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Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

Categoría: Página 12

11 Diciembre 2006

Algo huele a podrido en Fray Bentos, de José Pablo Feinmann en Página 12

Si Hamlet, en su monólogo, se queja de las dilaciones de la Justicia, ¿cómo no ver que en esta cuestión de las pasteras la Justicia no sólo se dilata sino que amenaza con no asomar su rostro? Hamlet, envuelto en las telarañas de crímenes que azotan el reino de Dinamarca, agobiado por las culpas evidentes de culpables impunes, dice su (célebre) frase: “Algo huele a podrido en Dinamarca”. Todos saben que algo huele a podrido en Fray Bentos. Lo saben los intelectuales argentinos que hacen circular una solicitada que pronto publicarán. Suponemos que algo ayudará. Lo suponemos porque algunos de sus puntos de vista son irrefutables. Por ejemplo: “El Uruguay y la Argentina forman parte del Mercosur, el más avanzado proceso de integración alcanzado por nuestra región, destinado a afrontar los desafíos de la globalización y a fortalecer un horizonte de reformas progresistas necesario para cambiar el duro paisaje social que aflige a nuestros países”. El Mercosur está en peligro de extinción con la papelera de Fray Bentos. Pero –no podemos no saber esto– son muchos los enemigos del Mercosur y son muchos los que festejarían su fracaso. Entre ellos, la papelera de Fray Bentos, que es una empresa multinacional. Que, además, recibió apoyo del Banco Mundial, cuyo presidente, Paul Wolfowitz, es un hombre del esquema internacional y bélico de los Estados Unidos (pues el esquema que Estados Unidos tiene, hoy, del “mundo” es un esquema de guerra, de guerra de prevención, es decir, de guerra en estado de latencia permanente). Paul Wolfowitz no tiene ningún interés en que el Mercosur se consolide. Debe estar más que satisfecho presenciando el deterioro de esa entidad que globalizaría a los países de América latina en una política de independencia. Wolfowitz apoya a Botnia porque Botnia, si triunfa, significaría la derrota del Mercosur y el consiguente triunfo del ALCA. Esto también se juega en Fray Bentos. Desde este punto de vista, la “inocencia” de la pastera finlandesa, su defensa de su mero interés “técnico”, se revela en lo que tiene de oculto. Todo huele mal aquí. No sólo las putriciones con que la pastera castigará las narices y los pulmones y la vida en general de la gente que tenga la desdicha de habitar en sus adyacencias. Botnia es la avanzada en la destrucción del Mercosur. No digo que lo haya sido siempre. Pero, en política, los hechos van tomando formas diferenciadas y cada vez más complejas a medida que se desarrollan. Lo que era una simple empresa que se instalaba en un pequeño país sudamericano, hoy (por medio del apoyo del Banco Mundial y, por consiguiente, de los Estados Unidos) se ha transformado en la herramienta más eficaz para demostrar que el Mercosur es imposible. “No es viable”, según se suele decir. Este espectáculo de dos países agarrándose a patadas por una pastera finlandesa, esta imagen de enfrentamiento irresuelto entre Argentina y Uruguay revela que el Mercosur, en manos de “bárbaros latinoamericanos”, es imposible. Estas cosas las tienen que manejar los países líderes de la comunidad internacional. Los pequeños feudos de América latina no tienen aún madurez política para llevar a cabo algo que Europa ya hizo. Así piensan, así razonan, así no lo dirán pero en base a estas convicciones actúan. Como dice el texto (solicitada de intelectuales) a que hago mención: “Hoy está puesta a prueba la voluntad política de ambos gobiernos para evitar que una involución hacia la xenofobia malogre la amistad histórica entre nuestros pueblos y esta perspectiva común”. Una solicitada es una expresión de deseos: algo debiera ser hecho de una manera y no de otra. Es cierto lo que dice el texto en relación con “la voluntad política de ambos gobiernos”. Se trata de que adviertan que aquí está en juego un proyecto de integración y hasta de unidad política de América latina, frustrado una y otra vez desde los orígenes de nuestra historia independiente, contra un proyecto de “libre comercio” que pondrá una vez más la tan meneada “libertad de comercio” a los pies del capital transnacional. Uno ya está hastiado de decir estas cosas y le dicen “marxista” cuando las dice o “populista” y pronto le dirán “terrorista”, pero la cuestión puede explicarse así: con el ALCA los negocios los hará Estados Unidos, aniquilando con el poder de sus capitales “trans” los balbuceos de un mercado latinoamericano que privilegie los negocios entre nuestros países. Con el Mercosur los mejores negocios los haremos nosotros y Estados Unidos no quedará “fuera” de ellos pero no los manejará a su antojo. Cada país que comercie con Estados Unidos (es un simple y, creo, contundente ejemplo que ofrezco) deberá consultar con la comunidad americana: si ese negocio lo puede hacer –en iguales o mejores condiciones– con un país del Mercosur tendrá que hacerlo con éste. Con el ALCA (bajo la mentira que nadie ignora de la “libertad de comercio”) esos negocios se harán siempre con el amo del Norte. El tiburón y los pequeños peces. Si los pequeños peces no se unen el tiburón los devora. Quienes abogan por el ALCA abogan por la hegemonía de Estados Unidos en América latina: hegemonía comercial, económico-financiera y política. ¿Quiénes abogan hoy por el ALCA? La pastera Botnia y el Banco Mundial. Y cualquiera que apoye el triunfo de Botnia en Fray Bentos. Si Botnia triunfa en Fray Bentos el Mercosur se muere y se impone el ALCA. Aquí está el centro del problema. El resto es hojarasca. Esto es lo que huele a podrido en Fray Bentos. Lo que menos se dice. No se trata de una lucha entre Argentina y Uruguay: se trata de una lucha entre el futuro del Mercosur o su derrota a manos del ALCA. Cada país deberá elegir qué hace. Los aspectos secundarios no lo son: somos países de la periferia, del Tercer Mundo (porque aunque el segundo mundo, la Unión Soviética, se haya evaporado, el tercero, nosotros, todavía existe), esa condición nos convierte en el basurero. Nadie duda de que Botnia tiene otros lugares donde instalarse. Nadie duda de que algún lugar tendrá, incluso, en la mismísima Finlandia. Nadie duda, tampoco, de que si viene a Fray Bentos es porque, aquí, en el basurero del mundo, es donde quiere arrojar su pestilencia. Para ello trae mucho dinero y sabe que un país latinoamericano siempre necesita dinero y trabajo para los hambrientos que le crecen como la mala suerte.

Entre tanto, otro peligro (paralelo al que encarna Botnia) nos acecha: Estados Unidos dice que “estaría actuando” una célula de Hezbolá en la Triple Frontera. Es el costo de debilitarse, señores gobernantes de América latina. Sigan sin unirse, sigan arriesgando la consolidación del Mercosur y pronto Estados Unidos encontrará guerrilleros debajo de nuestras azoradas camas, o en el baño de nuestras casas o donde se le antoje. (Ejercicio de política-ficción: ¿por qué no decimos que hemos detectado células de Hezbolá en un pueblito de Arizona y habremos de intervenir porque, sabemos, planean un atentado en nuestro país, como ya hubo otros?)

La mirada crítica es totalizadora. Nada se entiende si no se totaliza. La mirada crítica, la que relaciona los elementos de un conflicto y los une en una síntesis que los totaliza y nos permite entenderlos, diría aquí algo definitivo: entre la pastera de Fray Bentos, que aniquila el Mercosur, y la “súbita” aparición (aún, sólo aún, no confirmada) de militantes de Hezbolá en la Triple Frontera hay una clara unidad. Los dos hechos forman parte de una misma totalización: si América latina se debilita, Estados Unidos puede apretar con su actual política de agresión, la lucha contra el terrorismo. El Banco Mundial del señor Wolfowitz y los poderes multinacionales que lo apoyan saben lo que hacen. Esos poderes confluyen en Estados Unidos, líder en la lucha por el ALCA. Esos poderes apoyarán a Botnia hasta el fin. La lucha sólo podrían emprenderla, unidos, Argentina y Uruguay, con, además, el respaldo de toda América latina. Debiera ser el primer acto político del Mercosur. Su acta de nacimiento: no, por el momento, a Botnia, férreas condiciones para su instalación, una Junta Latinoamericana de Control y, si se dictamina su poder contaminante, que se la lleven a otra parte. Uruguay debiera entender que, a largo plazo, le conviene más consolidar el Mercosur que recibir los dólares de Botnia. Y Argentina, urgentemente, debe hacer partícipe de este debate a todos los países de América latina. O esto lo resuelve una junta de países latinoamericanos o gana Botnia, gana el Banco Mundial, gana el ALCA y, muy pronto, habrá, aunque no las haya, células de Hezbolá en la Triple Frontera. Es el próximo paso.

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9 Diciembre 2006

Rajar, lo único valiente que nos queda, de Michael Moore en Página 12

El lunes 27 de noviembre la guerra de Irak pasó a ser un día más larga que la Segunda Guerra Mundial. Así es: pudimos derrotar a los nazis, a Mussolini y al imperio japonés en menos tiempo de lo que le está tomando a la única superpotencia que queda en el mundo asegurar la autopista que va del aeropuerto al centro de Bagdad. Y no es que la aseguramos, ya que después de 1347 días, el mismo tiempo que nos tomó conquistar el norte de Africa, desembarcar en Italia, cruzar el Pacífico y atacar Francia, no pudimos lograr que una simple autopista no explote a cada rato con minas caseras hechas con latas de conservas. Así nadie se puede asombrar de que los taxis cobren miles de dólares para ir del aeropuerto al centro. Y eso que el precio no incluye ni un mísero casco.

Este fracaso absoluto, ¿es culpa de nuestras tropas? Para nada. Lo que pasa es que no hay tanques o helicópteros o democracias salidas de la punta de las bayonetas que puedan “ganar” en Irak. Es una guerra perdida, perdida porque nunca tuvo ningún derecho a ser ganada, perdida porque la empezaron hombres que nunca fueron a la guerra, hombres que se esconden detrás de los que sí pelean y mueren.

Escuchemos lo que dice el pueblo iraquí según una encuesta reciente realizada por la Universidad de Maryland:

- El 71 por ciento quiere que Estados Unidos salga de Irak.

- El 61 por ciento apoya los ataques de los insurgentes a las tropas norteamericanas.

Sí, la gran mayoría de los iraquíes piensa que nuestros soldados deberían ser mutilados y muertos. Entonces, ¿qué carajo seguimos haciendo allí? Me parece que hay varios mensajes que no entendimos.

Hay varias maneras en que un país puede ser liberado. Generalmente, su propia población se alza y se libera a sí misma, como hicimos nosotros. También hay movimientos de masas no violentos, de desobediencia civil, como en la India. O boicots internacionales tan largos y efectivos que el régimen se rinde, como en Sudáfrica. O uno puede, simplemente, esperar hasta que las legiones del rey se cansen de congelarse y se vayan, como pasó en Canadá. Lo que uno no hace es invadir un país y decirle a su pueblo “llegamos a liberarlos”, cuando ellos no movieron un dedo para liberarse a sí mismos. ¿Dónde estaban los suicidas cuando Saddam los oprimía? Yo creo que el viejo Saddam era un tirano cruel, pero parece que no lo suficiente para que miles arriesguen su cuello contra él. “No, Mike, ellos no podían hacerlo... Saddam los hubiese matado...” ¿En serio? Y ustedes creen que nuestro rey George W. no mata a los insurgentes? ¿Ustedes creen que nuestros próceres no tenían miedo? Claro que sí, pero no pararon. Que un país no esté dispuesto a jugarse la vida para liberarse de un tirano es la primera indirecta que hay que atender, porque te dicen que no van a ayudar cuando uno quiera liberarlos.

Un país puede ayudar a otro cuando éste se está liberando de un tirano, como los franceses nos ayudaron a nosotros, pero en cuanto la ayuda termina hay que irse de inmediato. Los franceses no se quedaron en 1784 y no nos dijeron cómo formar un gobierno. No dijeron: “Nos quedamos porque queremos sus recursos naturales”. Se fueron y nos dejaron solos y nos llevó seis años poder llamar a elecciones. Y años después tuvimos una guerra civil sangrienta. Esas cosas pasan y los franceses no dijeron: “Mejor nos quedamos en EE.UU., para que no se maten por la esclavitud”. La única manera en que una guerra de liberación funciona es si los libertadores tienen al pueblo detrás y a un grupo de Washingtons, Mandelas, Gandhis y Franklins al frente. ¿Dónde están esos genios en Irak? Todo esto es una joda, fue una joda desde el principio y la joda es con nosotros, pero con 655.000 iraquíes muertos (según la Universidad Johns Hopkins), supongo que la joda también los afecta a ellos. Por lo menos los 655.000 sí fueron liberados. Para siempre.

Por eso no quiero ni oír hablar de mandar más tropas, ni de “redistribuirlas”, ni de esperar cuatro meses para empezar a retirarse. Hay una sola solución: irse. Ahora. Esta noche. Salir lo más rápido posible. Mucha gente de buen corazón no quiere creerlo, nos mata aceptar la derrota, pero no hay modo de deshacer el daño ya hecho. Si uno maneja de noche y borracho y atropella un chico, no hay manera de volverlo a la vida. Si uno invade y destruye un país, y empieza una guerra civil, no hay mucho más que hacer hasta que baje el polvo. Tal vez entonces uno puede purgar la atrocidad que cometió y ayudar a los sobrevivientes.

Los rusos se fueron de Afganistán en nueve meses y apenas sufrieron bajas. Se dieron cuenta del error que habían cometido y se retiraron. Hubo una guerra civil. Ganaron los malos. Tiempo después aparecimos nosotros y derrocamos a los malos. Todo el mundo contento. Fíjense, al final todo se arregla.

La responsabilidad de terminar esta guerra es ahora de los demócratas. El Congreso controla el presupuesto y la Constitución dice que sólo el Congreso puede declarar la guerra. Los demócratas tienen las riendas en las dos cámaras y no terminar con esta locura puede provocar la ira del votante. No es chiste, señores demócratas y, si lo dudan, sigan unos meses en guerra. Así dejará de ser la guerra de Bush y pasará a ser la guerra de Bush y los demócratas.

Esto es lo que esperamos:

1. Sacar a las tropas ya. No en seis meses. Ahora. No busquen más cómo ganar. No podemos ganar. Perdimos. Cosas que pasan.

2. Pidan disculpas a los soldados y compénsenlos. Pidan disculpas por hacerlos pelear una guerra que no tiene nada que ver con nuestra seguridad nacional. Hagámoslos sufrir lo menos posible. Los mutilados física y mentalmente tienen que ser atendidos y compensados financieramente. Las familias de los muertos se merecen la mayor de las disculpas y atenciones de por vida.

3. Debemos purgar la atrocidad que cometimos contra el pueblo de Irak. Hay pocos pecados peores que hacer la guerra por una mentira, invadir otro país porque uno quiere algo enterrado allí. Muchos más pueden seguir muriendo. Su sangre está en nuestras manos, más allá de a quién hayamos votado. Cuando termine la guerra civil, tenemos que ayudar a reconstruir Irak. No hay redención hasta que purguemos lo hecho.

Los americanos somos mejor que todo esto que se hizo en nuestro nombre. La mayoría nos enojamos tanto después de los atentados que nos confundimos. Nadie pensó, nadie miró un mapa. Y gracias a nuestro patético sistema escolar y a nuestros perezosos medios de comunicación, nadie sabe historia. No sabíamos que éramos nosotros los que financiamos a Saddam hasta cuando masacraba a los kurdos. No sabíamos qué era un sunnita y qué un chiíta. El ochenta por ciento de los jóvenes, según la National Geographic, no podía encontrar a Irak en un mapa. Nuestros dirigentes usaron nuestra estupidez, nos manipularon con mentiras, nos asustaron a muerte.

Pero en el fondo somos buena gente. Aprendemos despacio pero cuando nos dijeron “misión cumplida” sospechamos y empezamos a preguntar. Después nos fuimos desesperando y en noviembre nos enojamos y votamos para enmendar el error. Ahora la mayoría sabe la verdad, se siente triste y culpable y quiere de alguna manera enmendar las cosas. Por desgracia, no podemos. Entonces tendremos que aceptar las consecuencias de nuestros actos y estar ahí si el pueblo iraquí alguna vez se atreve a pedirnos ayuda. Les pedimos perdón. Y les exigimos a los demócratas que escuchen y nos saquen de Irak ahora mismo.

Michael Moore. De michaelmoore.com

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8 Diciembre 2006

Demonios, de Daniel Goldman en Página 12

Más allá de un lineamiento ideológico, el fascismo es una actitud de vida. Puede ser tanto de derecha como de izquierda. Y aclarando esto, quiero hacer referencia al fascismo de la derecha, que puede no ser lo mismo que la derecha. No lo sé, pero puede no ser. Lo que sí sé es que el fascismo de la derecha nunca descansa en nuestro país. Es ordenado y prolijo y cada tanto se despierta de manera abrupta en las luminosas mañanas. Aunque vivan blindados, descubren que las garantías de seguridad no les bastan. Entonces desempolvan el noble concepto de que también tienen el deber de “garantizar” la democracia a través del “compromiso” republicano.

El temor que me provocan estas cosas, a las que lamentablemente adhieren no pocos miembros de la flor y nata de la sociedad, me dan la pauta de que quienes están detrás de todo ello, si bien puede ser que se encuentren desarmados de balas, cosa que dudo, de lo que sí estoy convencido es que no se desarmaron ideológicamente en sus intenciones, las cuales están ligadas a la preocupación de que “a seguro se lo llevaron preso”.

Y mientras la Justicia decretó que a “Etche-colatz se lo lleven preso”, como consecuencia de ello López está desaparecido durante más de dos meses por los amigos de “seguro”, en tanto que muchos de mis amigos, testigos de las atrocidades de la dictadura, comparten en estas horas con su gente querida las amenazas de “seguro”.

El caso López es un nuevo punto de inflexión. No quiero dentro de 30 años lamentarme de lo que no digo en este presente. Porque todo acto de la memoria judía debe ser, a su vez, un acto de denuncia. Lo de López es paradigmáticamente grave, serio, dramático y sagrado. Lo que demuestra que 30 años marcan un período importante en una historia que no cierra sus heridas y que permiten comenzar a analizar algunos tópicos que resultan, a la luz de la distancia, importantes para debatir. Pero a su vez sería una deshonestidad intelectual pensar los 30 sin los 20 y sin los últimos 10. Porque la historia es todo un devenir.

En este sentido, quiero compartir algunas sensaciones subjetivas. Pocas, porque me cuesta fraccionar “el tiempo” y realizar un corte tajante “en el tiempo”. Pero se me ocurre que esas sensaciones deberían “con el tiempo” resultar “líneas de trabajo”, para modificar “líneas de conducta” de nuestro presente.

Una de esas líneas de trabajo debería estar trazada a partir del punto de partida de que no se ha dicho lo suficiente acerca de la teoría de los dos demonios. Esta proposición sostiene que existieron dos bandos que se enfrentaron en una contienda. Lamentablemente, esta teoría no ha sido suficientemente repudiada y, por no haberla repudiado tanto, la endemoniada teoría de los dos demonios, para nada pasada de moda, dejó marcas que son “absolutamente” peligrosas, y utilizo el carácter de “absoluto”, ya que la misma instituyó una licencia cultural que abrió las puertas a un relativismo ético. El relativismo ético no es una postura filosófica sino un mecanismo sofista inventado, en este caso, por alguna clase dirigente y social, de la que podemos leer en los diarios, que si bien se resguarda en el lamento de lo acontecido culpando a algunos, acompaña con suma elegancia la verdadera irresponsabilidad de no haber elevado la voz como condición necesaria y suficiente, al permitir que el sistema democrático se interrumpa en el ’76, que 30.000 desaparecidos rieguen con su sangre nuestra tierra, que cientos de niños, hoy ya jóvenes adultos, no encuentren su verdadera identidad y que en definitiva haya quedado un vacío moral en todos los órdenes del quehacer cotidiano. La ausencia de López es una parte de ese vacío moral.

Mientras tanto, los duodemonistas creen quedar libres de cualquier cargo que la historia, y no la justicia de los tribunales, les pudiera llegar a atribuir. Y lo peor es que a esta altura la teoría de los dos demonios es la garantía democrática para que militares puedan sentirse libres de vociferar en Plaza San Martín, durante el mes de mayo pasado, junto a Bignone, el pensamiento de sus conciencias.

La teoría de los dos demonios, que a mi gusto ideológicamente tiene grandes fisuras porque atenta contra la naturaleza misma del Estado, es más que una falacia. Es una mentira.

Una falacia puede no sostenerse por la lógica misma, pero la propuesta duodemonista es una mentira, ya que sus premisas son un engaño. No tiene ningún asidero fáctico en virtud de la desproporción numérica de los “ambos bandos” supuestos. Y atenta contra la función del Estado ya que desvirtúa el sentido unívoco de los derechos humanos. Y cuando me refiero a ese sentido unívoco vale la pena comprender que, por definición, el único que puede violar los derechos humanos es el Estado.

Por lo tanto, ante la reaccionaria pregunta, ¿dónde están los derechos humanos de los policías o del ejército?, se debe aclarar que la pregunta está mal formulada, porque son la policía y el ejército los que deben resguardar los derechos humanos. Esa es parte de su función.

Tengo la sensación de que el duodemonismo resultó ser el nieto del “por algo será” y, cuidado, porque regresa más seguido de lo que nos imaginamos y puede llegar a unirse con alguna otra hipótesis y mutar y transformarse en una teoría negacionista. Como, por ejemplo, que las listas con los nombres de los desaparecidos que aparecen en este libro no son reales, que los desaparecidos no son tales, o que están tomando sol en algunas playas de Europa, como se dijo durante tanto tiempo.

El duodemonismo también está íntimamente emparentado con la magnitud y las variables de los silencios que son paralelamente destructivos como las acciones que pueden llevarse a cabo. Porque es el eco del silencio el que otorga el consentimiento para que se produzcan nuevas desapariciones. Y volvamos a insistir en el nombre de Julio López.

Como ejercicio espiritual, vale la pena releer el libro de Jacobo Timerman Preso sin nombre celda sin número, citado en este informe de la Cosofam, en el que en pocos y contundentes párrafos el renombrado periodista medita acerca de la complicidad del silencio permitiéndonos comprender que una sociedad siniestra es aquella que se compone de muy buena gente que no dice absolutamente nada.

Daniel Goldman. Rabino.

Palabras pronunciadas en la AMIA el 5 de diciembre, en ocasión de la presentación del informe “La violación de los derechos humanos de argentinos judíos bajo el régimen militar”, editado por la Cosofam de Barcelona.

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8 Diciembre 2006

Nixon light, de O’Donnell Santiago en Página 12

Por segunda vez desde que asumió como presidente, Raúl Castro invitó a George W. Bush esta semana a normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La primera había sido en una entrevista concedida al diario Granma a poco de asumir la presidencia de Cuba, el 31 de julio, por la enfermedad de su hermano, Fidel. Esa vez Raúl había sorprendido por la mesura y el respeto con que había tratado al país del Norte, pero sus palabras no habían sido bien recibidas en Washington. Bush, Condi Rice y varios más le habían respondido con insultos y sermones. Bush se había dirigido directamente al pueblo cubano, llamándolo a la insurrección. Tom Shannon no había tenido mejor ocurrencia que llamar al presidente cubano “Fidel light” y enumerar una serie de reformas y medidas que debían adoptarse en la isla antes de hablar de aflojar el embargo.

El domingo, en un discurso público tras un desfile militar para homenajear a Fidel, Raúl Castro reiteró la invitación y mantuvo el respeto y la mesura de sus dichos anteriores.

Esta vez la respuesta fue diferente. En vez de insultos exaltados, silencio. Algún comentario de rigor de voceros institucionales de la presidencia y el Departamento de Estado, pero nada más. Ni siquiera títulos en los grandes diarios, que se ocuparon de Cuba ese día, pero para resaltar la ausencia de Fidel en los festejos de su 80º cumpleaños.

El silencio podría leerse como un ninguneo, y seguramente algo de eso habrá, pero también puede ser el preludio de un cambio de actitud. Es que para el gobierno norteamericano la oferta de Raúl Castro suena más tentadora esta segunda vez.

En agosto la guerra del Líbano todavía ilusionaba a Bush y sólo los republicanos más pesimistas imaginaban la paliza que recibiría el gobierno en las legislativas. Las elecciones del mes pasado no sólo castigaron a Bush y cambiaron la dinámica interna de su país, sino que además pincharon el globo del lobby anticastrista.

En los últimos años, después de mucho remar, los cubanos de Miami habían alcanzado el status de grupo seudoinfluyente en la política local, y lo habían logrado por una circunstancia casi fortuita. Fue en el 2000, cuando la elección entre Bush y Al Gore se decidió por unos pocos votos en el estado de Florida, sureño y conservador, el único lugar del país donde el voto cubano-americano alcanza algún peso.

Una puesta en escena de esa seudoinfluencia se había ensayado en los ’90 con el caso Elián González, el niño cubano retenido en Miami en contra de la voluntad de su padre. Ese escándalo internacional mostró a los líderes anticastristas en su dimensión más patética y causó un fuerte deterioro a la imagen de la comunidad cubano-americana en los Estados Unidos.

Las elecciones del mes pasado no sólo castigaron al presidente que más los apoyó –y que es el hermano de Jeb Bush, el gobernador de su estado– sino que los castigó directamente a ellos. ¿Por qué? Porque la elección no se decidió en Florida como la del 2000. Se decidió en estados del mediooeste como Missouri, Indiana y Kentucky, y del medioeste como Maryland y Virginia, todos políticamente moderados y típicos representantes del pensamiento del norteamericano medio, que a esta altura anda medio podrido de tantas peleas y que empieza a darse cuenta, después de las Torres Gemelas, de que la Guerra Fría terminó.

El mundo también cambió desde la primera vez que Raúl Castro habló de negociar, hace más de cuatro meses. Ya no hay chances de sacar conejos de la galera en Irak, el Líbano se cae a pedazos, los cañones están puestos en Irán, y de paz en Medio Oriente ni hablar.

Mientras tanto, en un clima en el que hasta presidentes de segunda no se privan de echarse una parrafada en contra de Bush, aunque sea pour la galerie –ni hablar de las poesías subidas de tono que le dedican casi a diario Hugo Chávez y el presidente iraní– Raúl Castro se traga los insultos de los norteamericanos y contesta con tono conciliador, casi amistoso, reiterando la oferta de sentarse a dirimir su diferencias en una mesa de negociaciones.

A cambio de un poco de serenidad le ofrece a Bush una oportunidad de salvar la ropa, de pasar a la historia como el presidente que retomó la relación con Cuba después de medio siglo. Y con todas las ventajas del “Síndrome de China”, como se llamó el acercamiento entre Nixon y Mao en el ’72 que llevó al restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y China. El argumento entonces era que Nixon y Kissinger tenían más margen para negociar con Pekín porque la oposición demócrata no los podía correr por derecha. Ahora pasaría lo mismo.

Un par de datos de la actualidad podrían facilitar el diálogo. Primero, ya no está de por medio la figura de Fidel, el último sobreviviente de la confrontación con el bloque soviético. Esa ausencia obligada permite que no entren en juego factores emocionales que podrían interferir con un buen entendimiento. Segundo, hoy la prioridad absoluta del gobierno de Bush y de la gran mayoría de los norteamericanos es la lucha contra el terrorismo. En ese terreno es más fácil encontrar coincidencias con Cuba que en el de la confrontación ideológica entre el capitalismo y el comunismo que privó en los años de la Guerra Fría.

Pero lo más probable es que no pase nada. Aunque Raúl Castro refuerce su palabras con la liberación de algunos disidentes encarcelados y la gradual relajación de las medidas de seguridad adoptadas durante la transición, como lo viene haciendo en contrapartida con la ola represiva que pronosticaban en Miami mientras velaban a Fidel en vida.

La actitud de Estados Unidos sigue siendo intransigente, al menos por ahora. Un vocero de la Casa Blanca dijo el domingo que antes de negociar Bush quiere ver cambios concretos en la isla.

Cambios concretos hubo. En Cuba y en el mundo, porque el paso del tiempo es inevitable. No serán los cambios que Bush quiere ver, pero Raúl Castro no tiene la culpa.

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8 Diciembre 2006

Pelando la cebolla, de Juan Gelman en Página 12

El asesinato con polonio 210 del ex espía Alexander Litvinenko sería tema de varias novelas según el cristal con que lo miren. La hipótesis inicial, dominante en los titulares de la prensa estadounidense, era obvia: había actuado la mano negra de Putin porque Litvinenko estaba indagando la muerte de la periodista Anna Politovskaia, opositora del Kremlin asesinada de un tiro en octubre pasado, crimen también atribuido al jerarca ruso. Es notorio que el partido de la guerra de EE.UU. ha incluido al gobierno Putin en el “Eje del Mal” –Rusia posee las reservas de gas natural más grandes del planeta–, pero esa acusación no resultó muy convincente: ¿de qué le serviría tal escándalo en vísperas de la importante reunión que los miembros de la OTAN sostuvieron en Lituania el 28-29 de noviembre “para analizar los desafíos a la democracia en el siglo XXI”? El asesinato de Litvinenko acentuó las duras críticas a Putin de los “halcones-gallina”, que lo califica de “Stalin reencarnado”, y esto pareciera el primer acto de un melodrama o de una tragedia. Se verá.

El transcurrir de los días trajo explicaciones más complejas que entusiasmarían a John Le Carré: las muertes de Politovskaia y de Litvinenko serían consecuencia de luchas internas con vistas a la sucesión de Putin en el 2008. Una fracción dura de sus enemigos, compuesta por agentes de los servicios secretos –hoy FSB, antes KGB–, estaría procurando abrir una brecha entre Rusia y Occidente a fin de excitar sentimientos nacionalistas en el pueblo para favorecer la llegada al poder de alguno de sus miembros. Quienes postulan esta hipótesis subrayan que la periodista fue baleada el día del cumpleaños de Putin y que el ex espía fue envenenado en vísperas de la reunión de la OTAN. Poco tiempo bastó para quitar otra capa de este enigma: se ha convertido en algo todavía más sórdido y en tema para un Dashiell Hammet. Ojalá aparezca alguno con su talento.

Sucede que Litvinenko planeaba hacer mucho dinero. Afirmaba que importantes fuentes del FSB le proporcionaban documentos comprometedores que le traerían riqueza a cambio de su silencio. Empezaba el mes de mayo cuando propuso el negocio a Julia Svetlichnaia, candidata a un doctorado de la Universidad de Westminster que lo consultó a comienzos de año sobre la cuestión de Chechenia. La académica declaró a The Observer (3-12-06): “(Litvinenko) me dijo que iba a chantajear o a vender información delicada a toda clase de gente poderosa, incluyendo oligarcas (sic), funcionarios corruptos y del Kremlin. Mencionó la cifra de 10.000 libras esterlinas que le pagaría cada uno para evitar que filtrara esos documentos del FSB. Andaba escaso de fondos y estaba seguro de que iba a obtener todos los expedientes que quisiera”. Según el diario The Australian, que la empresa Murdoch edita en Sidney, el ex KGB habría sido asesinado por el fracaso de algún trato con “actores del mundo despiadado de los negocios rusos”, involucrados en el sector energético y el de la seguridad privada (4-12-06). Una forma elegante de calificar a la mafia.

Uno de esos personajes sería el primer multimillonario de Rusia, Boris Berezovsky, conectado con la mafia de Chechenia, que habría incurrido en los delitos de fraude, corrupción de políticos y aun asesinato y que en el 2001 se asiló en Gran Bretaña cuando tocaba fondo la investigación ordenada por Putin, su ex protegido hasta que llegó al gobierno. Berezovsky empleaba a Litvinenko en vida y tiene sus buenas razones para utilizarlo muerto contra el jefe del Kremlin. Los mafiosos norteamericanos podrían aprender un par de cosas de Berezovsky, hoy que Rusia se ha convertido en una suerte de Sicilia en gran escala: el asesinato es una herramienta más en el mundo empresarial, su tasa anual en la ex URSS triplica la de Nueva York y el crimen organizado brilla por su presencia. El naufragio del “socialismo real” abrió la puerta a un capitalismo salvaje en el que pronto se destacó Berezovsky. Curiosa paradoja: hizo su primer millón de dólares en una ciudad del Volga que lleva el nombre de quien fuera un notorio dirigente comunista italiano, Togliatti.

Berezovsky poseía –entre muchas otras empresas– la cadena nacional de televisión más grande del país. Su control se consolidó luego de que el primer director de la cadena fuera asesinado a lo gangster. La policía lo consideraba el principal sospechoso del crimen, pero las investigaciones no llegaron al río: el multimillonario gozaba de la amistad y protección de su tocayo Yeltsin, entonces presidente de Rusia. La revista Forbes, ésa que enlista a los más ricos del mundo, investigó en diciembre del ’96 el caso Berezovsky in situ, se preguntó si no sería “el Padrino del Kremlin” y recogió la observación de un empresario norteamericano que hacía negocios con Avtovaz, una fábrica de automóviles del ruso: “Estas gentes son delincuentes atroces. Es como si Lucky Luciano fuera presidente del directorio de Chrysler”. Pobre Lucky, siempre lo difaman.

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6 Diciembre 2006

Hugo Chávez dió un crédito de 80 millones de dólares a SanCor, de Claudio Zlotnik en Página 12

HUGO CHAVEZ ANUNCIO UN CREDITO PARA EL RESCATE FINANCIERO DE LA EMPRESA LACTEA

Otro jugador por la leche de SanCor

Venezuela otorgaría 80 millones de dólares a cambio de leche en polvo y transferencia de tecnología para desarrollar una empresa láctea en ese país. Una delegación de SanCor está en Caracas. Diferencias en la cooperativa por esta oferta y la de Soros. SanCor tiene una deuda de 170 millones de dólares. Había anunciado una asociación con Soros.

Hugo Chávez extendió sus inversiones en activos argentinos. A los 4000 millones en Boden 2012 que lleva adquiridos desde el 2004, ayer le sumó un crédito de 80 millones de dólares a SanCor. Más que por su magnitud, el desembolso conlleva una clara lectura política: la decisión del venezolano se confirmó 25 días después de que una empresa del grupo Soros hiciera una oferta por el control de la láctea argentina. Esa intención de compra había levantado una fuerte polémica, de la cual no permanecieron al margen funcionarios cercanos a la Casa Rosada. “Trajeron un proyecto y ya tenemos la decisión tomada: será un crédito de 80 millones de dólares para que ellos se liberen de la deuda, que en realidad es mayor, pero así se aliviarán y podrán seguir trabajando”, sostuvo ayer Chávez desde Caracas al formular el anuncio. El mandatario llega mañana a la Argentina.

De acuerdo con lo manifestado por el presidente venezolano desde el Palacio Miraflores, el salvataje financiero le permitiría a SanCor mantener su condición de empresa cooperativa. “Así podrán seguir produciendo para la Argentina y para nosotros”, aseguró el mandatario. Esta sería una condición apreciada entre la mayoría de los actuales socios de la compañía. De hecho, uno de los ejes en las negociaciones con el grupo Soros era que los asociados pudieran mantener la acción de oro para retener el poder de veto en las decisiones.

Oscar Carreras, presidente de SanCor, estuvo ayer en la Casa Rosada. Tenía pactada una reunión con Néstor Kirchner, quien finalmente no asistió. Estuvieron Felisa Miceli y Alberto Fernández. El ejecutivo puso al tanto de las negociaciones con Soros a los funcionarios, y quedaron en verse en los próximos días.

Por lo pronto, esta mañana habrá otro encuentro clave para el futuro de la compañía: entre una delegación de SanCor que llegó en las últimas horas a Caracas, encabezada por el vicepresidente Italo Gastaldi, y funcionarios de primer nivel del gobierno venezolano.

Desde el punto de vista económico-financiero de la compañía, el principal punto pasa por resolver el agujero en sus cuentas. Justamente, el traspaso de la mayoría accionaria a Soros intentaba solucionar esa crisis. El aporte de 120 millones de dólares para apropiarse del 62,5 por ciento de SanCor aparecía como un verdadero salvataje.

Distintas fuentes de la láctea coincidieron, en diálogo con Página/12, en que los 80 millones de dólares de financiamiento prometidos por Chávez no resolvían la cuestión. La deuda de la empresa asciende a 170 millones de dólares, y hace dos meses y medio SanCor incumplió el pago a sus acreedores de un vencimiento por 10 millones de dólares.

Respecto del resto del dinero que haría falta para rescatar a SanCor, las fuentes consultadas evidenciaban divergencias. Por un lado se aceptaba que el crédito de Chávez no impediría que Adecoagro, la compañía de Soros, se acoplara como socia de una SanCor que mantendría su status de cooperativista. Esta visión era compartida anoche en un despacho de la Casa Rosada con acceso directo a Kirchner. En el Gobierno, incluso, no descartaban el ingreso del grupo Petersen, encabezado por el banquero Enrique Ezkenazi y el empresario Eduardo Eurnekian, ambos de buena llegada al despacho presidencial. Otras fuentes de la empresa, en cambio, sostenían que no había alternativas: si Chávez entraba al negocio, no habría espacio para otros inversores privados. En ese sentido, se especulaba con la posibilidad de que el Estado argentino hiciera su aporte. Consultada durante una conferencia de prensa, Miceli evitó realizar comentarios.

Para Venezuela, el negocio luce interesante teniendo en cuenta que es el principal comprador de leche argentina. De hecho, uno de cada cinco dólares exportados por SanCor se dirigen hacia ese país. Venezuela compra exclusivamente leche en polvo. El presidente caribeño tampoco dio detalles, pero en la empresa estimaban que el préstamo debería ser a un plazo mínimo de diez años. Chávez se limitó a explicar que SanCor “devolverá parte del crédito en producción” y en la transferencia de tecnología para ayudar a Venezuela a “fabricar integralmente” leche en polvo. Si el préstamo fuera a diez años, SanCor podría pagar su deuda exportando 3300 toneladas de leche en polvo anuales adicionales. Todavía se desconocen las condiciones del crédito. Si se toma como antecedente las compras que hizo Chávez de títulos de la deuda argentina, no hizo un mal negocio. Adquirió Boden 2012 al precio “de mercado”, al mismo valor que pagaron los bancos en esas operaciones.

En los últimos dos años, Venezuela importó 1800 vaquillonas con el objetivo de desarrollarse en el negocio lácteo. También poseen algunas plantas de la ex Parmalat que actualmente están paralizadas y tierras suficientes para la producción. Pero adolecen de técnicos y de la tecnología, que podrían ser aportados por SanCor. Sobre estos temas se venía conversando en las últimas dos semanas, aprovechando los viajes de ejecutivos de la compañía a Caracas. La urgencia de Chávez es incrementar los niveles de consumo de leche, que se encuentran en 120 litros anuales per cápita contra 210 litros de la Argentina y los 150 litros recomendados por la Asociación Mundial de la Alimentación.

El mensaje de Chávez de ayer le añade condimentos económicos pero sobre todo políticos en torno de una de las mayores empresas argentinas todavía manejadas por capitales nacionales.

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6 Diciembre 2006

Defendamos los bosques, de Romina Picolotti en Página 12

Desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días, la Argentina perdió dos tercios de la superficie de sus bosques nativos originales. En los últimos años, la deforestación superó las 200.000 hectáreas anuales, siendo la región chaqueña la de mayor reducción de cobertura forestal.

Este hecho, potenciado por procesos que incluyen la especulación inmobiliaria y la visión cortoplacista de actores del sector agrícola, constituye uno de los más graves problemas ambientales de nuestro país. Los bosques nativos son parte fundamental del patrimonio natural de los argentinos. Su pérdida, frecuentemente irrecuperable, nos empobrece.

Pero además los bosques nativos son también el territorio de miles de pequeñas comunidades campesinas, pueblos originarios y criollos, que dependen de ellos cotidianamente. Para las comunidades que viven en y de los bosques, éstos constituyen su casa y su fuente de subsistencia. La tasa actual de desmonte significa su expulsión hacia la pobreza urbana.

El Poder Ejecutivo de la Nación, a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, realiza acciones técnicas y científicas y promueve modelos de uso sustentable, iniciativas de protección y apoyo a las provincias que constitucionalmente tienen el dominio original de los bosques existentes en sus territorios. Es política de esta Secretaría fortalecer esta relación de colaboración y apoyo al manejo sustentable del bosque nativo.

Hoy el Congreso de la Nación analiza un instrumento legal indispensable para detener el proceso de rápido deterioro actual y comenzar a solucionar el problema. El proyecto de ley “Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para los Bosques Nativos” reconoce la situación de emergencia, detiene los desmontes que devastan nuestros bosques y expulsan a sus comunidades, establece la imperiosa necesidad de contar con adecuados procesos de ordenamiento territorial de los bosques nativos en cada provincia y sujeta los aprovechamientos futuros a la evaluación de su impacto ambiental. Además contempla la instrumentación de medidas de fomento que apoyen a las provincias en el desarrollo de actividades de aprovechamiento sustentable de su patrimonio forestal nativo, en las que ya estamos trabajando.

Desde esta Secretaría hemos trabajado con empeño junto a legisladores en el texto que hoy se encuentra en el Congreso y confiamos en su rápida aprobación, convencidos de que ello constituirá un hito fundamental en la recuperación de nuestros bosques, el bienestar de las comunidades que viven de ellos y la defensa del patrimonio natural de la Nación.

Romina Picolotti. Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

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6 Diciembre 2006

Lea el diario, general, de Mario Wainfeld en Página 12

Uno tiene ganas de decirle algo desde hace 33 años, desde el derrocamiento de ese prócer democrático que fue Salvador Allende. En el largo ínterin, el hombre se constituyó en el emblema mayor, el más exitoso a su modo, de los dictadores de la región durante los ’70 y los ’80. El más junado, el que más duró, el que armó mejor su descendencia política (¿qué se hizo de la “cría del Proceso” que pretendió parir Jorge Rafael Videla?). El general está de salida, pero uno tiene ganas de echarle un parrafito sin caer en el mal gusto de complacerse con la muerte de alguien, así sea la muerte de alguien como él.

Así que, puesto a no ser despiadado, uno le diría al general que (si su estado de salud se lo permite) le echara una ojeada al diario. El día en que usted fue internado, general, Hugo Chávez arrasó en las elecciones presidenciales de Venezuela. Es un militar, pero mal arriado como pocos, plebeyo en los modos, agresivo con los gringos, populista, desenterrador de tópicos patrioteros, amigo de Fidel Castro. Esa gente deshonra el uniforme, lo cambia por pilchas rojas y fanfarronea delante del populacho. Y gana las elecciones, general, ese arte tan esquivo, aun para usted a quien se le dio vuelta la taba en el plebiscito nacional de 1988 que (se suponía) tenía ganado. Por no hablar de sus sucesores de la derecha chilena que –por un gol o por dos o en definición por penales– (ay) jamás consiguen derrotar al enemigo en las urnas.

Siga leyendo, general, que el Cono Sur se ha transformado en algo intolerable. Un obrero de izquierda en Brasil, interpelando a los desarrapados del Nordeste. Un cholo en Bolivia, elegido por multitudes, que habla en su parla incomprensible. Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez investigan las violaciones de derechos humanos y escudriñan al interior del Plan Cóndor, en cambio de agradecer su aporte a la democracia.

El mismo día en que usted tuvo el soponcio, Raúl Castro festejaba el cumpleaños de Fidel. Ese dictador (ése sí que fue un dictador) subsiste, su régimen sobrellevó todo, hasta la entropía del socialismo soviético. Para colmo, todos los gobernantes de la región lo respetan, algunos lo adoran como Chávez y Evo Morales. Hugo Banzer, un colega de armas, era un interlocutor más valorable aunque no consiguieron acordar sobre la salida al mar de Bolivia. Estuvo a un tris de lograrlo, general. Ahora se supone que los presidentes Morales y Michelle Bachelet puedan dar ese paso histórico. Un indígena y una mujer, fíjese usted.

Una mujer, general, en un rol reservado como tantas otras cosas importantes a los machos. Hija de una de sus “víctimas” (así las llaman ahora), “víctima” ella misma, para colmo. Fue ministra de Defensa, ahora tiene una congénere en ese rol, que dialoga con su par argentina. Qué pueden hacer las mujeres en ese dominio que exige pantalones, general, qué mierda puede decirle una polleruda a un soldado.

Los diarios de hoy día no hablan del juez Baltasar Garzón, pero ese sátrapa foráneo que osó querer detenerlo (tanto lo quiso que logró hacerlo) sigue detentando su público despacho, hurgando en la historia sin comprenderla ni un ápice.

Los diarios comentan, general, que, si deja este valle de lágrimas, tal vez tenga honras fúnebres proporcionales a su grado. La ministra de Defensa adelantó que, siendo usted acusado de crímenes terribles pero no estando condenado por ninguno, le cabe el beneficio de la duda. Y de ahí los honores, tributo a la presunción de inocencia. Qué incordio, general, deberle el fasto y la circunstancia a la presunción de inocencia, esa mariconada garantista. Usted no se hará drama, los aceptará igual. Ya se comportó como un ladrón de gallinas, simulando, aferrándose a las chicanas más mezquinas, en todas las investigaciones judiciales sobre sus crímenes, sus desfalcos, su enriquecimiento ilícito. La lucha por Occidente no conoce desmayos, en la trinchera no rigen ciertas reglas de caballerosidad, qué tanto.

Qué plomo que está el diario, general. Qué se ha venido haciendo del mundo y sus benefactores. Si hasta sus descendientes de la derecha chilena se han venido despegando de usted y lo harán mucho más tras su muerte. Mancha venenosa, le decimos acá en Argentina.

Por no hablar de los estudiantes chilenos, esos chiquillos que salen a las calles y enfrentan a los carabineros desprovistos del miedo que usted supo calar hasta los huesos.

¿Sabe qué, general? Mejor no lea el diario mientras decide si prorroga su presencia en este valle de lágrimas como lo hizo Francisco Franco (ése sí que era un modelo) o le dice adiós.

Cuídese como pueda, ahórrese la malasangre y prepárese para descansar en paz, que no ha de serle sencillo.

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