electoral en las espaldas por causa de la misma guerra de Iraq y con otro atentado en el Metro de Londres por la misma razón, que aun siendo una sinrazón para los terroristas tiene sentido porque esa guerra fue a todas luces mentirosa e ilegal, como lo es ahora el ahorcamiento planificado de Sadam Husein, que seguramente será vengado en Occidente, con más sangre de otros inocentes.

Es verdad que la guerra la inició Al Queada desafiando al imperio con los salvajes atentados suicidas en Washington y Nueva York el 11S, pero la respuesta de Bush fue equivocada, desproporcionada e inútil porque no sólo no ha conseguido sus objetivos sino que además ha provocado más muertes, destrucción e inestabilidad en el Oriente Próximo, y también más terrorismo. Y ahora, antes de iniciar la retirada, quieren dejar colgado a Sadam, el que hace años fuera su aliado contra Irán. Una ejecución que va a retumbar en el mundo islámico y que tendrá dolorosas réplicas, amén de producir aún más heridas en el casi destruido Iraq.

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29 Diciembre 2006

Las amenazas energéticas, de Primo González en Estrella Digital

Algunas hipótesis tremendistas sobre el abastecimiento futuro de Europa han comenzado a circular en los últimos meses. No es para menos. Convertido ya de forma explícita en un instrumento político, el abastecimiento energético amenaza con provocar serios problemas a los grandes consumidores de energía, entre los cuales la Unión Europea y Japón se llevan la palma. La preocupación por el abastecimiento futuro de Europa ha coincidido con el inicio de la fase declinante de los yacimientos de petróleo y gas del Mar del Norte, unas reservas que habían logrado darle un pequeño respiro a Europa en los últimos dos e incluso tres decenios.

Las hipótesis que ahora mismo causan preocupación tiene tres frentes. Por un lado, la presión de Rusia con sus suministros de gas a Europa, que deben pasar necesariamente por zonas como Bielorrusia en las que existe una clara animadversión frente a los nuevos ricos vecinos del Este, es decir, Putin y sus boyantes empresas energéticas. Bielorrusia quiere pagar menos dinero por el gas que consume y que permite atravesar su territorio para que pueda llegar a los grandes mercados de Europa central. En la disputa hay un claro perdedor, la Unión Europea, ya que si el conflicto deviene en ruptura, el 20% del suministro de gas a Europa se quedaría colapsado.

El segundo frente es indudablemente Irán, uno de los mayores proveedores mundiales de crudo y de gas natural, sobre todo de crudo. Las nuevas autoridades de Teherán ya han manifestado su propósito de usar el petróleo como arma política en el caso de que sus diferencias, que son importantes, con Estados Unidos y con Europa respecto al desarrollo de sus armas atómicas se conviertan en ruptura abierta. Irán está engañando sistemáticamente a los organismos internacionales y a las grandes potencias en relación con sus verdaderos propósitos nucleares, que llegado el momento utilizará con bastante probabilidad contra Israel. Un conflicto abierto con Teherán provocaría de inmediato el corte de los suministros de crudo a Occidente. Este escenario altamente pesimista quizás no dure mucho tiempo, pero posiblemente dure lo suficiente como para alterar de forma dramática los equilibrios de precios internacionales, ya que no hay sustituto inmediato ni suficiente para el crudo iraní. La perspectiva del petróleo a 100 dólares el barril o más quedaría, en esta hipótesis, plenamente validada.

Un tercer frente es indudablemente Venezuela, cuyo petróleo constituye una de las bases del abastecimiento petrolero de Estados Unidos. La mayor potencia del mundo difícilmente podría vivir muchos meses de espaldas al suministro de crudo de su díscolo vecino del sur. Chávez ha intentado por todos los medios tensionar los precios del crudo al alza patrocinando una política de restricción de las producciones para mantener el precio por encima de los 60 dólares. Venezuela quizás no adopte nunca una posición aislada en política energética, pero su papel en un momento crítico protagonizado por Irán podría ser de importancia decisiva, lo que acumularía efectos desastrosos para el comercio mundial de crudo y para los precios.

Las tres hipótesis son, por desgracia, separadas o juntas, bastante reales y van a condicionar en el inmediato futuro los equilibrios diplomáticos a escala planetaria. De momento son tan sólo posibilidades pero que tienen una tremenda influencia —o deberían tenerla— en la toma de decisiones energéticas por parte de aquellos gobiernos que, como los europeos, dirigen países energéticamente débiles. España es uno de los casos posiblemente más críticos en este aspecto, a pesar de que nuestras relaciones diplomáticas presentan perfiles indudablemente más suaves que los de algunos de los países poderosos pero que, en momentos de crisis, difícilmente no servirían de mucho.

De aquí a unos días, la Unión Europea va a estudiar colectivamente las decisiones que pueden adoptarse para minimizar los riesgos energéticos bajos los que vive Europa en general y algunos países en particular. Está claro que el papel de la energía nuclear va a salir a la palestra como una de las grandes opciones alternativas para reducir la dependencia energética europea. No será el único plato fuerte de la nueva política energética que Europa debe plantearse como necesidad colectiva. Pero, sean cuales sean las opciones finales por las que optar, cada una de ellas exigirá varios años de desarrollo para su implantación. Europa, y España en particular, ha estado dormida en materia energética. El despertar puede ser muy amargo.

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29 Diciembre 2006

La sociedad de la desinformación, de Daniel Martín en Estrella Digital

En la enciclopedia que El Mundo vendió hace unos años, Chile, según leas las entradas ‘Chile’ o ‘América’, puede tener dos millones de kilómetros cuadrados o poco más de setecientos mil. Hace unos días, en la radio, Ramón García afirmaba que Happy Xmas (War is over) era una canción de The vétales cuando la firmaron John Lennon y Yoko Ono. Wikipedia, la gran referencia enciclopédica de los escolares con ordenador, asegura en su versión española que Bob Dylan se casó con Sarah Lowndes (realmente Lownds), que Emilio Castelar actuó con “la diligencia de un dictador” —a saber qué es eso— y que la filosofía de Sócrates se reducía al “sólo sé que nada sé”, que es poco más que no decir nada.

Ésas son las fuentes en las que actualmente podemos beber para hacernos una idea de lo que sucedió, de lo que se ha pensado y de qué puede llegar a ocurrir. Después de un par de siglos de grandes avances científicos y sociales, hemos llegado a un momento en que es imposible saber qué dato tiene algo de verdad, qué fuente es mínimamente fiable, dónde comprobar que lo que decimos es acertado o erróneo. Hemos superado a Heisenberg y su incomprensible principio de incertidumbre.

Una de las principales características de nuestra sociedad consumista, democratoide y cercana a la absoluta informatización, es que los canales de información y conocimiento son abrumadores en número. Nunca el ser humano ha recibido tanta información y de manera tan constante como ahora: televisión, cine, ordenador, radio, CD, DVD, MP3, iPod, teléfono, “sinmanos”, videoconsolas, amistades innumerables, etc., son multitud de fuentes de noticias, sucesos, conocimientos, reflexiones, resúmenes, cuentos, bulos, rumores, adivinanzas, adivinaciones, pronósticos, predicciones, etc. Se ha democratizado tanto la cosa, que hoy en día cualquiera puede crear una línea de pensamiento, cambiar el pasado, predecir el futuro. Sin, eso sí, tener tiempo para un mínimo análisis.

Así, el hombre del siglo XXI vive, se desarrolla y muere en una sociedad muy (mal) informada. Hay noticias de todo, pero de todo se hacen conjeturas, se dan datos dudosos o se fabrican hipótesis falsas. Educados como estamos, licenciados como nos obligan las buenas formas, capaces de acceder a la información y el conocimiento por nuestros propios medios, somos nosotros los dueños de nuestras opiniones. Así ha de ser, por supuesto. Pero el problema es que nos creemos dueños de nuestras certezas cuando ignoramos la fiabilidad de las fuentes. Antes no había más remedio que creerse lo que decían las enciclopedias, de una calidad y una cantidad mucho mayores que las actuales. Ahora cada cual mira donde prefiere y ya tiene un argumento de presunto peso a su favor. Así, por ejemplo, según la opinión que se tenga sobre la Guerra Civil española, se puede elegir el libro, periódico o web que más convenga a nuestra forma de pensar y menospreciar el resto. Así consolidamos nuestros prejuicios con pastiche bibliográfico.

A este fenómeno de multitud de fuentes sin contraste se une el orgullo que acompaña al hombre recién democratizado. Ahora somos los responsables de la soberanía nacional. Y, en lugar de percibir que ésta es compartida por millones de ciudadanos, nos convertimos en nuestro ámbito privado en pequeños dictatorzuelos de opiniones tajantes, certezas apabullantes y ningún sentido crítico. Tanta información no puede ser falsa. Si existe, tiene que ser por algo. En el caso de contradicción, sólo la que apoya nuestra opinión es la buena. Quizás ése sea el sentido del Bien a estas alturas de Historia.

A eso nos ha llevado la experiencia democrática. A la seguridad total en nuestras propias posibilidades epistemológicas sin tener ni idea de lo que esto significa. El que otros, como Rousseau, Voltaire, Locke, Kant, Montesquieu, el propio Sócrates... fuesen poniendo las piedras para llegar al actual clima político occidental, apenas importa. Tenemos el derecho al voto, a la vida, a lo dionisiaco, y eso nos ha convertido en pequeños dioses.

Pero no hay que confiarse. La sociedad de consumo desinformada y sus múltiples defectos, los sistemas educativos de mínimos, el convencimiento en la necesaria bondad y certeza de todo lo que oímos, vemos o pensamos, han conducido a la supresión traumática del espíritu crítico. Así muere la inteligencia, y, para empezar, se ponen en peligro principios como los de libertad e igualdad. Para ponerse a temblar sólo hay que pensar que en la Rusia zarista y la Alemania de Weimar había mucha más inteligencia.

dmago2003@yahoo.es

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28 Diciembre 2006

Crece el pesimismo, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

Los ciudadanos tienen razón cuando reconocen en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas que la situación política, económica y social de España se ha deteriorado y va a peor. El último espectáculo de incompetencia dado por la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, frente a la crisis de Air Madrid es un dato que prueba el cansancio de los ciudadanos con un Gobierno que no funciona en la gestión pública y que crea problemas donde no los había, a la vez que produce incertidumbre sobre unas cuestiones tan serias como el terrorismo, que vuelve al tercer lugar de la preocupaciones de los españoles, detrás del paro y la inmigración, que empatan en el primer lugar.

Lo del terrorismo se veía venir y esta encuesta del CIS le va a poner muy difícil las cosas o la negociación al presidente Zapatero, que está bloqueado en la encrucijada y que tras fracasar en su intento de integrar al PP en su estrategia sólo tiene dos salidas: dejar las cosas como están, o avanzar haciendo concesiones políticas a ETA, lo que puede tener serias consecuencias políticas y electorales para el PSOE, salvo que la banda se decida a anunciar el abandono definitivo de las armas como lo sueñan en la Moncloa, sin tener certeza alguna.

El terrorismo y la vivienda ocupan el tercer y cuarto lugar en las preocupaciones de los ciudadanos, pero por delante están el paro y la inmigración, asunto este último que revela una soterrada crítica al Gobierno por la legalización masiva de inmigrantes, a la vez que le exige una corrección inmediata y clara que el Gobierno se niega a liderar por más que está empezando a rectificar su política de papeles para todos, buscando incluso una moratoria para la libre circulación de emigrantes de los países del Este europeo que se están integrando en la UE.

Pero siendo éstas cuestiones fundamentales en la vida ciudadana, lo más llamativo del sondeo del CIS tiene que ver con la situación política y económica. El desencuentro en el aniversario de la Constitución que protagonizaron Zapatero y Rajoy, y el llamamiento del Rey en Navidad a favor del sosiego, estaban en noviembre en el ánimo de muchos españoles y por eso son muy importantes los porcentajes de los que creen que la política está mal y puede empeorar, sobre todo si sumamos el mal y regular, frente al regular y el bien. Y lo mismo ocurre con la economía, donde el olfato de los españoles es tan claro como la subida de las hipotecas —que este año superó un 4 por ciento—, y la sensación de que el sector de la construcción está tocando techo y puede empezar a decaer, y con él no sólo el crecimiento económico sino que también puede aumentar el paro, y de manera muy especial el que afectaría a la inmigración.

En suma, no son buenos los horizontes que se vislumbran para el 2007, año electoral que a lo mejor aún no sufre los estertores que preconizan los ciudadanos en la encuesta del CIS. Pero si a estos horizontes añadimos la presencia de un Gobierno débil y de escaso nivel político y técnico, y tres grandes cuestiones que afectan directamente al debate y la crispación política, como son la reforma estatutaria, la negociación con ETA y la Ley de Memoria Histórica, veremos que aunque por ahora no estamos en la víspera de un tsunami político, económico y social, sí se están produciendo numerosos temblores en los cimientos de nuestra vida pública y de nuestra sociedad como para que empecemos a preocuparnos por lo que pudiera pasar. Aunque el primero que se debería preocupar es el presidente Zapatero, al que el país, poco a poco, lentamente, se le escapa de las manos como el agua, en cierta manera amparado por la debilidad de la oposición y también por la inercia, que aún dura, de la bonanza económica. Pero los vientos que soplan ahora de manera suave aunque reiterada pueden convertirse, si siguen así las cosas, en un huracán. No sería la primera vez que esto ocurre en España, la diferencia en este caso está en que los síntomas del empeoramiento se empiezan a notar.

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28 Diciembre 2006

Aznar pide clemencia para Sadam, de las pesquisas de Marcello en Estrella Digital

El ex presidente reconoce su error en Iraq

Nunca es tarde para rectificar y el PP que preside Rajoy necesitaba esa rectificación: el ex presidente del Gobierno y presidente de honor del PP, José María Aznar, declaró anoche, en la fiesta de Navidad de la Fundación FAES que preside, que no está de acuerdo con la condena a muerte de Sadam Husein y con su inmediato ahorcamiento tal y como lo han anunciado las autoridades judiciales iraquíes. Aznar, que solicitó clemencia para el dictador, recordó que está en contra de la pena de muerte y añadió que el ambiente de guerra civil que impera en Iraq no le ha permitido a Sadam un juicio con todas las garantías procesales.

Las palabras del ex jefe del Gobierno español tienen un alto calado político porque el hoy presidente de FAES las completó diciendo “nos equivocamos en Iraq, teníamos una información errónea sobre las armas de destrucción masiva y las presuntas conexiones del régimen de Sadam con Al Quaeda, y todo esto ha resultado ser falso y por tanto la guerra estuvo mal planteada”, dijo Aznar con el rostro muy serio.

Finalmente, y en relación con la actual situación de Iraq, Aznar se mostró pesimista y dijo que el país parece caminar hacia una guerra civil y que Estados Unidos no se quedará mucho tiempo más en la zona, reconociendo que la guerra se planificó bien pero no la postguerra, y que esa falta de previsión es la causa de la crisis actual iraquí. Sin embargo Aznar insistió en que Zapatero se equivocó al retirar las tropas españolas de una manera intempestiva y sin el previo acuerdo de Estados Unidos. El ex presidente señaló a este respecto que la retirada española debió hacerse de manera escalonada y con el acuerdo previo en tiempo y manera de Estados Unidos.

Las palabras de Aznar tendrán consecuencias dentro y fuera de España. Especialmente en Estados Unidos y Gran Bretaña, donde todavía gobiernan Bush y Blair, los que fueron los compañeros del ex presidente español en aquella reunión de las Azores en la que se anunció el inicio de la guerra de Iraq. Y aunque es verdad que tanto Bush como Blair ya han reconocido muchos errores de este conflicto, ninguno de los dos ha hablado con la claridad que lo hizo anoche Aznar. Claridad y rectificación que ha provocado profunda satisfacción en la cúpula del PP, y especialmente en Mariano Rajoy y en su entorno más inmediato, porque llevan meses dándole vueltas a esta cuestión que a juicio de la dirección del PP seguía lastrando al partido frente a su potencial electorado de centro, y muchas veces se había pensado, por parte de Rajoy, hacer una declaración en ese sentido pero no se hizo, precisamente, para no crearle problemas a Aznar.

Ahora rota esta amarra, el presidente del PP, Rajoy, podrá sumarse públicamente a las palabras autocríticas de Aznar sobre la guerra de Iraq y transmitir a la sociedad su rectificación. Lo que a juicio del asesor sociológico y electoral de Rajoy, Pedro Arriola, le permitirá al PP subir en las expectativas de voto incluso por encima del PSOE. Precisamente Arriola había dicho a Rajoy en un informe reservado del pasado mes de septiembre que la guerra de Iraq y la falsa conspiración del 11M, que jalean Acebes y Zaplana, son los dos anclajes que durante estos meses ha impedido al PP obtener unas mejores expectativas de voto a pesar del creciente e imparable deterioro de Zapatero y de su Gobierno.

Otro problema que plantea la declaración de Aznar sobre Iraq al PP es la necesidad de que Rajoy cambie a sus portavoces de política exterior, Arístegui y Moragas, porque los dos estaban muy comprometidos con la guerra de Iraq y ahora necesitarán unas caras nuevas y con más credibilidad ante lo que va a suponer un giro crucial en la política exterior e internacional del PP. Aznar ha tardado en rectificar pero su gesto, aunque tardío, será hoy reconocido como algo que le honra y le permite recuperar credibilidad y a la vez reconciliarse con muchos ciudadanos, porque Aznar sabe que el inmenso error de Iraq le amargó su despedida de la política y también hizo perder las elecciones del 2004 al PP.

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28 Diciembre 2006

2007, Presidencia alemana, de Ramón Tamames y M. López en Estrella Digital

Finaliza 2006, y por tanto se produce un nuevo cambio en la presidencia de la UE, Finlandia da paso a la esperada Alemania, en el cincuentenario del nacimiento de la Unión, por la firma de los Tratados de Roma el 25 de marzo de 1957. Así pues, muchas son las expectativas depositadas para este nuevo semestre, máxime cuando la situación de “impasse constitucional”, motivado por los resultados adversos de los referendos en Francia y Holanda, hace imposible avanzar en un proyecto comunitario que el próximo primero de enero contará con 27 Estados miembros (los veinticinco actuales más Rumania y Bulgaria).

Si embargo, teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales en Francia tendrán lugar en las postrimerías de la nueva presidencia, y que el Reino Unido también cambiará de líder a principios de verano, no es de extrañar que tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como su ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter, sabedores de las esperanzas depositadas en la batuta alemana de la Unión, se hayan encargado de subrayar que “no se pueden hacer milagros”, si bien se comprometen a “cumplir con su responsabilidad”.

Así, en el controvertido plano constitucional la intención germana es establecer un calendario para que durante la Presidencia francesa de la UE en el 2008, o a más tardar antes de las elecciones al Parlamento Europeo de primavera del 2009, se consolide un nuevo texto constitucional que según afirma la Sra. Merkel no podrá ser una versión mínima, sino que “el resultado debe merecer el nombre de Constitución”.

Para alcanzar este objetivo, la Presidencia alemana tiene muy claro que su labor debe estar estrechamente vinculada a las dos futuras presidencias, esto es, la de Portugal y la de Eslovenia, y trabajará con ahínco en la “Declaración de Berlín”, que se presentará en el encuentro informal a celebrar en Berlín en el histórico cincuentenario de la Unión, con el objetivo de que éste se convierta en el punto de inflexión en el que, además de recapacitar sobre lo alcanzado, se marque la perspectiva de la UE para el futuro.

Pero no todo es constitución, y en el documento “Juntos lograremos forjar Europa” presentado por el gabinete teutón, resumiendo los propósitos para la presidencia, se le concede gran importancia a otros temas como la seguridad energética, el papel de la Unión en el mundo, o la lucha contra el cambio climático.

Teniendo en cuenta que la República Federal además detentará en el 2007 la presidencia del Grupo de los 8 (las siete potencias industrializadas más Rusia), cobran especial importancia las relaciones exteriores con EEUU, país que, dada la precariedad del actual inquilino de Downing Street, apuesta por Alemania como principal interlocutor en Europa. Al tiempo, y pese a las advertencias de la comisaria de Asuntos Exteriores, Benita Ferreno-Waldner, de la importancia de prestar atención al Mediterráneo, los políticos germanos no disimulan su especial interés por Asia Central (Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tadyikistán y Kirguistán) y por Rusia, conscientes de la importancia energética de la región.

Y es que uno de los objetivos prioritarios de la Presidencia alemana es la aprobación en marzo de un “plan europeo de acción energética” que siente las bases para garantizar el abastecimiento a largo plazo, compatibilizándolo con la conservación del medio ambiente, y logrando un auténtico mercado interior europeo de electricidad y gas natural.

Otros temas recogidos en la agenda que desarrollará el Gobierno germano en su papel europeo son la lucha contra el cambio climático más allá del horizonte 2012 y la mejora del crecimiento económico y el empleo, con frentes abiertos de gran importancia: investigación, educación, formación profesional, desburocratización y culminación del mercado interior.

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28 Diciembre 2006

El 4% ya está aquí, de Primo González en Estrella Digital

El tránsito de un año a otro nos ha traído una noticia que ya esperábamos, aunque no por ello deje de ser motivo de atención, quizás no tanto de preocupación. El principal tipo de interés de referencia de las hipotecas, el Euribor a un año, está ya en la cota del 4%, nivel que ha sobrepasado puntualmente este miércoles pero en el que podría instalarse de forma más o menos confortable en los próximos meses, quizás incluso con la probabilidad de superarse a sí mismo a lo largo del año 2007 con cierta generosidad. Estamos, por lo tanto, en zona de máximos desde mediados del año 2002.

Algunas encuestas que se han publicado recientemente no detectan, sin embargo, una inquietud especial ni mucho menos generalizada entre los españoles respecto al asunto. La gente por lo general sigue considerando que la cuota de las hipotecas es bastante más asequible a los bolsillos que el alquiler, con la particularidad de que con la compra se obtiene además una alta rentabilidad para el dinero: al aumentar el precio del inmueble adquirido, uno está embarcado en una excelente inversión que rinde todos los años casi tanto como la Bolsa. Y la Bolsa va realmente muy bien. Este año, el cuarto consecutivo de subida bursátil, ganaría más un inversor que hubiera apostado al Ibex 35 que un comprador de un piso, ya que estos difícilmente suben ya de precio cada año por encima de los dos dígitos. Pero en el medio plazo, en los últimos años, la rentabilidad de las viviendas no desmerece en absoluto de la que están alcanzando los activos mobiliarios, es decir, las acciones.

¿Pueden asustar o intimidar los tipos de referencia hipotecarios al 4% a los compradores de viviendas? Los que adquieren viviendas lo hacen por necesidad o por inversión. Por necesidad resulta difícil que la fiebre compradora de inmuebles se detenga, aunque naturalmente sólo puedan acceder a ella aquellas personas, familias o parejas que tengan capacidad económica para afrontar el pago de unas cuotas que con el tiempo han ido aumentando debido al incremento del precio de los inmuebles.

Quienes invierten en pisos tampoco parece que tengan muchos motivos para echar el freno, siempre que tengan liquidez para hacer frente a los pagos mensuales de las hipotecas. Un coste financiero algo superior al 4% (Euribor a un año más el diferencial que aplique cada entidad, algunos ya muy competitivos) en un país en el que la inflación a medio plazo se mueve en torno al 3% en el mejor de los casos no es un coste prohibitivo. Y quienes invierten en pisos como alternativa a la inversión en Bolsa, posiblemente puedan leer estos días los pronósticos moderadamente favorables que los analistas manejan para la Bolsa en el año 2007, con unas expectativas de rentabilidad que podrían resultar perfectamente superadas o cuando menos igualadas por la plusvalía de la vivienda. Sobre todo si esta se saca al mercado del alquiler y proporciona una rentabilidad adicional.

Lo que va a determinar el dinamismo del mercado hipotecario será posiblemente la disminución de las expectativas de encarecimiento de los pisos, que según los últimos análisis parece que van a evolucionar de forma decreciente y posiblemente por debajo de los dos dígitos a lo largo del año próximo, pero siempre al alza. El encarecimiento del crédito hipotecario derivado del aumento del tipo Euribor no parece que vaya a causar grandes frenazos a la propensión inversora en viviendas ni que vaya a erosionar de forma apreciable la renta de quienes están endeudados desde hace algunos años. Aquellos que llevan menos de cuatro años con una hipoteca a cuestas han visto cómo su crédito es ahora algo más caro que en el pasado reciente. Pero por encima de los cuatro años y medio de antigüedad, quienes tienen una hipoteca pueden decir que sobrevivieron sin mayores sobresaltos, y quizás con un menor nivel de renta, con tipos de interés hipotecarios superiores e incluso bastante superiores al 4%. Si hace cinco años pudieron pagarlos, no hay razón para que no puedan hacerlo ahora. Para que el tipo de interés hipotecario frene realmente la demanda de créditos y la compra de pisos a crédito, los tipos tendrían que subir bastante más.

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