Obras y Policía desplazan a las prostitutas, de Carmen Serna en El Mundo de Madrid
Ayuntamiento
La reforma de la calle de la Montera, para su peatonalización, y la presencia policial en la zona han provocado un éxodo de muchas meretrices a otras áreas más tranquilas. Desde abril de 2004, se han hecho más de 68.800 identificaciones y 490 arrestos
Es difícil controlar su flujo. Sin embargo, la Policía Municipal asegura que cada vez hay menos vendedoras de sexo en el centro de la capital. Las obras de peatonalización de la calle de la Montera, que están a punto de terminar, y la presión que ejerce el dispositivo policial han complicado el trabajo de las prostitutas y las han obligado a desplazarse a la periferia y a las calles de alrededor de su lugar habitual, más distribuidas y menos presentes.
La estrategia del Ayuntamiento en el tema de la prostitución se ha centrado en el hostigamiento al cliente y en la lucha contra las redes mafiosas. De hecho, desde que se inició el dispositivo en abril de 2004, se ha procedido a la identificación de más de 68.800 personas (más de 76 peticiones de documento cada día y 2.300 al mes).
Además, la Policía Municipal ha superado las intervenciones de más de 200 operaciones en materia de drogas y relacionadas con la prostitución y se han intervenido en este tiempo casi 300 armas de fuego.
En cuanto a la actuación con proxenetas u otro tipo de delincuentes también vinculados a la venta de sexo, la presencia policial en el centro, desde 2004, ha traído consigo la detención de casi 500 personas, unas 17 al mes. Muchas de ellas estaban en búsqueda y captura y al pedirles la documentación, fueron identificadas y se pudo llevar a cabo su arresto.
Aunque a los policías les ha salido un aliado en esta lucha: las obras de peatonalización de Montera y las de la Puerta del Sol que, no sólo impiden el paso de los coches sino, también, el paso de peatones.
Marconi, de día no
Los responsables municipales de la Concejalía de Seguridad no se atreven a calcular cuánto ha bajado el número de prostitutas en el centro, aunque sí hablan de una menor presencia en determinados barrios.
Por ejemplo, en la Casa de Campo se ha producido un cambio en las áreas de tránsito de las vendedoras de sexo hacia lugares con menos público y Policía, dejando libres las zonas próximas al Zoo y al Parque de Atracciones.
El caso de Marconi es diferente. El dispositivo polémico que se montó hace más de año y medio en el que se exigía un permiso para poder acceder a las viviendas, ha diluido el negocio de muchas mujeres a la luz del día, aunque su presencia sigue siendo importante cuando cae la noche. Igual en Méndez Alvaro.
La política que ha mantenido el Consistorio en su lucha contra la prostitución callejera ha sido, básicamente, terminar con la venta de sexo en el centro y allí donde resulta muy visible para los ciudadanos. Han hablado de mafias y de proxenetas y de la importancia de una acción social junto a la policial. Sin embargo, dos años y medio después del inicio de campañas de publicidad y de un dispositivo social en la calle de la Montera y Desengaño, sólo hay una cosa que parece frenar su presencia: las obras que tienen levantado medio corazón de la ciudad y el desmantelamiento de pisos donde las prostitutas trabajan.
En cuanto a la acción social, la mayoría de los contactos con los servicios sociales se produce en el dispositivo móvil y gracias a la iniciativa de las trabajadoras. De esta forma, cada mes se habla con unas 500 mujeres, entre nuevos contactos y el seguimiento que se hace con las prostitutas que se han interesado por este servicio o que han entrado en algunos programas municipales.
En el centro de atención, las cifras son más bajas y la presencia de meretrices es de unas 50 al mes. En ambos casos, casi el 90% de las interesadas es de origen extranjero y un número muy pequeño, españolas.
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