Categoría: Izaronews
1 Enero 2007
Los socialistas se muestran tan reacios a asumir responsabilidades como el agua a congeniar con el aceite. Dudo incluso que el concepto de responsabilidad propia exista en eso que chuscamente llamamos “progresía”. Los hechos de los últimos días, culminados por el trágico acontecimiento de ayer por la mañana en el aeropuerto de Barajas, demuestran hasta qué punto la política estatal se está haciendo a base de gestos, contraprogramación y cortinas de humo, y no de actuaciones con sustancia.
Para disimular la decepción producida por un proceso de paz cada vez más renqueante se deja caer, en plena víspera navideña, a una compañía aérea que llevaba más de un año expedientada. Al mismo fin sirvieron el vídeo cutre sobre las conversaciones del Partido Popular con ETA de hace ocho años y el enredo sobre las corruptelas de Andratx. Y cuando el líder de la oposición fue a hablar con Zapatero, tal vez de un posible acercamiento entre los dos grandes partidos de la política española, se hizo coincidir la cita con el sorteo de Navidad. Imagínense que el Lehendakari recibiera a Patxi López en pleno final de la Copa en San Mamés.
Durante todo el día de ayer algunas bitácoras socialdemócratas crepitaron con invectivas en las que la culpa de la hecatombe se hacía recaer sobre los energúmenos de costumbre: la derecha ultramontana del PP, la AVT, la Izquierda Abertzale, el sindicato LAB, el Foro de Ermua e incluso ejemplares de especies ideológicas en vías de extinción como Rosa Díez y Edurne Uriarte. Todo ello con nula eficacia mediática: el golpe de timbal que ha dado ETA es tan fuerte que no hay manera de taparlo mediante contraprogramación. A nadie le gusta lo que está pasando, y al gobierno todavía menos, pero no queda más remedio: hay que levantar la cabeza y mirar a los ojos al monstruo.
El proceso de paz, o utilizando los conceptos con toda exactitud: el tinglado político montado en torno a él, estaba fracasando ya desde hace tiempo. En la estrategia electoral del gobierno para el 2005 este fracaso figuraba ya descontado, como las malas noticias en la bolsa. Lo que nadie se imaginaba es que fuera a llegar a su fin con tanta brusquedad.
Evidentemente algo ha salido mal. Pero antes de hacer balance y discutir si ha sido por falta o por exceso de compromiso ha de entenderse, y esta es la dura realidad, que dicho compromiso, por parte del gobierno español y el presidente Zapatero, ha brillado por su ausencia desde los mismos comienzos del proceso. La excusa era que el PP no dejaba hacer; lo cierto es que no se hizo nada.
Déficit de liderazgo, escenificaciones ostentosas ante los medios y la opinión pública, mala gestión y el propósito constante de utilizar las conversaciones con ETA -que jamás llegaron a producirse- para provocar a la caverna y obligarla a asumir posturas reaccionarias, son algunas de las causas de este estropicio, al margen, claro está, de la intención asesina de quienes colocaron la bomba en la terminal.
Con todo aun podría haberse logrado algo. Habría bastado plantearse el proceso como una inversión a largo plazo, con principios firmes, voluntad y una estrategia bien diseñada, y no como una caja de herramientas para utilizar con fines electoralistas, funcionando, como acostumbran a hacer los políticos, con la lógica del beneficio a corto plazo. Porque si esta es realmente la lógica dominante no cuesta mucho imaginar cómo ha de seguir en lo sucesivo.
Antes decíamos que el gobierno y su pléyade mediática -tanto en el papel como en la blogosfera- están enfadados con una serie de entidades y personajes. No es mi intención romper lanzas por ellos, ya que no lo merecen. Pero sí me gustaría llamar la atención sobre una circunstancia significativa. Dando rienda suelta a sus fobias, los que en estos momentos se dedican -de la manera más inoportuna y con una falta de gusto que al lector no le pasará desapercibida- a poner en marcha una gigantesca campaña de avisos por móvil en apoyo de Zapatero, también proporcionan información útil acerca de los márgenes de maniobra que el gobierno tiene a su disposición para resolver esta crisis.
El PSOE, a la hora de distribuir la culpabilidad, ha dejado al margen a fuerzas políticas como el PNV, ERC, IU y CiU. ¿Es este el espacio en el que Zapatero piensa llevar a cabo una recomposición de su estrategia de gobierno? ¿O se impondrá el “realismo político” mediante una mayor proximidad al Partido Popular en determinados temas de estado? Para muchos es esta una perspectiva que no invita precisamente al optimismo. En cualquier caso los próximos días serán cruciales para dilucidar una serie de cuestiones que incumben al futuro de la política estatal.
La buena noticia es que el proceso de paz continúa, al menos en Euskadi.
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30 Diciembre 2006
El 64% de los vascos ve posible que ETA vuelva a matar, según recoge el Euskobarómetro elaborado por el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad del País Vasco. Es uno de los datos que junto a otros recogidos en el estudio confirman un enfriamiento en el optimismo con el que se observa la evolución de la violencia. Hace seis meses, el Euskobarómetro indicaba que más de la mitad de los vascos confiaban en un pronto fin de la violencia de ETA.
El director del Euskobarómetro, Francisco Llera presento esta mañana en rueda de prensa el citado estudio y concluyó señalando que "la desconfianza mayoritaria en este momento sobre la voluntad de ETA de poner fin a la violencia o sobre la aceptación de las reglas del juego tiene mucho que ver no sólo con el rebrote de los actos de violencia sino también con el mantenimiento del discurso duro de los violentos con respecto a sus objetivos y a sus exigencias".
A pesar de esta desconfianza, seis de cada 10 encuestados siguen creyendo que se dan las condiciones para un diálogo entre el Gobierno y ETA, y se da un dato "curioso", en palabras del director del Euskobarómetro, porque una mayoría significativa del 68% apoya la exigencia de que Batasunadeba hacer una condena expresa y previa de la violencia para poder ser legalizada. Pero, lo más llamativo es el dato de la división del electorado de EHAK entre el apoyo mayoritario a tal exigencia (50%) y su rechazo (42%).
El euskobarómetro indica además que los encuestados señalan a la sociedad civil como quien más ha contribuído a esta nueva dinámica de final del terrorismo, puntuando esta opción sobre 10 con un 5,4, seguida de Zapatero y su gobierno (5,2)
Según el estudio, hay casi unanimidad (85%) en la opinión de que hoy en Euskadi se pueden defender todas las aspiraciones y objetivos políticos sin necesidad de recurrir a la violencia, algo en lo que están incluso de acuerdo, por octavo semestre consecutivo, una mayoría estable de los votantes de la izquierda abertzale.
Con respecto a las medidas de disensión que podrían aplicarse para facilitar el proceso de paz, los vascos apuntan en un 72% de los casos el acercamiento de presos de ETA, seguido de la mejora de sus condiciones carcelarias y la aplicación selectiva de beneficios penitenciarios (60%) y la tolerancia progresiva de las actividades de la izquierda abertzale (59%),
Temas que preocupan a los vascos
El paro sigue situado como la principal preocupación de algo más de uno de cada cinco vascos (21%). La vivienda se consolida en su segunda posición a solo un punto del paro (20%). Un conjunto de problemas referidos a las desigualdades sociales y el bienestar (19%) retroceden ligeramente. Mientras que la violencia y el terrorismo, con un avance semestral de seis puntos, siguen situados en un segundo plano y son la principal preocupación para algo menos de uno de cada cinco vascos (18%). La inmigración (7%), la situación política (4%), las drogas (2%) o la seguridad ciudadana (1%) les siguen en el orden de prioridades.
Valoracion instituciones y políticos
E l Gobierno Vasco y el Parlamento Vasco son las instituciones que más confianza obtienen en el País Vasco y las únicas que superan el listón del aprobado (5,1 en ambos casos) seguidas de la Unión Europea (4,8), la Ertzaintza y los sindicatos (4,2), el Rey y Gobierno Español (4), el Congreso de los Diputados, la Iglesia y las Organizaciones empresariales (3,9), el Senado (3,8), el Tribunal Constitucional (3,7), los partidos políticos (3,6), las Fuerzas Armadas (3,3), la OTAN (3,2), cerrando la tabla la Administración de Justicia y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (3,1).
En lo que se refiere a los políticos, el único que obtiene el aprobado en el lehendalari Ibarretxe (5,1), seguido de cerca por Josu Jon Imaz (4,7) y Odón Elorza (4,7), a los que se suman a una distancia creciente Begoña Errazti (4,4), José Luis Rodríguez Zapatero (4,7), Gaspar Llamazares (4,1), Patxi López (4), Javier Madrazo (3,9), Patxi Zabaleta (3,7), Javier Rojo (3,5) y Arnaldo Otegi (3,2) para terminar con Mª San Gil (1,9) y Mariano Rajoy (1,7).
servido por caffereggio
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27 Diciembre 2006
Buscaba datos para un trabajo corriente y descubrí, apesadumbrado, la fragilidad de la memoria. En junio de 1976, unos meses después de la muerte de Franco, apenas unas semanas más tarde de la masacre de Gasteiz que se cobró la vida de 5 trabajadores, una bomba olvidada por los militares españoles de maniobras en Urbasa, provocaba una tragedia engullida para siempre. Tres adultos y dos chiquillos dejaron su vida entre el musgo que serpenteaba por un bosque de hayas. Ni siquiera sus espectros se deslizarían por el asfalto oculto entre la niebla del amanecer. Tuve que recurrir a la prensa de entonces para recordar sus nombres: Segundo Maiza, Gloria Pejenaute, Saturnino Luis Erdozia y los niños Jesús Ceberio y José Luis Luis Taber, hijo de Saturnino.
De alguna esquina de esa frágil memoria recuperé la sensación que no fue ése el único “accidente” que provocaron los milikos de la Armada hispana en nuestra tierra. De inmediato rescaté a Gladis del Estal, en bicicleta por el boulevard donostiarra con un globo colgando de su rueda trasera y a quien un armado de verde le descerrajó un tiro en Tudela, otro aciago día de junio, esta vez de 1979. Aquel armado, cuyo nombre no importa, fue condecorado en 1992 por un inmoral alcalde, cuyos apellidos reposan en el cesto de la basura. La desdicha reside en el hecho de que el alcalde militaba en un partido llamado socialista y que lo era de la misma localidad en que Gladis exhaló su último halo de vida.
Recuperada la estima de mi memoria, eché mano de libros y revistas para buscar otros incidentes de semejante factura y volví al desasosiego. Ya no resultaba que mi memoria era un pozo sin fondo, en el que se perdían los recuerdos más amargos, sino que numerosas informaciones jamás habían traspasado la frontera del conocimiento. Supe de un pastor de Arguedas que murió en 1955, achicharrado en el recién inaugurado Polígono de las Bardenas. Busqué en los diarios, en las páginas antimilitaristas, en las efemérides de los calendarios y no supe si el pastor tuvo hijos, si llevaba tiempo en el oficio, no supe siquiera de su nombre.
El olvido de las víctimas, dicen, es un pecado capital de nuestras sociedades modernas. Es el fruto del calentamiento global que nos mueve a apresurarnos en vida y abrirnos pasos a codazos en las calles virtuales que promueven únicamente la rehabilitación del ego. El ayer no tiene trascendencia. ¿Para qué sirve? No obstante, hay un olvido que no tiene que ver con la modernidad, cuya clave está en la estrategia de la guerra: los vencidos verán desterrados sus nombres de la historia. Y entre los vencidos también hay categorías.
Hace unos meses tuve la oportunidad de corregir un libro en el que se citaba un enfrentamiento dialéctico entre los jeltzales Eli Gallastegi y Engracio Aranzadi a cuenta de unos muertos por la Guardia Civil que asaltó la Casa del Pueblo de Bilbao. Lo reseñable era la simpatía o antipatía de la dirección del PNV por los fallecidos. Lo de menos las identidades, Eduardo Núñez y Lucio García. También tuve que recurrir a archivos para encontrarlos.
Recientemente, el que fuera consejero comunista del Gobierno vasco durante la guerra civil, Juan Astigarrabia, fue homenajeado en Donostia: Nombre a una calle y estatua de Néstor Basterrechea. Su hijo, cubano, asistió emocionado a un acto demorado por los temores a despertar a la bestia que los republicanos de hace 25 años tuvieron como pesadilla. Eché una mano para lograr documentación que compusiera una biografía apresurada de Astigarrabia y descubrí, nuevamente, que la memoria es un pozo sin fondo, lleno de futilidades y que, lo substancial, nos es hurtado.
En estas investigaciones me encontré con una huelga de arrantzales en Pasaia, donde trabajaba Astigarrabia. El 27 de mayo de 1931 una manifestación de 2000 hombres, mujeres y niños se abrieron paso hacia Donostia, tras una pancarta que decía: “Queremos pan para nuestros hijos”. El gobernador Ramón Aldasoro, republicano y recién estrenado en el cargo, llamó a las fuerzas del orden. El Regimiento Sicilia, soldados de reemplazo, la mayoría donostiarras, se apostó en el Alto de Miracruz y cuando la cabeza de la marcha llegaba, el jefe del destacamento ordenó el ataque. Los soldados se miraron desconcertados. Las mujeres se les acercaron: “no es vuestra pelea”. Bajaron los fusiles y la manifestación prosiguió.
Más adelante, sin embargo, en Ategorrieta, esperaba la Guardia Civil. Palabras mayores. “Con alma de charol vienen por la carretera”, según retrató Lorca. Dispararon sin contemplaciones. Resultado de la masacre: 7 muertos, 20 heridos de bala y decenas de detenidos, entre ellos Astigarrabia. ¿Los muertos? No tenían apellidos vascos. Tampoco eran dirigentes socialistas. Tuve que rastrear en la prensa, en los hospitales, en la Casa de Socorro y hace únicamente unas semanas que completé, al menos, sus identidades: Julián Zurro (19 años), Jesús Camposolo (23 años), Manuel Pérez (34 años), José Novo (25 años), José Carnés (32 años), Antonio Barro (31 años) y Manuel López (31 años). “Pan para nuestros hijos”. Olvido.
Recientemente, la familia de Mikel Salegi nos encogió el corazón con el relato de la muerte de su hijo y hermano en un control de la Guardia Civil en diciembre de 1974. Mantienen la llama del recuerdo. Son el paradigma de cientos, de miles de familiares de esas víctimas silenciosas, de esas víctimas sin inventariar que jamás tendrán el reposo en el nombre de una calle o en la lista de la ignominia que ayuntamientos e instituciones están por elaborar.
¿Quién está al corriente de que en 1967 la Guardia Civil disparaba en la muga de Zugarramurdi contra una sombra pensando que se trataba de un voluntario de ETA que huía? Disparaba a matar. “Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras”, versaba nuevamente Lorca. La víctima apenas si tenía 17 años: Miguel Iturbe Elizalde y era un vecino que volvía a su hogar. ¿Y el campanero de la localidad alavesa de Urabaien, que fue acribillado cuando hacia sonar las campanas de su parroquia? La versión policial señaló que tras el repique se escondía una complicada contraseña, algo así como una especie de lenguaje en morse, pero en vascuence. Y que el sonido de las campanas, cual modernas txalapartas, penetraba en lo más recóndito de los valles para advertir a los guerrilleros camuflados en baserritarras que la hora del asalto había llegado. ¿Quién devolverá el honor a Segundo Urteaga, el campanero, y desmontará semejante fábula que, sin embargo, sirvió para matar a un inocente?
Recordamos, que no es poco, los hitos de nuestra historia mientras que las micro-historias o las historias paralelas de menor intensidad, caen al fondo del saco. El Proceso de Burgos, por ejemplo, es uno de esos hitos, con sus condenas, movilizaciones, conmutaciones de penas.... Nadie conmutó la condena a muerte, sin embargo, que recayó sobre un chaval, Roberto Pérez Jáuregui, que se derrumbó sin vida en una manifestación de apoyo a los procesados y reprimida a tiros por la Guardia Civil, en Eibar.
Lo dije, asimismo, en cierta ocasión, que los muertos aquel 3 de Marzo en Gasteiz no fueron los cinco obreros que lloramos entonces, sino tres más que se solidarizaron (¡qué palabra tan en desuso!) con su protesta: Vicente Antón Ferrero, en Basauri, Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona y Mario Marotta, en Roma. Y cuando rememoramos los fusilamientos de Txiki y Otaegi, junto a los 3 comunistas del FRAP, jamás he oído citar a Vicente Velasco Garrán, quizás porque no tuvo un seudónimo o porque sus apellidos no invitan a la excepción. Era de Laudio y murió en el hospital de Basurto, a consecuencia de las heridas que le produjo la Policía en una manifestación que denunciaba, en el primer aniversario, los fusilamientos precisamente del 27 de Septiembre.
Estos nombres, citados a vuelapluma en épocas propicias para inventariar, en fechas en las que nos invitan a olvidar las maldades de los seres humanos y en días en lo que lo primordial es consumir amnesia, son muestra de muestra. Podría mencionar a mi vecino Richard Varela, una de las decenas de víctimas del caballo adulterado y distribuido con la complacencia de quienes hacían la llamada Guerra del Norte, a José Ramón F. L. ó Ricardo G. U. (¿por qué no tienen siquiera apellido?), los penúltimos muertos en accidente laboral en Bizkaia. Podría citar... ¿A alguien le importa? ¿Alguien lo recuerda? Lo dudo. Tenemos todavía todo un país por inventariar.
servido por caffereggio
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11 Diciembre 2006
No queda más que darle la razón al socialista José Blanco cuando decía que en lo referente al proceso de paz vasco hay demasiada gente que habla sin saber lo que dice. Son tantos los que quieren aportar, los que quieren dárselas de enterados y tan difícil saber qué es lo que conviene en cada momento a las partes en litigio que cualquier declaración pública es susceptible de ser malinterpretada. Incluyendo a alguien que teníamos por vocero autorizado y de peso como el portavoz socialista Pastor. Ni siquiera él sabe de lo que habla. Tomamos nota para la próxima vez que pontifique.
Sea verdad, mentira o conveniencia, los portavoces de PSOE y PNV coinciden en decir que la culpa del actual estancamiento del proceso la tiene la intervención de ETA o de sus epígonos en el escenario. Incluso hemos tenido hace unos días una información en Deia culpando a la intervención de ETA de la falta de acuerdo entre PSE, PNV y Batasuna en relación al derecho a decidir. Habrían "rozado con la yema de los dedos" un acuerdo sobre ésta cuestión. Reconocemos que nos pica la curiosidad por saber en qué se basaba tal principio de acuerdo más en los intervinientes.
Porque según nos decía el escribidor de Deia el acuerdo partiría "de la realidad actual sin renunciar a los postulados propios y con el ánimo de abrirse al futuro sin cerrarse en el presente". ¿Está claro? Seguro que somos demasiado pedestres, pero en lugar de expresiones tan vaporosas hubiéramos preferido que se hubiera contestado con un sí o un no a la pregunta del millón: ¿tiene el pueblo vasco derecho a decidir su futuro sin limitaciones y sin tutelas?
A tenor de lo recogido por los servicios demoscópicos del ejecutivo autónomo, la opinión de la responsabilidad de ETA en el parón no sería compartida por la mayoría de la ciudadanía vasca. Son más los vascos y las vascas que apuntan a la responsabilidad del gobierno español que los que apuntan a la no condena de la violencia como factores que nos habrían llevado al momento actual. Y el 68% de los encuestados desea que se hable del derecho de autodeterminación. Blanco y en botella.
Independientemente de los entresijos del proceso, cuyos detalles desconocemos el común de los mortales, e incluso muchos de los presuntos "divinos" de la política, a los ciudadanos rasos nos queda la sensación que nos despierta la actitud de unos y otros. Es posible que ni el secretario general de UGT-Euskadi supiera de lo que estaba diciendo cuando pedía al ejecutivo español que moviera ficha en lo referente a la ley de Partidos. Tal vez no haya visto los ímprobos esfuerzos por superar la legislación realizados por Zapatero y su troupe y devolver a la legalidad a una fuerza que representa a miles de vascos y vascas. O el denodado esfuerzo que les está suponiendo la aceptación del derecho a decidir de vascos y vascas. Sin cepillado posterior, evidentemente.
Tenemos la seguridad de que el Lehendakari Ibarretxe respondía al deseo mayoritario de la ciudadanía cuando reclamaba que en las próximas elecciones municipales y forales esté Batasuna "con todos sus sacramentos". Descartadas las medidas de política penitenciaria, que los socialistas no están para semejantes excesos, habrá que ver durante las próximas semanas qué fórmula se plantea para la participación de la izquierda abertzale en las eleciones. Si se trata de la versión "con sacramentos", bajo la marca Batasuna, si se trata de versiones bajas en calorías estilo agrupaciones electorales o EHAK. Porque nadie en su sano juicio espera que la izquierda abertzale se quede sin comer alubias el próximo mes de Junio.
servido por caffereggio
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11 Diciembre 2006
Txema Montero dice que "en 10 0 15 día"s ETA anunciará la suspensión del alto el fuego
El abogado, y ex-dirigente de Batasuna, Txema Montero cree que "en 10 ó 15 días tendremos una declaración por parte de ETA en el sentido de suspender el alto el fuego indefinido". Después se producirá una situación de "esperar y observar durante la Navidad y las primeras dos o tres semanas de enero". "Y a resultas de las decisiones que ellos tomen, que tendrán que ver también con las posiciones que tomemos los demás, reconsiderar su suspensión de paralizar el alto el fuego cautelarmente, o volverán directamente a la lucha armada. A finales de enero lo sabremos", añade.
En una entrevista en el Diario Vasco, Txema Montero se inclina por pensar que el proceso se rompe. Aunque con "precaución", Montero cree que el proceso está mas que estancado y que "tal y como fue diseñado en el sentido de dos mesas -de normalización y pacificación- que avanzaban casi en paralelo y que no iban a tener una relación entre ambas, ha descarrilado". "La negociación de doble vía ha fracasado. Ahora toca hacer lo imposible para que esto no se desbarate definitivamente", añade.
Txema Montero basa sus afirmaciones en que ETA se ha rearmado durante el proceso de paz, "cosa que es una contradicción en sí misma", mientras "el Gobierno no ha sido capaz de ofrecer gestos de distensión ni siquiera de paralizar actuaciones judiciales, que han sido tomadas en cuenta por ETA y Batasuna como agresiones durante el proceso".
"Por ser gráficos -añade Montero-, el recreo que dio ETA a sus representantes políticos se acabó y vuelve a lo ya conocido. Les ha dado dos palmadas secas y contundentes, que fueron el acto de Aritxulegi y luego el robo de las pistolas. Quizás porque consideran que no se ganan por sí mismos las alubias políticas, quizás porque la dinámica que se estaba generando en la segunda mesa política de compromiso cada vez más próximo estaba llegando a un punto de difícil retorno para ETA".
A a Zapatero le reprocha "no haber dado pasos y no haber buscado la complicidad de la sociedad en momentos complicados".
servido por caffereggio
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8 Diciembre 2006
"Que el proceso iba a a ser difícil ya lo dábamos todos por supuesto. Pero lo que no podíamos ni imaginar es que ni siquiera iba a echar a andar seriamente. Que no se iba a hacer absolutamente nada para consolidarlo", me dice desde Madrid un asiduo del baserri, preocupado por el cariz que va tomando la cosa esta.
Le digo que tal vez la cosa está sólo en los medios de comunicación y que la ruptura no se haga efectiva. "O sea -dice-, que después de 40 años de conflicto con más de mil muertos entre unos y otros; con daños materiales y morales incalculables; con un Estado de “Derecho” que se ha llegado a involucrar en asesinatos; torturas; secuestros y desapariciones; enfangado en leyes represivas que atentan gravemente contra el Derecho Penal democrático, y en algo tan poco homologable como una ley “ad hoc” para impedir la libre expresión de una opción política, lo que algún día habrá de lamentar; con todo esto y mucho más, ahora resulta que lo que impide avanzar, o simplemente iniciar el proceso de paz, es (agárrense amigos) nada menos que la quema de un contenedor de basura; la rotura de un cajero automático o una pintada en la sede de un partido".
Mi interlocutor madrileño afirma que esta interpretación, sobre todo por parte de Josu Jon Imaz y José Luis Rodrígue Zapatero, "o es mala fe o empieza a no ser serio. Si no fuese porque nos jugamos mucho sería algo para hacer chistes fáciles".
Para mi amigo, a la vista de esta situación tan penosa, hay que plantearse si el proceso es posible. "Porque vamos dados con un PSOE cuya única meta parece ser demostrar al PP que ellos hacen aún menos que Aznar por lograr la paz; con un PP que ve como con sacar a la calle a las presuntas víctimas y a sus nada presuntos beneficiarios, logra paralizar el hipotético proceso, y desde luego al PSOE, si es que había algo que paralizar; y con un Imaz que da cobertura a semejantes actitudes insistiendo día sí y día también en que la culpa de todo es de Batasuna.., pues vamos bien.
Así las cosas mucho me temo que algunos lleguen -concluye- llegaremos a la conclusión de que, como dijo aquel filósofo popular: lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible. Quizás haya que cerrar el kiosko, prepararse para lo que nos pueda caer, que no será leve, y esperar tiempos mejores, con otros líderes.
servido por caffereggio
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4 Diciembre 2006
Durante las últimas semanas, puede palparse que el denominado proceso de paz no solo está atascado, sino que parece encaminarse hacia atrás, y casi, casi, cuesta abajo. Los discursos de guerra de los distintos agentes implicados se empecinan en echar la culpa al de enfrente en esa deriva y, sobre todo, en embarrar el campo para hacer imposible una valoración mínimamente cabal. En medio estamos los que vamos a pagar las consecuencias.
Es obvio que la kale borroka, el robo de armas o los intentos de condicionar el diálogo de los partidos no ayudan, y en ese sentido hay que ponerse firme ante el MLNV para que reconduzca esa situación si realmente quiere un proceso de paz. Pero empeñarse en volcar toda la responsabilidad de lo que ocurre sobre el MLNV es falsear la realidad. Zapatero tiene que responder a una pregunta: el proceso de paz que él ha puesto en marcha, ¿es un acto de gobierno o un acto de Estado?
Podría parecer que, después de que él mismo pidiera permiso, y lo obtuviera, del Congreso español, nos encontraríamos ante la segunda. Pero la actividad de los jueces, obedientes al dictado de un PP que rechaza el proceso, a pesar de la existencia de un mandato Parlamentario –demostrando el respeto que le merece esa institución, cuando el Parlamento no es un mero altavoz de sus propios postulados-, dejan a las claras que no es el Estado el que ha dado inicio a un proceso de paz, sino que es el gobierno inconsciente de un Zapatero torpe el que se ha metido en un jardín del que no sabe salir.
Que diga el gobierno socialista que no puede hacer nada, apelando a la división de poderes, para impedir la acción político-judicial de los jueces del PP, demuestra que ese proceso no es una decisión de Estado, sino un acto de gobierno. Y esto es una mala noticia. Si existe un mandato del Congreso al Gobierno para que negocie con ETA su disolución, de acuerdo a unas condiciones recogidas en el propio mandato, es obvio que todos los poderes del Estado, incluido el judicial, están concernidos, y deben hacer viable dicha negociación y dicha disolución. Sin embargo, los jueces del PP están desoyendo ese mandato, y el gobierno socialista, por miedo a la reacción del PP, a la de la opinión pública, o por su propia debilidad interna, se está mostrando incapaz de hacer valer el mandato del Congreso.
Pero también es una mala noticia en otro sentido. Debemos preguntarnos si la guerra política, abierta y con tintes cada vez más preocupantes, entre el Partido Popular y el PSOE tiene paralizado al Estado y nos lleva al caos. El PSOE controla el poder ejecutivo, en virtud de unas elecciones democráticas, y tiene apoyos suficientes, con sus socios parlamentarios, para dominar el poder legislativo. Pero es el PP quien domina el poder judicial, y utiliza ese poder para paralizar el legislativo y para hacer volar por los aires el ejecutivo. ¿Debemos pensar que la división de poderes, establecida originalmente en la teoría democrática para garantizar un reparto del poder del Estado, se ha convertido en una carga de profundidad que va a hacer inviable la democracia en España por la guerra abierta entre la derecha postfranquista y las izquierdas democráticas? ¿Está previsto en la teoría democrática la utilización de un poder como el judicial para arrumbar o hacer inviables los otros dos?
Estas son las consecuencias que nos ha deparado la tan alabada Transición: los demócratas no se atrevieron a acabar radicalmente con el sistema fascista, y ahora va a resultar que van a ser los fascistas los que acaben con la democracia. Una vez más
servido por caffereggio
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4 Diciembre 2006
El 14 de noviembre de 2004, hace ya más de dos años, la izquierda abertzale hizo pública una novedosa propuesta para la resolución del conflicto que enfrenta a Euskal Herria y los estados español y francés desde que el pueblo vasco perdió su antigua soberanía. La conocida como "Propuesta de Anoeta", aparte de otra serie de consideraciones interesantes, planteaba el establecimiento de dos meses de diálogo, una entre las fuerzas políticas vascas para hablar del futuro del país y otra compuesta por los representantes de los dos estados y de ETA para tratar todo lo referente a la desmilitarización del conflicto, los presos y las víctimas.
El esquema, acogido con frialdad en ese momento por muchos representantes políticos, que desconfiaban de la voluntad de la izquierda abertzale en su conjunto para superar el actual estado de cosas, se ha ido abriendo paso poco a poco, y hoy es el día en que la gran mayoría de los actores políticos, exceptuando la derecha española y francesa, aceptan sus presupuestos esenciales, aunque algunos plantean ciertos matices. Una vez más la izquierda abertzale, ilegalizada, apaleada y ninguneada hasta la extenuación, sacaba fuerzas de flaqueza para realizar apuestas positivas que deberían servir para desbloquear el status quo y pasar a una nueva etapa.
Dos años más tarde nos encontramos en una situación de atasco, que unos consideran "muy grave" y otros de "insostenible", pero que nadie se atreve a calificar de ruptura, porque es mucho lo que está en juego para todas las partes implicadas. Es evidente que en las últimas semanas se han dado situaciones de violencia que han dañado seriamente el proceso. Robo de armas, condenas judiciales injustas, kale borroka, detenciones... situaciones bien conocidas en nuestro país y que es preciso superar, en eso precisamente estamos. Pero lo que no puede ser que la misma existencia de estas expresiones paralice la actividad de los agentes en la búsqueda de soluciones. Es más, lo prudente y aconsejables es lo contrario, es decir, profundizar los contactos, el diálogo multilateral, para ampliar las bases de consenso que nos lleve a un nuevo escenario en el que esas expresiones mencionadas no tengan lugar.
No obstante, es preciso señalar que el video editado por el PSOE no alienta precisamente los aires de solución. Presionado duramente por su rival en las urnas, el PP, el partido de Rodríguez Zapatero se decanta por el inmovilismo, afirmando que Aznar sí que se movió durante la tregua del 98, mientras que ellos no han dado ni un paso. En vez de romper amarres con la derecha de Federico J. Losantos y Pedro J. Ramírez, al PSOE le vuelven a temblar las piernas ante el enroque de los esbirros del PP en la judicatura, y opta por mirarse al dedo cuando debería estar contemplando la luna. Las últimas declaraciones de Pérez Rubalcaba en Iruñea, afirmando que negarán siete veces la anexión de Navarra a Vascongadas (no se entera de la fiesta el chico) vuelven a ser un claro ejemplo de política defensiva y acomplejada ante la batería de exabruptos desplegada por Jaime del Burgo y Miguel Sanz. Parece evidente que el PSOE, en esta coyuntura, no da la talla.
Dirán algunos que la izquierda abertzale tampoco está a la altura de las circunstancias, volviendo a parapetarse en su discurso tradicional y no dando muestras de distanciamiento ante algunos hechos conflictivos. Algo de eso puede haber, pero hay que tener en cuenta que se trata de la mala de la película, y que en este momento aparece, además de cornuda, apaleada. Pedirle muestras de tranquilidad y sosiego es entendible pero difícilmente aceptable. Si Aznar, que no hizo nada, avanzó en el 98 más que Zapatero, ¿a qué demonios estamos jugando?
Regreso al arranque de la reflexión. En la "Propuesta de Anoeta" se realiza una separación clara entre la mesa política y la mesa operativa, pero no se establece ninguna relación entre ellas, como parecía en ese momento recomendable para evitar suspicacias de quienes enredan a diario con el espantapájaros del "precio político". Sin embargo, y visto lo visto, es ineludible la existencia de una relación en el tiempo, que no en el espacio, entre las dos mesas. No se trata de un asunto filosófico, sino de una evidencia.
Me explico. Si Zapatero suelta amarras y la mesa política avanza en cuestiones como el derecho a decidir, la territorialidad y la relegalización de Batasuna, y de forma paralela no se han dado avances en la mesa operativa con ETA, el presidente español puede temer que la organización armada dé marcha atrás en su voluntad de renunciar a la vía armada y apostar exclusivamente "por vías políticas y democráticas". Al contrario, si la organización da pasos serios en la otra mesa en la desmilitarización, mientras la mesa política no avanza en el reconocimiento de derechos, ETA puede temer que Zapatero se eche atrás en la resolución de asuntos como los presos, por poner un ejemplo significativo.
La conclusión es bien sencilla. Como en principio la voluntad de avanzar se les supone a todas las partes, es necesaria una sincronización en el tiempo entre ambas mesas. Deben ser mesas, por así decirlo, paralelas, que discurran en un mismo tempo político. De lo contrario, el proceso encallará. Si así ocurre, uno de los obstáculos a salvar en próximos intentos sería precisamente el de la sincronía, condición esencial para que la confianza mutua no se deteriore y los avances se sustenten sobre pilares sólidos. ?
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