Rajoy anuncia en Marbella una proposición de ley para reformar el régimen electoral, de Carmen Remírez de Ganuza en El Mundo
Sostiene que no acepta que «los socialistas se presenten como los paladines contra la corrupción» - Arenas afirma que «el único partido limpio como una patena» en la localidad malagueña «es el PP»
Besos, vivas, apretujones, palmas, interrupciones, aclamaciones y mucho calor. Lo de Rajoy ayer en Marbella fue un mitin interactivo en el que los ciudadanos competían con su anfitrión en una mezcla de emoción e indignación. Centenares de vecinos abarrotaron el salón de un hotel para ver y tocar a «don Mariano», quien, en un alarde de rara espontaneidad, se bajó del atril en medio de su discurso para abrazar, uno por uno, a los concejales del PP, los únicos, según subrayó, que «no están imputados, ni se han escindido del partido, ni han participado en una moción de censura ni en los gobiernos del GIL». Todo lo contrario del PSOE, contra el que arremetió con contundencia: «No acepto que algunos se presenten como paladines contra la corrupción». «Primero», les exigió, «que pidan disculpas».
Un argumento que repitió la candidata a la Alcaldía marbellí, María Angeles Muñoz, al inicio del acto: «Nunca nos compraron», y así se lo reconoció de manera explícita su orgulloso presidente: «Estoy con la única candidata que no está en la cárcel o ha sido expulsada del Ayuntamiento». Un mensaje que también se encargó de rentabilizar el presidente del PP andaluz, Javier Arenas. «El único partido», dijo, emplazando al presidente del Gobierno, «limpio como una patena en Marbella es el PP».
Pero éste no fue el mensaje más perentorio de Rajoy con respecto al «espectáculo repelente» de Marbella. Fue allí, sobre el terreno, donde el líder nacional del PP anunció que si el Consejo de Ministros no convoca hoy las elecciones en Marbella, su Grupo presentará una proposición de ley orgánica para modificar la Ley Electoral «diciendo que en circunstancias excepcionales se pueden reducir los plazos y convocar elecciones». «Elecciones ya», le coreaban los marbellíes.
Voluntad política
El presidente del PP recordó a Zapatero que, cuando así lo quiso, obstaculizó por decreto la OPA de una empresa eléctrica alemana contra Endesa, y también que reformó, «¡en lectura única!», la Ley Orgánica del Poder Judicial para cambiar el sistema de elección de vocales, «¡Y eso no era urgente, mientras que lo de Marbella, sí!».
Rajoy se mofó, además, de la consulta al Consejo de Estado, dado el nulo «caso» que el Ejecutivo ha hecho a sus recomendaciones sobre la necesidad de blindar las competencias del Estado en la Constitución, antes de abordar la reforma de los estatutos. «Le he dado la fórmula al Gobierno, que es irreprochable desde el punto de vista jurídico, y ahora sólo falta voluntad política», dijo.
El público acogió con satisfacción la voluntariosa iniciativa, pero la reacción fue menos moderada cuando Rajoy dijo a continuación: «Espero que Zapatero sea demócrata y lo haga». En ese momento, varias señoras del público dieron rienda suelta a su protesta: «¡Tenéis que ayudarnos!», «esto está muy mal», «yo conozco comerciantes que no tienen ni para comer», «le pregunté a Chaves que si venía ahora a Marbella a recoger los platos rotos». Y Rajoy recogía el guante: «Venía a apoyar a la señora García Marcos». Más aplausos, más apretujones, más calor...
Los populares no querían ayer dar pábulo a sus propias expectativas de gobierno. Desde el primero al último, se dedicaron, como en días pasados, a recoger el descontento y a pedir lo que ya han firmado 10.000 marbellíes: elecciones ya. Lo cierto es que sus sondeos -el último hace un mes- les otorgaba una mayoría más que holgada. Su convicción es que los socialistas manejan las mismas encuestas.
