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Cai man.... el superheroe amigo de Tirititran

19 Abril 2008

PEQUEÑECES

Si no hubiera llovido esa noche del 17 al 18 de junio de 1815, el porvenir de Europa hubiera cambiado. Algunas gotas de agua, una nube que atravesó el cielo fuera de temporada, doblegaron a Napoleón.

La batalla de Waterloo estaba planeada, genialmente, para las 6 de la mañana; con la tierra seca la artillería podía desplazarse rápidamente y se habría ganado la contienda en dos o tres horas. Pero llovió toda la noche; la tierra estaba empantanada. El ataque empezó tarde, a las once, cinco horas después de lo previsto. Esto dio tiempo para la llegada de todas las tropas enemigas.... (Los miserables. V. Hugo)

A la manida frase de Spengler: a última hora siempre es tan solo un pelotón de soldados el que salva toda una civilización, habría que añadir: o una buena cosecha de trigo.

Soñamos con la grandeza. Con ascender a las más altas cumbres. , Descender a la gruta mas profunda. Encontrar el tesoro más hermoso o el diamante más grande y perfecto. Consumimos el vehículo más amplio, más espacioso, mas caro. Y compramos la casa más grande en el barrio más lujoso.

Pero nos empeñamos en no ver lo evidente, que toda grandeza esta construida de pequeñas cosas. Que toda gran hazaña nace de un leve sueño que se va afirmando en nuestro deseo. Que al conquistar la cima mas alta lo hacemos con la ayuda de pequeños clavos que vamos sujetando a la pared para afianzarnos en ella.

Incluso el Todopoderoso, el creador del universo, el alfa y la omega, se dio a conocer así al profeta Jeremías que le esperaba en una cueva y le buscaba en el poderoso trueno, en el temible rayo, en el fuego consumidor..... sin embargo... El Shaddai( uno de sus nombre en la Torá) eligió el silbo apacible del aire para mostrarse a su ungido.

Pequeños pasos que nos llevan a emprender un largo camino. Palabras compuestas por vocales que no son sino aire entonado por nuestras cuerdas vocales. Dos células que se unen en el vientre materno para dar vida al mas hermoso milagro de la creación. Una palabra dicha a tiempo o quizás un oportuno silencio. Una mirada sincera, un leve roce de tus dedos en su piel. Una llamada sin motivo o una flor silvestre, tomada del camino, y ofrecida por el hijo a su madre.

Son estas pequeñas cosas las que en realidad van formando y conformando nuestra vida, nuestra felicidad y la de los que nos rodean y amamos. Que componen el puzzle de nuestras vidas y que apenas valoramos afanados por el gran trofeo que ansiamos. Tal vez el árbol no te deje ver el bosque, pero el árbol es ya, en sí mismo, parte del bosque.

También existen pequeñas cosas que pueden destruir nuestra felicidad, horadar nuestras mansiones como termitas en forma de celos, envidias, descontentos, etc... y entonces, ¿de qué sirve un palacio infeliz?. El pequeño principito de Saint Exupery sabia de esto, él se dedicaba con minuciosidad, después de su aseo diario, a ir buscando en su asteroide las pequeñas, insignificantes semillas de baobas que traían agentes extraños de su planeta, siendo conocedor de que si las dejaba crecer, se convertiría en unos árboles enormes, gigantescos, cuyas raíces destruirían su mundo, haciéndolo estallar en pedazos.

Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder nuestros campos, escribía el sabio Salomón.

Pequeñas decisiones, ¿qué poner de comer? por ejemplo, es la raíz, la punta del iceberg de la preocupación para que la familia este bien alimentada, disfrute de la comida, pueda dar tiempo de atenderlos en otros aspectos, tenga los nutrientes necesarios, no le perjudique, etc... por eso... a la pregunta... ¿qué puedo poner hoy de comer?... no existe peor respuesta que... “cualquier cosa”... dicha con dejadez. Porque es hacer baladí tanta preocupación, tanto cariño dedicado a las personas que te importan

Un beso que no se da al llegar o al salir. Un “que tengas un buen día”. Una mano ofrecida al pasear, y conste que lo digo en genero que comprende tanto masculino como femenino, una palabra de animo, de aliento, de consuelo. O como he dichos antes, un silencio ante un corazón que sufre y no quiere retóricas consabidas sino compartir su sufrimiento y su llanto en silencio.

Pequeñas semillas que si las dejamos crecer, pueden destruir el mundo en que vivimos, zorras pequeñas que corren entre los campos sembrados de nuestra vida con tanto esfuerzo, sacrificio y abnegación y van comiéndose las raíces de nuestra labor hasta dejar los campos yertos.

Napoleón preparó su waterloo sabedor de su superioridad, convencido de su fácil victoria, pero no tuvo en cuentas una lluvia fuera de época.

Alejandro pudo conquistar el mundo con su juventud, pero no contó con su muerte temprana.

Troya, Jericó... soberbias, confiadas en sus inexpugnables murallas que jamás habían sido conquistadas... la una cayó por un ardid en forma de caballo y la otra por el sonido de las trompetas.

Fleming, dejando inconscientemente su trabajo expuesto al penicilium, y estos pequeños hongos y el azar, se revelaron como la salvación de millones de vidas

Barcos enormes que cruzan océanos y mares, que se enfrentan a tormentas. Paredes de agua en forma de olas, vientos que asolan sus cubiertas, manejados y dirigidos en comparación con la grandeza de la nave, por un pequeño timón.

Alimentando las pequeñas cosas positivas de nuestras vidas, traeremos a ella en los momentos de dificultad, gratitud, merced a nuestros consejos o nuestro saber escuchar. Un abrazo después de hacer el amor alimentará el afecto de la persona amada hacia nosotros. Guardarte un reproche a tu hijo es alimentar su confianza en sí mismo. Un te quiero, dicho sorpresivamente, aviva el sentimiento. Una simple mirada a tu hijo, nieto, jugando en el parque, te alegra el espíritu. Un poema, una canción, una frase, dejado sobre la mesa del desayuno al salir a trabajar, conquista el más recio corazón robándole una sonrisa.

Por el contrario, luchando por eliminar las pequeñas semillas de amarguras de nuestras vidas que pueden surgir en formas de celos, envidias, indiferencia, afanes, respuestas airadas, mal carácter, etc... pueden llevarnos a una vida más apacible, con menos batallas perdidas y menos tiempo dilapidado en asuntos que a la postre, nada o muy poco, nos aportan de positivo.

Son, como canta Serrat, esas pequeñas cosas que nos dejo un tiempo de rosas y que si descuidamos con nuestra negligencia en vez de rosas, serán solo cardos, abrojos y espinos.

servido por cai-man 3 comentarios compártelo favorito

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mujer irónica, a veces

mujer irónica, a veces dijo

Te haces de rogar, eh...,
Tardas en regalarnos tu prosa o tu verso, pero cuando lo haces, siempre te superas a la vez anterior...

Es fascinante hacer valoración de dónde te ha llevado la vida, por coger este camino y no el otro.
A veces te lamentas porque crees haberte equivocado, creyendo haber perdido la batalla, aunque siempre se puede extraer algo positivo...

Sería genial que todos pudiramos tener al principito "a nuestro servicio" para que se encargara de eliminar todas las semillas de baobá, que la vida arroja en nuestra tierra.
Yo tengo esa suerte...Mi principito enjuga mis lágrimas y cree firmemente en mi, mira mis ojos cuando hablo y me procura felicidad a cada paso. Le adoro.

Felicidades...

20 Abril 2008 | 01:53 AM

Carla

Carla dijo

Mmm..pequeñeces!!
Tengo que admitir que lei poco, pero vi harto las fotos.
Bueno, te esperamos.
Saludos.
Carla.

2 Mayo 2008 | 08:27 AM

sisapo

sisapo dijo

Un magnífico trabajo, Cai-man. Enhorabuena.

Saludos

Sisapo

16 Mayo 2008 | 11:17 AM

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