Mirando al bolsillo, de Javier Morán en La Nueva españa
Acabamos el año mirándonos el bolsillo, con el mibor de las hipotecas alzado al cuatro por ciento, con la subida de la electricidad y, en lo municipal, con las tarifas municipales exhibiendo los incrementos habituales del año nuevo.
Por si ello fuera poco, el bolsillo macroeconómico asturiano, el de la financiación estatal de la comunidad autónoma, también se estremece con la idea del ministro Solbes de que Madrid envíe dinero en función del número de habitantes.
Como bien es sabido, en este finisterre cantábrico se pierde población desde hace algún lustro y, lo que es peor, las previsiones estadísticas de todo tipo anuncian descensos continuados año tras año, de modo que ni siquiera la inmigración pondrá remedio a dicha merma.
Ahora bien, si efectivamente el criterio de la solidaridad entre regiones quedara vigente tras las embestidas neoestatutarias, habría que argumentar que Asturias está en la peor de la situaciones en esto de la población y, por tanto, ingresa e ingresará menos por impuestos y, en consecuencia, se quedará atrás si el Estado la relega frente a las comunidades más florecientes.
Cavilaciones aparte, lo que queda claro una vez más es que la pérdida de población es una circunstancia desastrosa que el Gobierno regional ni ataja, ni contempla en sus eufóricos diagnósticos sobre Asturias.
En cuanto al bolsillo más inmediato, las subidas municipales resultan moderadas, aunque se añoran aquellos años en los que el Ayuntamiento, ahora escarmentado, congelaba sus imposiciones sobre los gijoneses. Y el recibo de la luz también sube menos de lo amenazado, aunque se barrunta otro incremento para junio, tras los comicios de mayo. Si es así, nos están engañando como a pardillos. Malditas elecciones.
