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Caffè Reggio

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30 Enero 2006

Chirac l'historien, del Editorial en Le Monde 30.01.06

Edito du Monde

Blessure, tragédie, abomination, "tâche indélébile" : Jacques Chirac a su trouver les mots pour qualifier l'esclavage. Le président de la République recevait le 30 janvier, à l'Elysée, le Comité pour la mémoire de l'esclavage, présidé par l'écrivaine Maryse Condé. Il a annoncé à cette occasion que la France commémorerait chaque 10 mai – date de l'adoption en 2001 de la loi Taubira, faisant de notre pays le premier au monde à reconnaître l'esclavage comme crime contre l'humanité –, et dès cette année, l'abolition de l'esclavage.

Il faut donner acte à M. Chirac que, dès son arrivée à l'Elysée, il a refusé de tricher avec l'histoire de son pays. "Dans la République, a-t-il souligné le 30 janvier, nous pouvons tout dire sur notre histoire. La grandeur d'un pays, c'est d'assumer toute son histoire. Avec ses pages glorieuses, mais aussi avec sa part d'ombre." Le 16 juillet 1995, dans son discours du Vél'd'Hiv, M.Chirac avait reconnu, pour la première fois, la responsabilité de l'Etat français dans la déportation de milliers de juifs pendant la seconde guerre mondiale. Le 15 août 2004, à Toulon, à l'occasion du 60e anniversaire du débarquement en Provence, il avait, de même, rendu hommage à la contribution des anciens combattants maghrébins et africains à la Libération.

C'est au nom de ce principe selon lequel la République doit assumer son histoire que M. Chirac a estimé que "l'esclavage doit trouver sa juste place dans les programmes de l'école primaire, du collège et du lycée". Certains y verront une contradiction avec son affirmation précédente selon laquelle "ce n'est pas à la loi d'écrire l'histoire", destinée à clore la polémique sur la loi du 23 février 2005 qui reconnaissait le "rôle positif" de la colonisation.

Depuis, M. Chirac, en supprimant l'alinéa incriminé et en saisissant le Conseil constitutionnel, a corrigé son faux pas, qui avait consisté à promulguer ce texte. Mais la contradiction n'est qu'apparente : le chef de l'Etat, sincèrement inquiet de la montée continue du racisme, veut le combattre à la racine. Réveiller la mémoire est un moyen. Il ne veut pas écrire l'histoire de l'esclavage. Il veut que les jeunes Français la regardent et comprennent que, "depuis l'origine, la République est incompatible avec l'esclavage".

Enfin, au-delà de l'Histoire, le chef de l'Etat aura su trouver les mots justes pour souligner que "le combat contre l'asservissement est un combat d'aujourd'hui"et qu'il convient de "lutter contre les survivances de l'esclavage, mais aussi contre ses résurgences", à commencer par le "travail forcé". Au terme d'un long règne de douze ans, dont on a jusqu'à présent du mal à discerner les actes forts, on pourra, malgré tout, retenir trois discours importants – 16 juillet 1995, 15 août 2004 et 30 janvier 2006 – où il aura fait honneur à ses fonctions de premier des Français.

TRADUCCIÓN

Editorial de Le Monde

Chirac el historiador

Herida, tragedia, abominación, "mancha indeleble": Jacques Chirac supo encontrar las palabras para calificar la esclavitud. El Presidente de la República recibía (hoy) 30 de enero, en el Elíseo, al Comité para la memoria de la esclavitud, presidido por la escritora Maryse Condé. Anunció con este motivo que Francia conmemoraría cada 10 de mayo -fecha de la adopción en 2001 de la ley Taubira, haciendo de nuestro país el primero del mundo en reconocer la esclavitud como crimen contra la humanidad-, y a partir de ese año, la abolición de la esclavitud.

Es necesario reconocerle al Sr. Chirac que, a partir de su llegada al Elíseo, se negó a engañar con la historia de su país. "En la República", destacó el 30 de enero, podemos decirlo todo sobre nuestra historia. La grandeza de un país, es asumir toda su historia. Con sus páginas gloriosas, pero también con su parte de sombra. "El 16 de julio de 1995", en su discurso del Vél' de Hiv (*), Chirac había reconocido, por primera vez, la responsabilidad del Estado francés en la deportación de millares de judíos durante la segunda Guerra Mundial. El 15 de agosto de 2004, en Toulon, con motivo del 60 aniversario del desembarco en Provence, había, del mismo modo, rendido homenaje a la contribución de los antiguos combatientes magrebíes y africanos a la Liberación.

Es en nombre de este principio según el cual la República debe asumir su historia que Chirac consideró que "la esclavitud debe encontrar su justo lugar en los programas de la escuela primaria, en el colegio y en la enseñanza media". Habrá una contradicción con su afirmación anterior según la cual "no corresponde a la ley escribir la historia", destinada a cerrar la polémica sobre la ley de 23 de febrero de 2005 que reconocía el "papel positivo" de la colonización.

Después, el Sr. Chirac, suprimiendo el párrafo incriminado y planteando el asunto al Consejo Constitucional, corrigió su paso en falso, que había consistido en promulgar este texto. Pero la contradicción solo es aparente: el jefe del Estado, sinceramente impaciente del crecimiento continuo del racismo, quiere combatirlo de raíz. Despertar la memoria es un medio. No quiere escribir la historia de la esclavitud. Quiere que los jóvenes franceses lo observen y comprendan que, "desde el origen", la República es incompatible con la esclavitud.

Por último, más allá de la Historia, el jefe del Estado supo encontrar las palabras justas para destacar que "el combate contra la esclavitud es un combate de hoy día" y que conviene "luchar contra las supervivencias de la esclavitud, pero también contra sus resurgimientos", "comenzando por el trabajo forzado". Al término de un largo reinado de doce años, en los que se tiene hasta ahora dificultades para distinguir sus hitos, se podrá, a pesar de todo, retener tres discursos importantes -16 de julio de 1995, 15 de agosto de 2004 y 30 de enero de 2006- dónde habrá hecho honor a sus funciones de Presidente de los Franceses.

(*) El 17 de julio de 1942, fueron detenidos en París y su región, trece mil judíos, de los cuales 4051 eran niños. Sucedió esto en la llamda “redada del Velódromo de Invierno” (Vel d´Hiv), bajo las órdenes del secretario general de la policía en el ministerio del Interior, René Bousquet. Fueron instalados en el pabellón de los deportes del Vélodrome d'Hiver, donde permanecieron hasta su traslado a Drancy, desde donde fueron conducidos a los campos de exterminio de Auschwitz a partir del 19. Esta famosa “redada” fue directamente decidida por el gobierno de Vichy, sin que niguna autoridad alemana ordenase tal operación.

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