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Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

Categoría: La Voz de Asturias

11 Diciembre 2006

¿No habrá otro Clinton por ahí?, de Manuel Zaguirre en La Voz de Asturias

Se ha dicho, con evidente razón, que en las elecciones políticas que se celebran en los Estados Unidos de Norte América, ya sean presidenciales o legislativas, deberíamos poder votar todos cuantos poblamos este mundo habida cuenta lo mucho que nos atañe --demasiadas veces para mal-- cuanto allí se maneja.

De haberse podido realizar ese imposible, desde luego Bush no sale electo tal como venía la mano, ni mucho menos reelecto tras burlarse del clamor mundial contra la invasión de Irak y el anunciado y confirmado desastre al que asistimos entre la rabia porque se haya producido a causa de la arrogancia y estupidez de unos pocos y la impotencia de no encontrar una salida minimamente viable.

Las más de 600.000 víctimas iraquíes a causa de la espiral invasión- insurrección, el altísimo riesgo que ello comporta para la vergüenza universal y la estabilidad mundial, sobre todo al vincularse con otra herida que sangra incontenible desde hace décadas: la ocupación militar e intento de borrar del mapa al pueblo palestino... nos impiden todo consuelo por el desprecio y la severidad con que la Historia tratará a Bush y a sus chicos del coro jugando a ganadores. Y bueno que va a ser.

Retomando el hilo, ya que no podemos votar en los USA permítasenos al menos opinar con el debido cuidado, eso sí, de no confundir los deseos con la realidad o de hacer virtud de la necesidad. Quiero decir que la victoria de los demócratas en las recientes legislativas, ganando la mayoría en el Congreso y en el Senado, necesitamos que sea un vendaval de sosiego en un escenario internacional hipertensionado por las peligrosísimas políticas de la administración Bush y del complejo militar- industrial y los lobis petroleros a los que sirven sin el menor respeto a las formas.

DE MOMENTO, el cese fulminante de Rumsfeld --allí no hay tradición de que dimitan los presidentes a causa de errores, tropelías y mentiras, como es el caso-- y los guiños de Bush a la mayoría demócrata para reorientar la política internacional en sus tramos más calientes --Irak, Palestina, Irán--, pueden ser señales en esa dirección del cambio necesario.

No obstante, a veces a lo necesario se opone lo posible y es legítimo pensar que la victoria demócrata se va a administrar en clave local estadounidense y que la política exterior --la política imperial por excelencia-- no va a sufrir variaciones esenciales. En este punto se recrean mucho los antiyanquis primarios que sostienen que demócratas y republicanos son idénticos en los collares y en lo demás.

Yo creo, contrariamente, que la necesidad de que los USA cambien su comportamiento internacional es tan clamorosa para todos, ellos incluidos, que acabará concretándose en hechos que alivien y descompriman la misma. Por supuesto, lo de que demócratas y republicanos son caras de una misma moneda siempre fue un reduccionismo estéril. En qué cabeza cabría que Kennedy y Nixon fueron lo mismo y, sobre todo y a raíz de la que está cayendo, nadie sostendría que Clinton y Bush, da igual padre o hijo, son similares en los planos nacional o internacional.

Tras la victoria demócrata no hay la menor duda de que algo ha empezado a moverse en el polvorín por excelencia de oriente próximo. Son movimientos tan tenues que parecen imperceptibles, pero Bush, despabilado a golpe de votos en contra, ha entendido que encontrar alguna salida a la carnicería y al caos que provocó en Irak pasa inexorablemente por implicar a Siria e Irán y ello pasa, a su vez, por negociar seriamente en vez de amenazar con ataques imposibles a estas alturas. Asimismo, esa negociación multibanda es imprescindible con interlocutores válidos de la insurgencia iraquí y afgana (no le será difícil al Bush junior pues su papá, al que quería asesinar Sadam, tiene mucho que ver con la promoción y sostén de todos ellos). Por supuesto, sin acabar con la brutalidad del Estado de Israel contra Palestina, imponer una tregua duradera, levantar el criminal embargo contra la población exhausta, reencarrillar el conflicto por la vía de la negociación, con mediación internacional e intervención de la ONU, camino de la creación de un Estado palestino en los términos que establece Naciones Unidas... son inútiles todos los esfuerzos pacificadores en la región. La herida por la que sangra el mundo árabe y musulmán en su conjunto se llama Palestina; sin cerrarla no habrá paz ni estabilidad alguna.

BUSH, EN su brutal ignorancia, con su guerra preventiva y el intento democratizador manu militari, va camino de provocar que el islamismo extremista sea hegemónico política y culturalmente en los países árabes-musulmanes. El subdesarrollo impuesto, la desesperanza de los jóvenes, los regímenes neo-totalitarios serían los mayores aliados de Bush y el mejor combustible para la producción infinita de mártires, insurgentes o resistentes como les llaman por allí, o terroristas como les llaman por aquí.

Impedir ese desastre geopolítico de alcance incalculable pasa por idear soluciones más imaginativas e integradoras en la línea de la alianza que sugiere nuestro presidente y otros mandatarios mundiales, repensar el conjunto de equilibrios viables en oriente próximo de modo que, con epicentro en Palestina, alumbren una paz suficiente a cuyo amparo encarar los grandes retos de justicia social, modernización, inserción digna en la escena internacional, que el mundo árabe y musulmán reclama y merece tras siglos de colonialismo y expolio aún en vigor.

Por supuesto, es necesario también que Bush y lo que representa desaparezcan de escena histórica como un mal sueño irrepetible. Tal vez él se conforme con una salida discreta como una contribución última para atenuar o evitar que los republicanos sean barridos de aquí a dos años. Da por supuesto, y todos los demás también, me temo, que ninguna instancia jurídica le va a pedir cuentas. Pero no deja de ser molesto el ineludible juicio de la Historia, normalmente más demoledor que el otro.

TAL VEZ POR todo ello ya se esté moviendo Bush en la dirección que esperamos, deseamos y necesitamos que se muevan los demócratas tras su reciente victoria en las legislativas y la previsible en las presidenciales.

Lo imprescindible, no obstante, es que toda la sociedad norteamericana se mueva en una dirección que abra horizontes a la Humanidad, de la que ellos son parte, obviamente. Por ello, y por lo que tiene de luminosa y precursora, no me resisto a concluir con una frase de Bill Clinton, pronunciada ante un auditorio estudiantil hace unos meses: "Los Estados Unidos deberíamos trabajar hace ya tiempo para construir un orden internacional en el que nos sintamos a gusto cuando no seamos primera y única potencia mundial..."

Que así sea cuanto antes, por la cuenta que nos trae a todos. Es decir, que un mundo multipolar, fundado en el derecho internacional, el desarme, la paz, la solidaridad, el desarrollo sostenible y la erradicación de cuanto hay de inhumano en él, del sida al hambre y del analfabetismo a la explotación infantil, sustituya a esta paranoia que se levantó tras caerse el famoso muro.

Manuel Zaguirre. Presidente de USO.

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11 Diciembre 2006

Susurros entre edificios, de Arturo Gutiérrez de Terán en La Voz de Asturias

La proximidad de las torres de viviendas que ya existían desde hace unos 40 años con el nuevo complejo edificatorio presidido por el Palacio de Congresos, la defiende el Arquitecto Calatrava diciéndonos que el Proyecto se concibe de tal modo que se establezca un "diálogo" entre lo preexistente y las nuevas instalaciones de Hotel, Oficinas, Palacio de Congresos, actividad comercial, ocio...

Los arquitectos recurrimos a este concepto de "diálogo" entre dos edificaciones, cuando tenemos que proyectar un nuevo edificio en las proximidades de otro(s) ya existente(s), y al que por tanto se le suponen ciertos derechos. Los nuevos volúmenes proyectados más los vacíos que se generan en el conjunto edificado configuran el total de un determinado espacio urbano. Pues bien, hemos de suponer que el "diálogo" se establece entre lo viejo y lo nuevo a través de la aceptación de un principio elemental como es el respeto a lo preexistente, utilizando como instrumentos para alcanzar ese fin a los volúmenes arquitectónicos, a los espacios vacíos y a los materiales que se nos presentan a la vista. Y si lo viejo no tiene interés arquitectónico y por tanto no merece la búsqueda de ese "diálogo", muchos arquitectos tienen tendencia a ignorarlo y a definir su nuevo proyecto al margen de lo preexistente. Y, a mi juicio, esto es lo que ha pasado cuando se concibe el nuevo artefacto arquitectónico que dispone como centro al Palacio de Congresos, no apreciando el interés social y urbano del entorno más inmediato ni el resultado urbanístico de un rincón histórico y planificado de la ciudad.

El resultado es que la ciudad protesta a través de las múltiples opiniones de sus ciudadanos y como respuesta, el arquitecto estrella nos responde que eso ya estaba previsto y que el "diálogo" era la expresión (mágica, añado yo) a la que debemos atenernos. Para consolidar ese argumento, nos riñe el señor Calatrava al hacernos notar que las torres están aún más juntas entre sí, y que al elevar el hotel y otras dependencias, sobre una gigantesca estructura, se libera suelo y se recrea una zona verde que, de otro modo, jamás se hubiera obtenido; es decir, nos cuenta que la concepción arquitectónica de su obra, tiene una base social en el "regalo" de espacios verdes que consigue para la ciudad y en el "respeto" a los edificios preexistentes; y todo ello sin advertir la ofensa que puede significar para el Movimiento Moderno cuando concibe esta teoría higiénica frente a la ciudad industrial contaminada y hacinada.

EN MI OPINION, este tipo de argumentación explicada a última hora por el arquitecto no se sostiene, y por tanto nada de ello siento como cierto si nos atenemos a lo que se está edificando. Como anécdota, le cuento al lector que un buen amigo foráneo, altamente cualificado como profesional de la arquitectura, pasó por las proximidades de las torres que rodean al Palacio y, sin prestar excesiva atención a lo que se construía al lado, me preguntó: ´Oye, por cierto, cómo permitís aquí en Oviedo el paso de una autopista por el centro de la Ciudad y al borde de las ventanas de unos edificios?´. Hay que admitir que en aquel momento existía solamente la estructura y podía dar lugar a este tipo de irónica reflexión, pero resulta sintomático de la disparatada proporción que se estaba manejando. Más que un diálogo, parece un susurro al oído de esos edificios en que parece decirles: ´ Fuera de aquí, que estáis molestando!´. Eso sí, sin gritar, dialogando.

Y tal parece, pues ya son varios los ciudadanos expectantes e ilusionados con el artefacto arquitectónico, que con inocencia y buena voluntad nos recuerdan que el siguiente paso debiera ser la demolición de las torres de las viviendas de VPO, para que aparezca con resplandor la obra maestra.

Yo les recuerdo a todos ellos y al dadivoso arquitecto que "regala" zonas verdes a la ciudad que las torres se conciben así a finales de los pasados años 60, para mantener el derecho a una edificabilidad que el Plan Urbanístico vigente confería al conjunto del Polígono de Llamaquique, dado que era obligado se recuperase para zona verde lo que entonces ocupaba el estadio Carlos Tartiere, pues el Plan Urbanístico Municipal reservaba para un nuevo estadio otros terrenos situados en el entorno de San Claudio. Las torres de viviendas responden, pues, a una estrategia urbanística municipal bien definida y totalmente consciente, como era la de recuperar como zona verde todo el espacio que ocupaba el campo de fútbol y su entorno para aparcamiento; y no es nada baladí lo de la zona verde, pues por Ley los planes urbanísticos debían, y deben, reservar un mínimo de superficie de suelo para parques, jardines y espacios libres, en función del número de viviendas/habitantes a los que servía. Se trataba así de dar respuesta a una exigencia legal.

LO MAS sorprendente es que para modificar una zona verde por otro uso, la Ley establecía un sistema complejo para que no resultara fácil tal modificación, y reservarlo solo para casos excepcionales, y en ella, en la Ley, se exigía el acuerdo del Consejo de Ministros y, en caso de ser aceptado, habría que prever otra zona verde de similares dimensiones en las proximidades de la anterior que se sustituía. Y esta exigencia legal, vigente desde 1976, nunca fue derogada aunque pasara a las Autonomías ese intencionado camino complicado para poder sustituir una determinada zona verde. Y todavía es el día de hoy que no alcanzo a comprender qué mecanismos legales se han utilizado para edificar sobre esa zona verde el artificio arquitectónico que se está construyendo, pero esto es ya otra historia.

Así pues, tengo que afirmar con disgusto y con respeto que yo no me creo nada de ese "diálogo" ni de ese "regalo de espacios verdes" ridículos y cubiertos por la inmensa estructura en arco que soportan simplemente cuatro plantas encima, y todo ello a escasa distancia de los edificios para viviendas. No me creo que el "diálogo" sea una estrategia teórica del Proyecto, sino más bien parece una excusa ante la opinión de los ciudadanos, que, atónitos, vemos y escuchamos y protestamos; ni me creo tampoco que nadie haya regalado una zona verde a la Ciudad sino que alguien nos la ha rapiñado y que, si no se realiza esa carísima y artificiosa superestructura para el lugar, el Arquitecto no podría impresionarnos a los ciudadanos que, boquiabiertos, asistimos al espectáculo.

ENTIENDO, como colofón a este breve comentario, que el arquitecto autor, realmente, ha ignorado el lugar donde se construye, o más bien parece haberlo despreciado, y el recurso al "diálogo" me resulta tan rebuscado y amanerado como lo que concibió para este especial lugar de la ciudad. Vendrán peregrinos a visitar la fastuosa obra del premio Príncipe de Asturias pero algunos de ellos, los más avisados, tendrán derecho a preguntarse si tras este desatino urbanístico, esa arquitectura debe considerarse como tal, y si debería dejar de premiarse. Más tarde se dirá que lo de Oviedo es un ejemplo de mala reordenación de un espacio urbano consolidado y, por tanto, pasa a ser algo lejano de la arquitectura. Sinceramente, no entiendo el "diálogo" al que se refiere el autor de tal desproporción, y más bien observo, por el contrario, que los viejos y nuevos edificios se repelen.

Ya en la torre de Telefónica de Montjuich (Barcelona), ejecutada para las Olimpiadas de 1992, el prestigioso profesor Federico Correa le planteó a nuestro arquitecto la inconveniencia de introducir aquel artilugio retorcido en un ambiente tan elaboradamente racional y de exquisita sensibilidad. No confundir escultura con arquitectura. A ello respondió el joven Calatrava que no tenía por qué considerar el entorno donde se realizaba. Era más importante, para él, el hecho de que se notara su torre aunque fuera por su "deformidad"; había que llamar la atención y alimentar su exigente egolatría.

Arturo Gutiérrez de Terán. Arquitecto.

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9 Diciembre 2006

El infierno natural, de Álvaro Ruiz de la Peña en La Voz de Asturias

De lo que pasa en España, cada vez entiendo menos. No entiendo al partido de la oposición, empeñado en destruir cuidadosamente cualquier posibilidad de diálogo que permita al gobierno acabar con el terrorismo. No entiendo al gobierno en sus políticas medioambientales, las más permisivas en materia de emisión de humos casi de Europa. No entiendo que el mismo gobierno permita, por acción u omisión (hasta ahora; veremos cómo se aplica la nueva ley del Suelo, cuando entre en vigor), la destrucción sistemática del paisaje, en amplias zonas del territorio nacional.

Una ley del Suelo que cuando aterrice sobre el asturiano afectará, si no llega demasiado tarde, a los planes urbanísticos de dieciséis concejos litorales del Principado que, de cumplirse las previsiones establecidas por los respectivos ayuntamientos, rebasará ampliamente el crecimiento de un 20% que la futura ley prevé como tope, tomando como base la ratio número de habitantes-viviendas construidas, a lo largo de la costa asturiana. Es decir, que los actuales planes contemplan la posibilidad de construir mayor número de viviendas que habitantes tienen esos concejos (Llanes, por ejemplo, con un censo de 13.169 habitantes en la actualidad, construiría 14.500 viviendas, a través de las recalificaciones de suelo rural o agrícola en suelo urbanizable, mutación a la que son tan aficionados los gobiernos municipales españoles (y ahora asturianos) que tienen costa, playas y acantilados.

En este sentido, la voracidad municipal, unida a una insensata y mimética visión del crecimiento económico, en aquellas áreas del territorio que más han sufrido los efectos de la durísima reconversión europea, es una amenaza permanente para el llamado paraíso natural, un paraíso que no parece estar eficazmente custodiado por esos vigilantes de la playa encarnados en la CUOTA (comisión de urbanismo del Principado) y en ese nuevo POLA (plan de ordenación del litoral asturiano), que no tiene mucho que ver con las fundadas en tiempos medievales, cuando los asentamientos humanos de las zonas rurales decidieron crecer para promover las relaciones económicas y mejorar las condiciones de vida de sus pobladores. En la CUOTA, por vía de ejemplo, están representados los sectores empresariales de la construcción, pero no así aquellos colectivos, despectivamente llamados conservacionistas, que se han echado sobre sus frágiles espaldas la tarea de controlar y, en su caso, denunciar, los desmanes que un plan sí y otro también perpetran contra el mantenimiento razonable de nuestro patrimonio natural.

NO ES CIERTO,o al menos totalmente cierto, que la costa asturiana sea la mejor preservada de todo el litoral español (por lo menos en lo que afecta a las disposiciones, reglamentos o leyes que dimanan de la voluntad política de nuestros representantes, y en lo que atañe a su obligado cumplimiento). Cuando los políticos hablan de ello: de lo bien conservada que está nuestra costa, olvidan que esto es así -hasta la llegada al litoral asturiano de la autovía del Cantábrico- por dos razones, una de índole natural y otra por cuestiones carenciales de infraestructura. La primera, por una cuestión de clima, que alejaba al turismo masivo hacia otras zonas del país más seguras ; la segunda, por la insuficiente red de comunicaciones, que mantenía a Asturias alejada de ese mismo turismo estándar. Así fue durante muchos años, y eso fue lo que salvó al paraíso natural de convertirse en el infierno real que es hoy todo el litoral levantino, desde la Costa Brava hasta el cabo de Gata. Así que la preservación de la privilegiada naturaleza asturiana no es un logro de la clase política autonómica en los veinticinco últimos años, sino más bien el fruto de unas circunstancias azarosas que, ahora, vemos cómo se modifican estructuralmente.

Y esta vertiginosa modificación estructural, es buena o es mala? Naturalmente que es buena, claro que lo es. Yo no vivo instalado en el pasado, si digo que quiero conservar, en su estado natural, la playa de la Gúelga en Llanes, por poner un ejemplo (y aunque la señora alcaldesa de este ayuntamiento piense lo contrario; nos ha llegado a tachar a los que piensan como yo de "egoístas", "contrarios al progreso" y "sicarios del Partido Popular", en un medio de comunicación, lo cual no deja de tener gracia). Yo vivo instalado muy en el presente y, sobre todo, en el futuro, en beneficio de las generaciones que lo disfrutarán. Sería egoísta justamente lo contrario.

DIAS ATRAS podíamos leer en los periódicos que la CUOTA había bendecido los planes recalificadores de Vallobín, que afectan a la famosa Loma del Canto, con lo que el gobierno municipal ovetense se frotaba las manos. El mismo día podían leer los lectores que la Asociación Siglo XXI, que trabaja por el crecimiento sostenible en el concejo de Muros del Nalón, denunciaba los planes urbanísticos de su ayuntamiento (dos mil nuevas viviendas para una población actual y estable de dos mil habitantes). Y así podíamos seguir hasta el hartazgo.

Y cuando falte el suelo urbanizable qué vamos a hacer? Aparte de llorar, yo, desde luego, las maletas.

Álvaro Ruiz de la Peña. Profesor de Literatura en la Universidad de Oviedo.

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9 Diciembre 2006

El Dr. Mortera y Mr. Hyde, de Nacho Monserrat en La Voz de Asturias

Alberto Mortera fue, en la oposición, uno de los concejales más críticos con Gabino de Lorenzo. Ahora es, en la órbita del equipo de gobierno, uno de los más floridos y encendidos apologistas de ese mismo alcalde al que antes vilipendiaba. Pasó de denunciar la "avaricia del catastrazo", la "turbia" gestión del agua, el "oscurantismo" de Gesuosa o la "destrucción" del Parque del Oeste, a definirle como un político con liderazgo, convicción para defender los intereses de Oviedo y capacidad para generar ideas de futuro, entre otros elogios. Entre el primer y el segundo Mortera apenas han pasado dos años, pero su evolución, o involución, según quien lo juzgue, no ha sido cuestión de tiempo. El suceso que catalizó el cambio fue su expulsión del PSOE. Funcionó como el brebaje que le ha llenado de tanta idolatría por De Lorenzo como inquina por sus ex compañeros. Como si se sintiera en deuda con él, Alberto Mortera no pierde oportunidad de trufar los elogios al alcalde con ataques al PSOE. Algo parecido ha hecho otro de los recientes fichajes del alcalde, el candidato a concejal del PP José Suárez Arias-Cachero. Sus primeras palabras tras su nombramiento fueron para mostrarse agradecido con el dedo que le ha designado y crítico con los socialistas asturianos. Quizás crean que afianzar las convicciones propias se consigue denigrando las del contrario, lo cual no es más que una muestra de cierta endeblez ideológica. Mientras tanto, De Lorenzo puede sentirse el Rey Sol de la política en esta ciudad. Sin necesidad de moverse, consigue que cada vez sean más los cuerpos que giran a su alrededor.

Nacho Monserrat- Periodista.

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8 Diciembre 2006

Fiestas y mas fiestas, de Mario Bango en La Voz de Asturias

Como los españoles dejamos todo para el final, la semana que viene es la de más trabajo del año porque entre tantas fiestas el mes de diciembre queda reducido, en la práctica, a esos pocos días en los que hay que cerrar balance, gastar lo que quede de remanente en los presupuestos, organizar las cenas con los amigos, con los compañeros y con otros compromisos adquiridos y prepararse para los apuros de Navidad. Por eso hay que proponer a la comisión esa que estudia el horario de los españoles para adaptarlo a Europa, que en realidad lo que tenían que hacer los europeos es adaptarse a España, el país con más días festivos por año. Días que además no cuadran igual en todas las comunidades en función de los criterios de cada una, aparte de los dos días anuales que cada municipio puede declarar festivo también con cualquier motivo por peregrino que sea.

Si había alguna duda que el nuestro es uno de los mejores para vivir y disfrutar, aunque de vez en cuando y en un momento de despiste haya que soportar la bronca política de los telediarios entre Zapatero y Rajoy, Acebes y López Garrido, Carod Rovira y Artur Mas, Otegui e Ibarretxe, la amplia cobertura de días exentos de trabajo confirma que es verdad. Ya quisieran en Islandia, el paraíso de los nuevos ricos, o en Suecia, tan modernos, o en Alemania, trabajadores ellos, disfrutar de este calendario que te da respiros cada poco y te propone puentes tan largos como el de esta semana. Y eso sin contar que los lunes llega el personal agotado del fin de semana y el viernes escapamos en cuanto podemos camino de esa segunda casa en la sierra, en la costa o en el pueblo del suegro o la suegra.

NO ES de extrañar que con una organización festiva tan acabada a los europeos les parezca esto jauja y compren apartamentos, villitas y lo que se les tercie a la vera del mar Mediterráneo, donde la temperatura y el sol rozan la perfección, para abandonar lugares tan aburridos como fríos, aunque, eso sí, mucho más productivos. Pero aparte de los topicazos sobre quienes trabajan más o menos, sí es cierto que en España vivimos por encima de nuestras posibilidades. Eso es tan obvio como que cada día estamos más endeudados y que la economía parece boyante gracias al consumo interno y a la construcción, no a nuestra capacidad de innovación, ni a la venta de royalties, ni a una industria extraordinariamente competitiva. Y a eso hay que añadir que nuestro mejor producto es el turismo que, en realidad, depende de las condiciones naturales y que, a pasos agigantados, estamos ahogando con tanta presión urbanística sobre el sobreexplotado Mare Nostrum.

Pues bien ese país que se pasa medio año de fiesta, que vive por encima de sus posibilidades, que tiene una tendencia natural a la chapuza, en el que la corrupción es cada día más evidente, donde las mafias viven con comodidad, en el que se malgasta el dinero público con una alegría que da vértigo, parece también capaz de lo mejor. Hoy hay millones de españoles muy bien preparados que trabajan con intensidad y con honradez, pese a lo mal vistas que están ambas cosas en un lugar en el que defraudar a la hacienda pública era tenido como una conquista y no como una desgracia. En el que los especialistas en el escaqueo --muchos de ellos amparados bajo unas siglas que le permita liberarse de la pesada carga de ir día a día al curro-- reciben homenajes. en el que muchos prefieren impedir avanzar a los demás por pura envidia antes que ocuparse de progresar por sí mismos. En el que unos cuantos de los que se dedican profesionalmente a la política son el mejor ejemplo de la incompetencia, la mediocridad y la cara dura y además reciben entusiasmados apoyos por ello desde púlpitos y papeles impresos. Un sitio en el que la mentira organizada es un éxito casi siempre para desesperación de la mucha buena gente que soporta todo eso con buena cara y con la esperanza de que algún día seamos homologables a nuestro entorno.

La España de la pandereta parece que se impone aunque la gente sensata y razonable nos advierta de que vamos camino del estrelladero a toda velocidad y sin que nadie se ocupe del rumbo. Quién va a pensar en el mañana cuando somos los menos ahorradores del mundo occidental? A quién le preocupa que dentro de unos años estemos como Argentina por deudores y malgastadores? Todos damos por supuesto que nuestra pertenencia al club de los nuevos ricos es irreversible y que la Unión Europea nos arropará, pero casi nadie cae en la cuenta que hemos sido históricamente pobres y periféricos salvo en periodos muy escasos y algo me da que estamos viviendo uno de ellos pero que como todos los ciclos, tendrá su fin.

MENOS MAL que incluso en los tiempos más negros, en aquella España del XIX y del XX, atrasada y analfabeta, la simpatía y las ganas de fiesta fueron siempre incorregibles. Por lo tanto ahora que pasamos por una época boyante, que tenemos a nuestro Solana bien colocado en Bruselas y a nuestro Rato en el meollo del capitalismo, que aspiramos a ser algo más que una mera referencia divertida en los periódicos del mundo por los toros, la sangría, la vitalidad, es el momento de plantearse el futuro con un poco más de seriedad, aunque sea en el medio de las fiestas.

Mario Bango. Periodista.

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8 Diciembre 2006

Qué reyes, de Carmen Gómez Ojea en La Voz de Asturias

Creo, y lo creo porque quizá sea absurdo, y la fe es creer lo que resulta fabuloso para otros, que los neandertales no se extinguieron y están aquí, y que todo el mundo tiene su gen neandertaliense, por muy sapientes que nos juzguemos. Incluso los neandertales escrotos tienen su anuncio propio en la televisión, donde salen avasallando, invadiendo las calles en plan Fraga y rugiendo que son hombres y quieren comida de muy hombres, o sea, mil calorías por bocado de una hambuguesa del Burger King que, dado que la carne picada que se cocina en las casas y en los figones honrados y decentes en forma de filetes rusos o de albóndigas no produce esa barbaridad de kilojulios, debe tener un aditivo muy del gusto del paladar neandertaliense, capaz de enganchar con adicción feroz a esas criaturas, que pasaron mucha hambre cuando vivían en las cuevas, donde los más fuertes se merendaban a los más débiles y desnutridos y quizá por eso hoy, por miedo a las hambrunas padecidas por sus ancestros, ingieren esas atroces XXL, como si tuvieran que ir al bosque a cortar leña, a la mina a arrancar carbón o por agua al lejano río. Y, si bien no se les puede prohibir la ingesta de esa bazofia, sí es un asunto de salud pública que se haya avisado a la población de que tirarle al estómago el equivalente calórico a más de media docena de huevos fritos no resulta saludable. También era necesaria la exigencia de que los restauradores tomaran medidas para evitar la presencia en el pescado fresco de la anisakis, que los japoneses desalojan de sus crudités marítimas con el método más eficaz, que no es otro que el viejísimo de la limpieza y congelación como arma contra esta larva. Los cocineros que chillan y alborotan contra esa norma ya podían, ya, no asesinar, en cambio, los quesos a base de frío, metiéndolos salvajemente en el frigorífico. El hombre es lo que come, por eso hay tantos que son el doble de una Doble Whooper de la hamburguesería King. Qué reyes.

Carmen Gómez Ojea. Escritora.

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6 Diciembre 2006

La Grúa de Mingote, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

A Pepe Miranda, alcalde.
A Toni Silva, escritor.

El Paseo de La Grúa en Ribadesella, que es mi pueblo, ha sido escenario histórico de la vida riosellana desde el siglo XIX. La pasarela local por donde desfilaron los diversos modelos sociológicos que imprimieron carácter a las movidas populares, que, luego, le aportaron a este pequeño mundo de pasiones humanas duelos y quebrantos, costumbres fascinantes, dramas íntimos, novedades efímeras y soledades infinitas. Hoy, La Grúa -como lo bautizó el pueblo sabio hace dos siglos- es el claustro por donde las sucesivas generaciones locales pasean sus metódicas melancolías. Es el lugar por donde discurría un antiguo camino de sirga , un sendero que recorría la marinería tirando de la maroma (sirga) con la que remolcaban sus barcos desde la bocana del puerto hasta la dársena interior para fondearlos.

En este paseo situó Pepín de Pría el escenario de su poema La Fonte del Cay, una de las mejores obras líricas escritas en el dulce bable oriental. Hace cincuenta años, los riosellanos, sentados en el poyo que lo festonea en toda su longitud -"el banco de piedra más grande del mundo", según dejaron dicho los históricos eruditos locales-, contemplaban en las doradas y apacibles tardes de primavera el espectáculo circense protagonizado por los salmones recién llegados a la ría, después de recorrer miles de millas marinas, desde el lejano Atlántico occidental, en busca de sus orígenes natales, de donde años antes habían partido siendo esguines para, luego, regresar convertidos en plateados salmones.

Hasta la década de los años 60 del siglo pasado, en las templadas noches estivales, desde La Grúa se podía adivinar el bullicio de la colonia de veraneantes asentada en la -entonces- aristocrática barriada de La Playa. Todavía conservaban algunos de los hábitos elitistas que habían hecho furor en el tiempo de la I Restauración. Para los plebeyos nativos, "vivir en La Playa" equivalía a haber triunfado en la vida; era ponerse a la altura social de aquellos dioses estivales que constituían la divina casta de los señores de La Playa , protagonistas de una cultura aristocrática y burguesa -ambas, dinásticas-, que tuvo su edad de oro durante las tres primeras décadas del siglo XX, cuando los marqueses de Argüelles -un marquesado que fue la gran locomotora del veraneo elitista en Ribadesella- reunían en los salones y en los jardines de su palacete en La Punta del Arenal a la flor y nata de la monarquía borbónica: reyes, príncipes, políticos , escritores, artistas y otras especies sociales propias de la época.

EL ULTIMO gesto público de aquella cultura conservadora y elitista de los señores de La Playa , se produjo cuando el legendario cantautor Raimon dio un concierto en la glorieta que remata al Paseo de La Grúa. Mientras una muchedumbre -en su mayoría, jóvenes que tenían mucha prisa para disfrutar de las novísimas libertades democráticas- coreaba las canciones heterodoxas del rebelde valenciano antifranquista, un puñado de asustados epígonos de los señores de La Playa , agrupados al otro lado del canal de entrada al puerto, en las arenas de la playa, rezaba el santo rosario invocando la salvación de España.

Pero contra el cambio social, que ya se notaba en el país como consecuencia de la quiebra del pertinaz autarquismo económico e ideológico, poco podían las letanías del conservadurismo acongojado (aviso: dice acongojado; no acojonado). La Playa fue el primer gran escaparate en donde se exhibió ese cambio, que dio, como resultado, la socialización del ocio estival, que, de ser una costumbre elitista, pasó a ser un hábito de consumo popular. Se produjo la socialización del veraneo, y la consiguiente reconversión del veraneante en turista ... El Ayuntamiento de Ribadesella, consciente de esa evolución de la historia sagrada local, quiere que las futuras generaciones la conozcan desde sus orígenes a la actualidad para ayudarles a que comprendan mejor la que será suya, la de su propio tiempo.

Para contarla de una manera amena y divertida, le solicitó a un famoso personaje actual su valioso concurso. Antonio Mingote es, sin duda, el artista e intelectual (o viceversa) que más genuinamente encarna en estos momentos la inteligencia clásica de aquel periodismo que mejor interpretó a la sociedad española de los treinta primeros años del siglo XX. (Por ejemplo, La Esfera, Mundo Gráfico, Blanco y Negro , etc, etc).

El espectacular cómic histórico que Mingote ha dibujado -según guión de Toni Silva- para ser leído en el castizo paseo riosellano, probablemente permita elevar aún más, si cabe, la fama de Ribadesella como paraíso del turismo y el veraneo. Será, en lo sucesivo, el paseo de La Grúa de Mingote . Está garantizada la metamorfosis de la historia local en una fascinante historia universal de los riosellanos.

A los futuros eruditos locales les tocará poner su inteligencia personal al servicio de una nueva historiografía en la que los tradicionales argumentos emocionales de los riosellanos deberán ser sustituidos por rigurosas razones científicas; las cuales servirán entre otras cosas para evitar, por una parte, que simples leyendas populares se interpreten como hechos históricos reales; y, por la otra, para evitar que no sea tan fácil magnificar a ciertos protagonistas de la mitología social contemporánea, como si fueran puros riosellanos de pro; sobre todo, cuando esa condición sólo es virtual; no real, puesto que únicamente la avalan unos supuestos circunstanciales, aunque capaces de provocar reacciones emocionales colectiva e individualmente. La historia debe ser algo mucho más que un desahogo de la emoción; es el resultado de un trabajo basado en el uso inteligente de la razón. El reto es tentadoramente intelectual. Sobre todo, será tan divertido como aventurarse, otra vez, en busca del "trifinus melancólicus". O como votar a Gundisalvo.

Lorenzo Cordero. Periodista. Cronista Oficial de Ribadesella.

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5 Diciembre 2006

México entre brumas, de José Oneto en La Voz de Asturias

Felipe González, expresidente del Gobierno español, uno de los mejores conocedores de la realidad latinoamericana, y sobre todo de la realidad mexicana, dice que no puede entender nada de lo que está ocurriendo en el país azteca. Invitado de honor de la toma de posesión de Felipe Calderón Hinojosa, declaraba preocupado que "México es de los países más difíciles de interpretar en el mundo y conozco muchos". "El país se encuentra -según González- en una bruma muy rara desde que se conocieron los resultados electorales del mes de julio".

El pronunciamiento de Felipe (González), no el del otro Felipe (Calderón). que tampoco entiende nada de lo que esta ocurriendo en este país de 130 millones de habitantes, de los cuales casi 30 están en el umbral de la pobreza, viviendo con algo mas de un dólar diario, es quizás la mejor fotografía de la situación. Fotografía movida y desdibujada pero fotografía al fin y al cabo de una situación.

Una situación crítica que estallaba hace una semana con la ocupación violenta de la Asamblea Legislativa de San Lázaro por los legisladores partidarios de Angel Manuel López Obrador, líder del izquierdista PRD (Partido de la Revolución Democrática, para impedir la jura del cargo presidencial de Calderón, el sucesor del primer presidente del PAN (Partido de Acción Nacional), Vicente Fox.

En esos momentos, hace una semana, México contaba con tres presidentes. Uno, Fox, que terminaba su mandato entre acusaciones de ser el autor del fraude electoral del mes de julio. Otro, López Obrador, autoproclamado también presidente en el Zócalo por miles y miles de mexicanos convencidos de su victoria electoral de julio (el 42% de los mexicanos piensan que hubo un fraude electoral) y, un tercero, Calderón Hinojosa, que ganó las elecciones por una mínima diferencia de 233.831 votos (0,5 puntos).

La historia de los tres presidentes se agravaba con la ocupación violenta de la Asamblea Legislativa, a bofetadas, puñetazos, patadas e incluso golpes de kárate, arrojándose todos, perredistas y panistas, todo tipo de objetos, al tiempo que se iniciaba una de las semanas mas dramáticas y críticas que ha vivido el país desde su independencia, hasta el punto que se temió que, en efecto, Calderón no pudiese tomar posesión de su cargo y jurar la constitución.

LOS PARTIDARIOS de López Obrador, que habían anunciado que la toma de posesión era una autentico golpe de Estado, estaban dispuestos, a dar su particular golpe de Estado ocupando San Lázaro, ante el estupor de una ciudadanía muy por encima de sus dirigentes políticos. Jamás México, había vivido una situación similar.

Un López Obrador refugiado en el Zócalo y aceptado como presidente por la mitad del electorado, y con miles de sus partidarios paralizando México DF. y dispuestos a marchar sobre el congreso.

Un Vicente Fox, atrincherado en Los Pinos y acusado de no hacer las reformas necesarias tras la derrota del PRI en el 2000, después de más de setenta años en el poder y principal causante de la actual crisis, la más grave que vive el país en los últimos 50 años. Y un Felipe Calderón, desbordado por los acontecimientos y sin la suficiente experiencia como para asumir el reto que se le viene encima. La situación llegó a ser tan esperpéntica que, temiendo que la jura en la Asamblea fuera imposible, en el primer minuto del día uno de diciembre en una improvisada ceremonia en los Pinos, rodeado de militares, y en un acto inédito y profundamente significativo, Fox entregaba la bandera nacional a su sucesor en un forzado gesto de transmisión de poderes. Pasara lo que pasase horas más tarde, de hecho, Calderón se convertía, esa madrugada, en presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

TRAS LA apresurada y esperpéntica jura, que apenas duro cuatro minutos, entre gritos de "espúreo" y "traidor", y súplicas llorosas de su madre María del Carmen Hinojosa ("Señor, señor, protégelo, protégelo"), Felipe Calderón y, probablemente, México, se encuentran todavía sumidos, una semana después , en esa bruma a la que se refiere Felipe González.

Una bruma que oculta una profunda división del país en dos bloques hasta ahora irreconciliables, aunque Calderón haya comenzado a hacer llamamientos al consenso y al entendimiento hacia un López Obrador que no está dispuesto a ceder, que ha formado su propio Gobierno y que ya ha anunciado que seguirá su lucha hasta que haya democracia en el país. Rodeado de grupos antisistema y criticado por la izquierda mas razonable, Obrador no piensa tirar la toalla ni aceptar nada de Calderón a pesar de la profunda crisis política e institucional en la que se encuentra el país.

CON UNA división cada vez mas profundas entre ricos y pobres, con un paro galopante y espectacular y sobre todo con una violencia que ha hecho de México uno de los países mas peligrosos del mundo, donde el narcotráfico ha penetrado en todos los sectores y en todas las instituciones.

Lo acaba de anunciar el Departamento de Justicia de Estados Unidos: los carteles de la droga mexicanos controlan en EEUU los mercados de la marihuana, la cocaína, las metanfetaminas y las drogas de diseño. Solamente en este año la guerra de los carteles por el control de la droga en Estados Unidos ha provocado dos mil "ejecuciones".

José Oneto. Periodista.

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